miércoles, 29 de junio de 2016

“Más feliz de lo que entró”: 12 pasos que le ayudarán a construir una verdadera Cultura de Servicio en su organización

Estrategia de Servicio es lograr que el cliente salga
más feliz de lo que entró
Una de las preguntas más frecuentes que nos hacen en SQI es qué es “Estrategia de Servicio”.

Por Sergio Flores, Presidente, SQI Latin America

Si se imagina un modelo esotérico y complicado, al mejor estilo MBA, que requiera una presentación de 50 diapositivas para explicarlo, prepárese para una decepción:

Estrategia de Servicio es simplemente lograr que su cliente salga más feliz de lo que entró.

Decir sí, dejar que los clientes se salgan con la suya. Configurar el negocio para que tratar con usted sea fácil, delicioso y conveniente para el CLIENTE (en vez de fácil para usted).

Beberse el veneno. Si hay algún trámite que hacer, una molestia que tomarse o un obstáculo en el camino, Estrategia de Servicio es hacer que sea SU problema (no del cliente).

Si hay un veneno que beber, se lo bebe usted: se trata de dejarle al cliente sólo la fruta dulce, de poner la alfombra roja.

¿Las políticas de su organización están hechas a conveniencia de los clientes o a conveniencia de la empresa?

La verdad es que las empresas están configuradas para ser convenientes para sus dueños y directivos: para ser fáciles de administrar y controlar, no para hacer felices a los clientes. Estrategia de Servicio es darle la vuelta al lente, ver desde el otro lado.

Piense como cliente. Pensar como gerente lleva a crear una organización llena de políticas y normas donde la empresa “gana” y los clientes pierden. 

Si usted quiere transformar su negocio, ganar dinero más rápido de lo que creía posible - y aplastar a su competencia en el camino, lo que necesita es empezar a pensar como cliente.

Eliminar la fricción. Estrategia de Servicio significa eliminar la fricción. “Fricción” es cualquier molestia, trámite, paso, espera, obstáculo o foso de cocodrilos que sus clientes tienen que atravesar para tratar con usted, sea para comprar, devolver, usar o consumir aquello que usted vende.

Doblar las reglas. Cuando sea necesario, Estrategia de Servicio significa doblar las reglas con tal que el cliente se vaya con una sonrisa, el alma en paz y el hígado entero.

Un virus en el sistema. Con un poco de suerte, en su organización habrá alguien que (con el temor de ser descubierto y despedido por “saltarse las reglas”) practica la estrategia de servicio a escondidas, en forma instintiva, porque trae en las venas el instinto natural de quedar bien con los demás y complacer a la gente.

Ese llanero solitario, perdido en un mar de reglas y políticas, tiene en la sangre el temible virus de la “clientelitis”, cuyos principales síntomas son poner al cliente de primero y sentir una indignación visceral cada vez que te encuentras con una política estúpida.

El problema es que, en el 97.5% de los casos, tener en la empresa a personas “contagiadas” es más bien un accidente de contratación: un milagro, una aberración en el proceso de reclutamiento.

La mayoría de organizaciones no tiene sistemas formales para descubrir y contratar gente con instintos de servicio: prefieren contratar personas con “experiencia”, que sean obedientes, sigan las reglas y rindan culto a las sagradas políticas.

Cultura de Servicio. En otras palabras, en toda empresa casi siempre hay alguien que practica la estrategia de servicio. El problema es que sólo alguien: uno o dos "accidentes de contratación" no son suficientes para ganar fans.

En cambio, lo que usted necesita es construir una Cultura de Servicio.

Si Estrategia de Servicio es conseguir que un cliente quede más feliz de lo que entró, Cultura de Servicio es cuando todos están contagiados: cuando a cada miembro de su organización, de arriba hacia abajo, se le ha pegado la clientelitis y practica la Estrategia de Servicio siempre y cada vez, en cada transacción.

Una decisión estratégica. Cultura de Servicio es cuando la pasión por los clientes no es un accidente, sino una decisión estratégica para hacer que su negocio sea tener clientes felices, basado en la premisa sencilla de que tener FANS en vez de clientes es un buen negocio.

Usted tendrá una cultura de servicio cuando cada uno de sus directivos, gerentes, mandos medios y colaboradores comprenda que su trabajo es el cliente: que su tarea, y el enfoque estratégico del negocio, es hacer lo que sea necesario para que el cliente quede siempre más feliz de lo que entró.

Entonces, ¿cómo se construye una cultura de servicio?

Siendo muy tercos. No existe ningún programa mágico que, con una sola aplicación milagrosa, produzca empleados perfectos para siempre. (Si alguien se lo ha prometido, miente miserablemente).

En otras palabras, hacer “cursitos” aislados no le llevará a ningún lado.

Repetir y reforzar. Si usted quiere desarrollar una cultura de servicio, lo que necesita es un proceso estructurado en vez de disparos al aire.

John Tschohl, fundador del Service Quality Institute, dice que la única manera de construir cultura es insistir una y otra vez, introduciendo material nuevo y fresco cada cuatro a seis meses para toda la fuerza de trabajo.

La estrategia es repetir y reforzar, manteniendo siempre el acelerador a fondo.

Al final la gota, si persiste, terminará perforando la dura roca de la inercia y de la vieja manera de hacer las cosas.

Construir una cultura de servicio requiere trabajo duro, disciplina e inversión.
Una cultura de servicio no es un “programa”, un evento ni mucho menos “capacitación”, sino un camino.

Es un modelo de negocios, apostándole al concepto de que si usted practica la Estrategia de Servicio en forma consistente y predecible, estará en vías de construir una marca líder y de aplastar a la competencia.

Es simple: a la gente le gusta repetir las experiencias agradables.

Construyendo la cultura. Con dosis aisladas, con “cursos” de vez en cuando, no logrará nada.

Un plan de cambio cultural eficaz necesita que usted enseñe algo nuevo a todos sus colaboradores cada cuatro a seis meses.

La capacitación tradicional no genera cambios a largo plazo porque son eventos - y los eventos mueren.

La curva del olvido. Sin seguimiento disciplinado y sistemático, sea lo que sea que usted enseñe a sus colaboradores será olvidado pronto. Sin repetición y reforzamiento, los resultados de cualquier capacitación tradicional se desvanecerán tras unos pocos meses. Y usted habrá tirado su dinero.
Descubierta originalmente por Hermann Ebbinghaus, la Curva del Olvido ilustra
cómo olvidamos lo aprendido con el paso del tiempo. Sin reforzamiento constante,
cualquier esfuerzo para entrenar a sus empleados terminará diluyéndose en la nada.
Un proceso en 12 pasos

Una cultura de servicio, en cambio, se cocina a fuego lento, continuo, con material fresco programado estratégicamente para mantener a todo el mundo involucrado, en buena forma y con el acelerador a fondo. La clave es repetición espaciada.

He aquí, en resumen, un proceso en 12 pasos que le ayudará a construir una verdadera Cultura de Servicio en su organización:

1. Diseñar de la Experiencia del Cliente. La decisión estratégica de hacer del servicio SU negocio tiene que venir de arriba. La alta gerencia tiene que diseñar, definir, articular y hacer explícita, en forma totalmente detallada, la Experiencia de Servicio que su organización quiere entregar.

Primero hay que diseñar el juego, especificar cuál es la guerra y reescribir las reglas: formular el sueño, la Experiencia Nirvana que, si usted tuviera una varita mágica, quisiera entregar a sus clientes para que irse con la competencia fuera TONTO.

2. Identificar las Vacas Sagradas. Una vez haya diseñado en forma explícita y detallada la Experiencia Nirvana que quiere entregar, toca descubrir cuáles son las Vacas Sagradas que lo están impidiendo: las malas hierbas en el campo, las piedras en el camino.

Las Vacas Sagradas no son nunca personas, sino son aquellas “políticas estúpidas” y cuellos de botella que entorpecen el entregar una experiencia deliciosa que pueda ganar fans en vez de clientes: aquellas normas, políticas, procesos, procedimientos y sistemas que enojan, frustran, fastidian, estorban y torturan a clientes y colaboradores. La “burrocracia”.

Son los puntos de fricción que hacen perder tiempo y tirar el dinero: todas aquellas políticas que, desde el punto de vista del cliente, se ven tontas. La buena noticia es que usted no necesita estudios de mercado millonarios ni dos toneladas de encuestas de satisfacción para descubrirlas. Si empieza a ver su negocio desde los zapatos del cliente, las Vacas Sagradas empezarán a asomar la cabeza por sí solas.

3. Empowerment. Una vez descubiertas las Vacas Sagradas (las “reglas estúpidas” que nos están impidiendo entregar la Experiencia Nirvana), toca enviarlas al matadero: asarlas, rostizarlas, eliminarlas, hacerlas hamburguesa; es decir, limpiar la casa. El secreto para pasar de las palabras a la acción es el empowerment, o facultamiento: crear el poder para actuar.

Sin ejecución el mejor de los planes es sólo aire. Cada cabeza de departamento, junto a su equipo, debería ser capaz de listar varias docenas de vacas sagradas en su área y formular un plan de acción detallado con vacas, fechas de ejecución y nombre del verdugo. El empowerment es el antídoto contra la burrocracia.

4. Preparar a los líderes. El alto mando determina cuál es la guerra y cuál es la estrategia para pelearla, pero son los capitanes, sargentos y la tropa quienes sudan en el campo de batalla. Si quiere lograr una Cultura de Servicio, usted necesita enseñar a sus gerentes y mandos medios a convertir a los colaboradores a su cargo en equipos obsesionados con hacer felices a los clientes.

Cada líder en su organización, desde directivos hasta supervisores y mandos medios, necesita aprender a dirigir el día a día a conveniencia del cliente, a reconocer / eliminar políticas estúpidas, y pulir sus competencias de liderazgo, empowerment y coaching. Una competencia esencial es cómo celebrar el desempeño cuando un colaborador ha hecho algo positivo por un cliente o tomado una acción empoderada. Todo jefe necesita aprender a construir confianza a través de retroalimentación positiva.

En las universidades enseñan cómo ser gerente, pero no cómo ser un líder. Administrar es controlar a la gente, optimizar procesos y contar las monedas. Dirigir es inspirar grandeza.
Enseñe a sus líderes a ser líderes, y estará construyendo una organización de gigantes.

5. Contagiar a todos. Ya definida la Experiencia Nirvana y limpio el campo de juego (eliminando las Vacas Sagradas), el siguiente paso es enseñar el arte del servicio al cliente a TODOS sus colaboradores, del primero al último. Nadie debe quedarse afuera. Todos significa todos: desde el presidente ejecutivo y el gerente general, hasta el más humilde de los empleados. La camiseta deben vestirla todos: si le pagamos a alguien (aún si es subcontratado), tiene que estar entrenado en servicio al cliente.

6. Repetir y reforzar. Los “cursos” aislados son como echar agua en la playa. Lo que usted necesita es una metodología estructurada, con un currículo a largo plazo que involucre a todos en la organización, del primero al último, para enseñar el arte del servicio una y otra vez, desde todos los ángulos posibles. Una nueva intervención cada cuatro a seis meses, con horizonte inicial de tres años, es crucial para mantener el fuego ardiendo. No existe ningún programa que vaya a hacer perfectos a sus empleados para siempre. La receta es repetir y reforzar.

7. Nuevo cada vez. Si usted repite el mismo tonto programa por segunda vez, sus empleados morirán de aburrimiento. Cada intervención debe tener contenido nuevo y fresco.

8. Enfocado. El contenido necesita enfocarse en enseñar destrezas de servicio al cliente, cómo hacer mejor su trabajo y cómo tratar con personas. Cada intervención necesita reforzar el mensaje medular y luego introducir material nuevo y más avanzado. Para que su gente preste atención, enséñeles destrezas que les sirvan en su vida personal: autoestima, comunicación positiva, trabajo en equipo y cómo resolver situaciones difíciles.

9. Herramientas de calidad. Si usted quiere que sus colaboradores respeten su programa, asegúrese que los materiales sean profesionales. Algunas organizaciones creen que escatimar la calidad de los materiales de entrenamiento es un buen lugar para reducir costos. Si sus empleados reciben basura, la tratarán como basura.

10. Acreditación. Diplomas oficiales que validen el aprendizaje formal y sirvan como respaldo de carrera a sus colaboradores.

11. Besar muchos sapos. Para mantener viva la cultura es indispensable poner un estricto filtro de entrada: besar muchos sapos para encontrar a los príncipes y princesas. Muchas organizaciones contratan “al que llega”, sólo porque tiene pulso y respira. Y como contratan barato, terminan contratando el doble de empleados (y de supervisores). En una Cultura de Servicio usted quiere alto desempeño. El perfil es personas inteligentes, cariñosas y amables por naturaleza, que les encante tratar con la gente y hacer las cosas bien. Lo que usted necesita es contratar actitud, y tener un sistema disciplinado para enseñar lo demás. Y sobre todo, no contrate empleados que odien a los clientes.

12. Enjuague y repita. Una Cultura de Servicio es un camino, una forma de llevar el negocio. No es un evento ni se puede decir “ya llegué”. Usted debe ver el proceso como un ciclo vivo y permanente. Una vez alcanzada la meta inicial es indispensable que “enjuague y repita”, como muy astutamente dice su bote favorito de champú. Levantar el vuelo está muy bien pero, si dejas de aletear, te caes.

Resumen ejecutivo:

1) Estrategia de Servicio es lograr que el cliente salga más feliz de lo que entró.

2) Cultura de Servicio es cuando todos están contagiados: cuando todo el mundo ha desarrollado la disciplina de poner en práctica la Estrategia de Servicio siempre y cada vez.

3) Una Cultura de Servicio se construye siendo muy tercos, a través de un proceso constante de repetir y reforzar, con el acelerador siempre a fondo, sin dejar nunca de aletear, introduciendo material nuevo y fresco cada 4 a 6 meses para TODA la organización.

Ponga estos consejos en práctica, y hundirá a su competencia.

Tomado de: http://www.servicequality.net/biblioteca/mas-feliz.html

jueves, 23 de junio de 2016

¿Por qué las empresas necesitan de la consultoría?

Para cualquier empresa, sin importar su tamaño, es necesaria 
una visión de largo plazo.
La consultoría se ha convertido en herramienta estratégica para buscar eficiencias y crecimiento en los negocios. ¿Cuáles son los retos?
Para mantener su posición de liderazgo en los mercados, las empresas de todos los sectores industriales enfrentan permanentemente el reto del crecimiento, desafío que pueden lograr con estrategias adecuadas que les permitan incrementar sus ingresos y utilidades, garantizar los retornos financieros que demandan los accionistas y, sobre todo, ser competitivas.
Saber hacia dónde dirigir los negocios es el dilema que enfrentan las firmas y que pueden resolver en gran parte gracias a la consultoría estratégica.
Martín Soubelet, socio de Consultoría de EY en Colombia, sostiene que las compañías acuden a la consultoría porque necesitan un conocimiento experto de alguien externo que las pueda guiar eficientemente a enfrentar una determinada situación.
“Hay múltiples razones para contratar consultoría, pero en muchos de esos casos está la necesidad de entender los desafíos del mercado y coyunturas macroeconómicas, la búsqueda de aliados estratégicos y abrir nuevas oficinas, entre otras motivaciones”, afirma Soubelet.
Razones de peso
Beatriz Carmona, country managing director de Accenture Colombia, asegura que la consultoría gerencial estratégica permite a las compañías crear su futuro, combinando ideas de negocios con el conocimiento sobre cómo la tecnología impactará las industrias y los modelos establecidos.
Los principales temas que están en la mente de los líderes empresariales –según la directiva– y para los cuales buscan asesoramiento especializado son: cómo enfrentar la disrupción digital, cómo ser más competitivos, cómo definir modelos operativos más eficientes y cómo preparar la fuerza de trabajo del futuro. Todos estos temas confluyen en la agenda de eficiencia y de crecimiento de los negocios.
Por su parte, Camilo Herrera¸ presidente de Raddar Consumer Knowledge Group, considera que este tipo de asesoramiento especializado permite a las empresas tener claridad en su negocio, definir nuevos mercados, implementar o actualizar su sistema de gestión de la calidad, segmentar, lanzar con éxito productos, reposicionar marcas y muchas otras opciones dependiendo de la visión de cada organización. “Un buen ejemplo del vuelco que puede dar un negocio se puede ver en Yamaha, que hacía pianos y terminó siendo el proveedor de motos más importante del mundo”, precisa Herrera.
Beatriz Dager, socia de consultoría de Deloitte, resalta que para las empresas es fundamental identificar focos de atención y si la ecuación que tienen es la correcta: se está invirtiendo en lo que se debe para lograr las metas, o se sigue manteniendo un statu quo.
“Creo que la consultoría gerencial estratégica es, por encima de todo, un programa de alineación. Muchas veces las estrategias son buenas, pero las compañías no se organizan para seguirlas”, indica.
Iván Maldonado, gerente de KPMG en Colombia, resalta como vital la consultoría porque con ella se puede tener una visión de largo plazo, lo cual es esencial para los empresarios que enfrentan cambios cada vez más frecuentes y que traen consigo oportunidades pero también grandes retos, los cuales se deben afrontar a tiempo para sacarles ventaja y no permitir que se conviertan en una amenaza para el negocio.
En su concepto, una visión del corto plazo puede llevar a perder tiempo y oportunidades y muchas veces entrar a ejecutar acciones de mitigación de riesgos por amenazas que ya se materializaron.
Mercado local
Los servicios de consultoría estratégica constituyen un negocio global que continúa creciendo en la medida en que las compañías de todos los sectores enfrentan los retos crecientes de un mundo cambiante y dinámico.
Este fenómeno no es ajeno a Colombia –coinciden en afirmar los expertos del sector– debido a que hay un buen número de empresas que recurren continuamente a las asesorías especializadas de firmas de consultoría locales o internacionales para buscar nuevos rumbos que permitan acelerar el crecimiento o fortalecer la rentabilidad de sus operaciones.
Si bien el tamaño del negocio de consultoría estratégica en el país se considera relativamente pequeño –debido a que menos de 20% de los presupuestos de consultoría general se enfocan en esta línea– Soubelet, socio de EY en Colombia, aboga por este segmento porque en su criterio tiene mucho potencial de crecimiento.
Entre los principales actores en este mercado en Colombia se encuentran firmas de larga trayectoria internacional, además, la presencia local de las grandes firmas de servicios profesionales que se iniciaron en las áreas de contabilidad, sistemas de gestión y auditoría, y que con el tiempo fueron incorporando los servicios de consultoría estratégica en sus portafolios. 
En el país conviven con las internacionales un gran número de firmas de consultoría estratégica de origen local o regional que han venido ganando terreno en este mercado cada vez de mayor exigencia y competencia.
El centro de la demanda
Para Dager, socia de consultoría de Deloitte, en todas las industrias del país hay demanda por los servicios de consultoría estratégica, con diferentes enfoques, pero buscando siempre lo mismo: cómo realmente se alinean las estrategias y objetivos y cómo migrar a nuevas formas de hacer negocios.
“Si tengo que escoger, diría que la industria de consumo masivo con todos sus subsegmentos continúa siendo un usuario importante por el ritmo de crecimiento, los cambios en los modelos de negocio, de la competencia y del consumidor”.
La directiva precisa que el mercado de esta consultoría en el país se ha centrado en dos tipos de empresas: las grandes, que siguen expandiéndose y no quieren perder posicionamiento en el mercado global, y las compañías medianas, que buscan emprender el proceso de crecimiento en forma más consolidada, con modelos de negocio novedosos, para los cuales siempre hay riesgos.
Un buen ejemplo, son las recientes aceleradoras de emprendimientos, que ayudan a los negocios nacientes a surgir. En el caso particular de la firma, sus actividades se centran en negocios de consumo de hogares, respaldando a sus clientes con estrategias para incrementar la satisfacción de los consumidores.
Si bien KPMG tiene su fuerte de mercado en Colombia en compañías de petróleo y gas, del sector financiero (en temas regulatorios) y en general grandes compañías, Fabián Echeverría, socio de firma en Colombia, recomienda que más allá del nicho que tiene cautivo cada consultora, se impulse en el país la planeación estratégica en sectores que son importantes para su desarrollo.
En este sentido, Echeverría visualiza que en el ámbito local es necesario que compañías del sector de manufactura y la agroindustria se enfoquen más en la planeación estratégica y sistemas de gestión de la calidad o integrados, no solo para enfrentar el mercado local sino para que puedan ser más efectivas en encontrar oportunidades en otros países y mercados. Este tipo de sectores debe tener un cambio transformacional sustancial en cuanto a lo que vienen haciendo hoy para así construir algo diferente”.
Los especialistas en general concluyen que las empresas de todos los sectores ante los vaivenes económicos no pueden parar en el propósito de planear los pasos que van a dar, ya que esta es la única manera de sacarles partido a sus fortalezas presentes y adelantarse a las vicisitudes futuras.
Los retos
Aunque la consultoría estratégica es fundamental para desarrollar los negocios en el país, los líderes de las operaciones explican que las grandes firmas de consultoría enfrentan retos para operar en Colombia.
La razón es que, en general, el mercado es relativamente pequeño en comparación con el de otros países donde se hacen grandes inversiones en este campo, como por ejemplo Estados Unidos y Europa.
Esto hace que las operaciones de muchas firmas consultoras en el país sean modestas y no se beneficien de las economías de escala que se alcanzan en otros mercados. Además, suelen estar sujetas a los ciclos del negocio que impiden una óptima utilización de sus recursos.
En la actual coyuntura, en la que muchas empresas enfrentan la desaceleración de la economía y donde entran a ver cómo lograr eficiencias en toda la cadena de valor, la importancia de la consultoría compite con los recortes y ajustes en las inversiones de las compañías.
Esta situación lleva a que las consultoras deban redoblar esfuerzos para mantener participación de mercado y, ante todo, dar el respaldo a las empresas que buscan salidas para no sucumbir en tiempos difíciles.
¿Cómo contribuye la consultoría al desarrollo empresarial?
Accenture. La estrategia es el norte de los negocios, el punto de partida. A partir de ella se establece el modelo operativo para servir a los clientes definiendo procesos de negocios, organización, recursos y tecnología.
Deloitte. Les permite aprovechar experiencias de otras compañías que han afrontado las mismas inquietudes, o conocer nuevas tendencias y prácticas. Además, pueden implementar prácticas diferentes que les permiten retar la posición actual de la compañía.
Arthur D. Little. Permite a las empresas prepararse mejor para anticipar las tendencias y cambios en sus industrias y mercados, innovar para desarrollar nuevos productos y servicios, y transformarse para competir y triunfar en un entorno de negocios cada vez más complejo y retador.
Raddar CKG. Pensar estratégicamente es fundamental para las empresas en un mercado cambiante, porque es lo que permite mantener el rumbo en momentos de duda. Las empresas deben tener claridad sobre cuál es su objetivo de largo plazo.
KPMGQuienes no hacen planeación estratégica tienden a tomar siempre decisiones de corto plazo y esto no permite monitorear qué está pasado alrededor con la competencia y con el mercado. Así, se corre el riesgo de perder muchas oportunidades.
EY. Se necesita de un experto con independencia de criterios que muestre cuál es el mejor camino frente a determinadas situaciones o intereses que tenga una empresa para desarrollarse.


IDEA Consultores. La exigencia de productos y servicios en un mundo cada vez más competitivo y globalizado, hace que las organizaciones demanden consultoría en Sistemas de Gestión a fin de fortalecer su competitividad no solo a nivel local o nacional, también a nivel internacional, en especial cuando desean emprender en las exportaciones.

Tomado y ajustado de: http://www.dinero.com/edicion-impresa/negocios/articulo/la-importancia-de-la-consultaria-en-el-sector-empresarial/221898

jueves, 16 de junio de 2016

Quién marca el rumbo de tu organización ¿Tus Grupos de interés?

De una buena definición de la estrategia de las organizaciones puede depender su supervivencia.  
Los cambios exteriores y, en muchos casos ajenos, en este entorno tan cambiante como el actual, provocan, en muchos casos la desaparición de las mismas.
¿Te has parado a pensar que los drones han podido hacer desaparecer empresas? Pues piensa en las que alquilan grúas para rodajes de cine, ahora empiezan a no ser tan necesarias, ¿verdad?

Estar preparado para esos cambios no es fácil, pero puede hacerse.

Muchas organizaciones definen su estrategia basándose el su misión, pero dejan fuera a las “partes interesadas” o “grupos de interés”, lo cual es un error, ya que ninguna organización opera en el vacío.
Nosotros definimos a los grupos de interés como aquellos con los que la organización guarda relación y que influyen o pueden influir en su buen o mal funcionamiento.
Con la enumeración y definición de los intereses de los 'grupos de interés' se pueden definir los posibles puntos de intervención, dificultades y oportunidades. Y se hacen explícitas las obligaciones que tiene la organización y por tanto, la extensión de su responsabilidad.

Por ello, recomendamos realizar un análisis a fondo de los grupos de interés en el que:
  • Se descubran las distintas necesidades y expectativas,
  • Se identifiquen las relaciones actuales y actuaciones a potenciar con cada grupo
  • Se definan compromisos y líneas de mejora.

Cada organización es un mundo, pero genéricamente los grupos de interés se pueden clasificar:


A la hora de satisfacer las expectativas de los grupos de interés, lo primero que hay que hacer es definir los que atañen a la organización. Recordemos que son aquellas personas o colectivo que puedan afectar o ser afectado por las actividades, políticas, prácticas u objetivos derivadas de actividad de la organización, y/o desempeñan un papel fundamental en la consecución de la credibilidad, aceptación y viabilidad. Un ejemplo:


Existen muchas técnicas para definir las necesidades y expectativas de los grupos de interés: encuestas, grupos focales, benchmarking, análisis DAFO, análisis PEST, … Nosotros lo que solemos hacer es crear grupos de trabajo multidisciplinarios dentro de las organizaciones. Tienen una doble ventaja, involucran a toda la organización y hacen que reflexionen sobre la misma.

En esos grupos de trabajo se rellenan formatos como estos:


Una vez cumplimentado este formato para cada uno de estos grupos de interés, te proponemos los siguientes pasos para definir acciones:

Esta es una forma de hacerlo, como hemos comentado antes, hay otras muchas otras formas de hacerlo, pero sea como sea, por el bien de la organización, es un ejercicio que debería hacerse al menos una vez al año, cuando se define la estrategia de la organización, para que no te pase como a Alicia:

“Me podrías indicar, por favor, hacia dónde tengo que ir desde aquí?”  “Eso depende de a dónde quieras llegar” contestó el Gato.
“A mi no me importa demasiado a dónde …”, empezó a decir Alicia. “En ese caso, da igual hacia dónde vayas” interrumpió el Gato.

Alicia en el País de las Maravillas. Lewis Carroll.

Tomado de: http://www.hazaconsejerostecnicos.com/grupos-de-interes/