martes, 3 de agosto de 2021

CÓMO AYUDARÁ A MITIGAR LOS RIESGOS DE COMPLIANCE LA FUTURA ISO 37301?

Como asesores, auditores y consultores, nos consta que en las organizaciones incurren en incumplimientos variados por ignorancia y no por mala fe. 

Y el desconocimiento les juega malas pasadas a los trabajadores, puesto que no conocer las leyes, reglamentos o cláusulas de los contratos, códigos y estándares internacionales, no justifica que estos no se incumplan. 

Allí es cuando surgen los riesgos a los que nos debemos enfrentar cuando nos subyuga la ausencia de saber. Después de todo, ¿cómo podemos tratar riesgos cuya existencia no nos es familiar? Es como tratarse un padecimiento que uno no puede percibir. ¿Tiene sentido tomar un analgésico cuando sentimos que todo en nuestro cuerpo marcha bien? Absolutamente no.

Las organizaciones, en cuanto a cumplimiento, requieren estar particularmente informadas. Las regulaciones internacionales surgen a borbotones, como si todo en el mundo se pudiera normar. ¿Acaso es posible? Bien, hasta hace unos años los canales de denuncias se limitaban a algunos teléfonos o correos en los que se podía emitir algún reclamo que podría – o no – llegar a resolverse. Actualmente se espera la publicación de la norma ISO 37002 para los Sistemas de gestión de denuncias. ¿Alguna vez te imaginaste que la estandarización llegará a afinarse hasta ese punto? Nosotros creemos que era previsible, y que una organización como la ISO estaría al tanto del contexto para estandarizar, en la medida de lo posible, este entorno VUCA tan difícil de domar.

¿Qué es un riesgo de cumplimiento?

El entorno organizacional, como señalamos anteriormente, es cambiante. Los marcos regulatorios y los compromisos inherentes de cada organización están en constante evolución, suceden derogaciones de leyes, publicaciones, actualizaciones… podríamos afirmar que hoy más que nunca, las empresas corren el riesgo de no cumplir con sus obligaciones. Y el riesgo consiste en una serie de amenazas que pueden afectar las operaciones, finanzas o reputación de la compañía. 

Lo primordial para evitarlo consiste en hacer un análisis de riesgos de incumplimiento para entender de qué forma nos exponemos, en qué áreas somos más vulnerables, ¿cuál sería el impacto si no se cumple? y ¿qué hacer ante ello?, ¿qué elementos son potencialmente riesgosos?, ¿a cuántos tipos de riesgos nos enfrentamos y de qué clase es cada uno?, entre otros. 

Es recomendable que esta evaluación se haga con una frecuencia marcada por la dinámica de cada organización.

Hay muchos tipos de evaluaciones de riesgos, pero la que tiene que ver con el incumplimiento cuenta con elementos diferenciadores. Por ejemplo, está hecha para identificar puntualmente lo riesgos de cumplimiento normativo, esto no tiene que ver con estrategias ni metas. En ese sentido, la norma ISO 37301 será un apoyo esencial, puesto que uno de sus objetivos será ayudar a identificar, jerarquizar y asignar responsabilidades para gestionar los riesgos reputacionales, financieros y operativos relacionados con las obligaciones de cumplimiento.

Al llevar a cabo el sistema de gestión de compliance es necesario confirmar su eficacia con una auditoría interna. La norma ISO 37301 proporcionará requisitos y orientación valiosa que ayudará a dilucidar cuáles son los riesgos y de qué manera se abordarán. Los encargados del cumplimiento asignarán tareas a cada equipo y/o individuo correspondiente, con el propósito de evitar que se irrespeten las políticas de la organización y del país, que se incurran en malas prácticas y en comportamientos antiéticos, o se violen leyes. 

Esas acciones podrían evitar el pago de multas elevadas, encarcelaciones, sanciones, pérdida de confianza por parte de inversores, caída de los precios de las acciones, daños reputacionales y hasta las operaciones podrían verse seriamente limitadas. ¿Qué riesgos serán tratados con mayor prontitud? La norma exhorta a atender los que minen la capacidad de la organización para alcanzar sus objetivos y seguir un enfoque estratégico, que aporte a las ventajas competitivas de la organización.

Los aspectos financieros son cruciales. Por eso la ISO 37301 nos conmina a controlar los riesgos de cumplimiento con las obligaciones adquiridas por la organización, pues las amenazas materializadas pueden derivar en no cumplimientos mayores que comprometería la continuidad del negocio. Además, la norma constituye una suerte de lista de chequeo en la que son muy relevantes:
  • Leyes, reglamentos y acuerdos con los que la organización debe cumplir en cada lugar en el que lleva a cabo sus negocios.
  • Políticas organizacionales, acuerdos y convenios contractuales.
  • Políticas empresariales basadas en la cultura organizacional, valores o influenciadas por el marco legal.
Si el marco regulatorio se globaliza de forma cada vez más rápida, las organizaciones corren el riesgo de no adaptarse prontamente y de caer en el no cumplimiento, en especial si las empresas tienen presencia internacional, aunque las pymes también pueden formar parte de los potencialmente afectados. Por eso el entramado que compone al compliance puede resultar intrincado, complejo, y hasta impracticable. No obstante, la norma ISO 37301 viene en nuestro auxilio para ayudarnos a hacer evaluaciones de riesgo bien minuciosas, puesto que la consciencia acerca de la exposición puede ser clave para anticiparse a los riesgos y evitar que se materialicen. 

Así será más sencillo mantener una reputación favorable, evitar los desastres que acarrea el incumplimiento y hacer del compliance una ventaja competitiva.

Tomado de: https://www.isotools.org/

CÓMO DETERMINAR LOS ELEMENTOS BÁSICOS DE UN PROCESO

Una vez que se ha descrito de forma genérica lo que debemos hacer a la hora de gestionar por procesos, es el momento de identificar los elementos básicos de cada uno de los procesos de la organización. 

Las principales ideas que entendemos por gestión de procesos deben situarnos en una posición concreta en lo que se refiere a nuestra empresa.

A la hora de definir de forma inicial los procesos, es importante tener en cuenta el tamaño de la empresa además de la cantidad de actividad que tenga capacidad de realizar. Según la experiencia se deberán describir los sistemas más comunes de la empresa. La complejidad y el tamaño influyen mucho en la decisión de aumentar o disminuir el número de procesos, así como gestionar las actividades que componen cada uno de los procesos.

El primer paso que se debe llevar a cabo para gestionar los procesos es identificarlos. Las empresas se basan en el desarrollo de actividades que se agrupan para ofrecer procesos, los cuales interactúan entre sí, para hacer funcionar las empresas.

La identificación de las actividades puede parecer un hecho fácil, pero no lo es. Podemos comprobarlos viendo la cantidad de cosas que se deben hacer en las empresas y por falta de identificación no se hacen o se hacen mal, por lo que no está tan clara su definición e identificación.

Tenemos que definir el modo en el que las actividades de las empresas se implican de forma directa con las entradas de dinero.

Si preguntamos cuáles son las actividades de un laboratorio de análisis clínicos, la mayoría del personal del laboratorio os dirá que identificar muestras, calibrar analizadores, meter datos demográficos, cambios de los reactivos, etc. pero será poca la gente que cite las actividades que se deben inspeccionar pedidos, informar a pacientes y médicos, realizar mantenimientos de equipo e infraestructura, tomar datos de gestión, gestionar la formación del personal, inspeccionar las zonas de almacenamiento, etc. otras muchas actividades no relacionadas de forma directa con la realización de los análisis clínicos.

Lo que se pretende es que todas las cosas que se realizan en una empresa queden identificadas. Lo cual debería permitir que fuéramos capaces de identificar las actividades hasta el mínimo nivel que se pueda, con el fin que los límites de los procesos puedan quedar perfectamente definidos.
El primer paso que se debe llevar a cabo para gestionar los procesos es identificarlos
Una forma útil de saber qué se debe hacer en nuestra empresa puede ser la elaboración de un organigrama del que podamos extraer lo que hace cada elemento personal o de la empresa, y vamos a poder comprobar cuántas actividades no quedan definidas.

Es posible que cuando se termine este ejercicio, nos encontraremos con que según el tipo de empresa, un número de actividades que estén entre n y n + ∞, pero habremos acertado en la gran mayoría.

Una vez que lo tenemos separados por áreas, departamentos y funciones tendremos todas las actividades identificadas. Lo siguiente será definir cómo se debe gestionar y que procesos vamos a definir.

Se deben tener en cuenta una serie de criterios, que deben facilitarnos la gestión de los posteriores procesos:
  • No debemos incluir un elevado número de actividades en un solo proceso, ya que la información que nos dará será excesiva y difícil de procesar.
  • No debemos incluir un pequeño número de actividades en cada proceso porque al final tenemos un elevado número de procesos, los cuales uno a uno será mucho más fácil de controlar pero en su totalidad daría problemas.
  • No es conveniente implicar un gran número de departamentos en cada proceso. Cuando la responsabilidad del mismo pueda recaer en más de una persona del mismo nivel jerárquico, puede generar problemas debido a que las discrepancias pueden frenar la gestión.
  • La responsabilidad de gestión de procesos, aunque deberá ser definida, no se debe caer en el error de que esto sea entendido como que otras personas no sean las responsables de su implicación.
Se debe tener en cuenta estas directrices a la hora de definir nuestros procesos.

Tomado de: https://www.isotools.org/