martes, 26 de julio de 2016

Estándares de calidad que mejoran la gestión de marketing

Los estándares de calidad son la manera de contar con referencias claras para las tareas y los resultados que se esperan. Proponemos descartar lo inútil y rescatar la esencia de los estándares de calidad.

Los estándares de calidad deben estar presentes siempre que haya gestión de la calidad. Son la manera de contar con referencias claras para poder contrastar las acciones que se implementan, y los resultados que se alcanzan.

Sin embargo, los estándares de calidad también son una preocupación para los líderes que tienen que conducir este proceso. Y muchas veces, también una complicación. Porque deben llevar registros, documentos, habituar al personal a esas tareas burocráticas que tanta resistencia generan en ellos.

Por eso queremos presentar las nuevas tendencias en estándares de calidad. Esas que descartan lo inútil y rescatan la esencia, en dos partes:

1. Cuándo es necesario crear un estándar de calidad y cuándo no

2. Cómo crear estándares de calidad útiles

Antes de desarrollar el primero de estos puntos, veamos qué es un estándar de calidad y los tipos de estándares de calidad que podemos encontrar.

Un estándar de calidad es un parámetro objetivo para comparar la realidad frente a él. Es como un ideal que queremos alcanzar. Y podemos clasificarlos en:

  • Estándares de resultados: esto es adónde queremos llegar. Por ejemplo, queremos tener un índice de satisfacción del 95%.
  • Estándares de procesos: cómo tenemos que desarrollar el trabajo para alcanzar el estándar de resultado. Por ejemplo, en el caso de un lavadero de ropa, un estándar de proceso puede ser el método de clasificación de las prendas para conformar un lavado: por color, por tipo de tela, etc.

¿Cuándo es necesario crear un estándar de calidad?

Este es uno de los primeros puntos que puede complicar la vida. Porque no significa que por tener todo estandarizado, las operaciones van a ser eficientes y van a satisfacer al cliente.

Un enfoque antiguo y obsoleto decía que, si usted quiere gestionar la calidad, debe convertir en procedimientos (en estándares de calidad) todas las operaciones que realiza la empresa.

Esto provoca una gran carga de trabajo, y el resultado es casi siempre inútil. ¿Por qué? Porque se documenta todo, para lo cual necesitan alguna persona que se dedique exclusivamente a eso, y esos documentos no tienen ningún significado ni valor para las personas que realizan las actividades que allí están documentadas.

Además, es un trabajo en sí mantener esos documentos actualizados, trabajo que generalmente se realiza para las auditorías.

Consecuencia: un montón de papeles que no le sirven a nadie, más trabajo sólo para generarlos y actualizarlos, y apatía de la gente, que se siente controlada y exigida sin comprender el verdadero sentido.

El nuevo enfoque en relación a los estándares de calidad es realizar una documentación de los procesos sólo donde es necesaria y con la participación de todo el personal, de tal manera que se comprenda el fin último y se apropien de la estrategia. Esto significa, donde se ha comprobado que determinada actividad no produce el mismo resultado si se realiza de un modo u otro, es necesario encontrar el mejor método para esa actividad.

Por ejemplo: no es lo mismo colocar una prenda de color junto a prendas blancas. El proceso de clasificación de la ropa a lavar es crítico para el resultado. Por lo tanto, debe ser estandarizado. Y será estandarizado después de analizar cuál es la mejor manera de hacerlo.

Cómo realizar una buena estandarización de procesos
  • La decisión de estandarizar un proceso inicia a partir de un problema, o un resultado que no nos satisface. Por ejemplo: un cliente se quejó de que su camisa blanca ha sido teñida de celeste!
  • Los empleados involucrados en ese proceso analizan la mejor manera de hacerlo, y se ponen de acuerdo en que todos lo harán así.
  • Ahora sí es momento de estandarizar. Cuando se ha encontrado el mejor método, y éste fue acordado, concertado.

El estándar de calidad que resulte de este proceso:
  • será útil (porque previene un problema),
  • tendrá sentido para quienes tienen que aplicarlo (porque surge de un análisis que ellos mismos hicieron), y
  • será aceptado (ellos mismos lo han propuesto).

Entonces, ¿cuándo crear un estándar de calidad?
  • Cuando el proceso es crítico para el resultado.
  • Después de un correcto análisis de cuál es la mejor práctica para esa actividad que se busca estandarizar.

¿Tienes estándares de calidad útiles y aplicables? ¿O usas la metodología antigua y obsoleta?

En este artículo explicamos cómo crear estándares de calidad útiles para las operaciones cotidianas, de tal forma que esos estándares de calidad acompañen al empleado durante el desarrollo de sus tareas, guiándolo para desarrollarlas con excelencia.

Estandarizar sólo las actividades clave, haciendo énfasis en los aspectos críticos de esas actividades, permite asegurar que las operaciones van a satisfacer al cliente, sin “enyesar” al empleado, automatizando sus tareas donde no es necesario.

Ahora, cómo crear estándares de calidad útiles para las operaciones cotidianas. Que esos estándares de calidad acompañen al empleado durante el desarrollo de sus tareas, guiándolo para desarrollarlas con excelencia.

Tipos de estándares de calidad

Ya hemos visto dos tipos de estándares de calidad, si los clasificamos según la etapa del proceso:
  • Estándares de resultados
  • Estándares de procesos

Pero a los estándares también podemos clasificarlos en dos tipos, según su formato:
  • Estándares archivables
  • Estándares visuales

¿Y por qué tanta clasificación? Porque cada tipo de estándar sirve para objetivos diferentes. Hemos dicho al principio que estamos en busca de estándares útiles para desarrollar las tareas con excelencia. Veamos:
  • Estándares de resultados: sirven justamente para evaluar el resultado de las tareas, pero no son capaces de controlar las tareas durante su ejecución.
  • Estándares de procesos: estos sí controlan las tareas mismas, que son el proceso de prestación del servicio, pero la clave para saber si son efectivos o no es el formato que utilizamos para el estándar.
  • El estándar archivable: es todo estándar que queda escrito en un documento que luego se coloca en una carpeta y se archiva. Podría ser un procedimiento de trabajo, un diagrama de flujo, un organigrama, una técnica de laboratorio, etc. Este tipo de estándar se puede utilizar para entrenamiento, es decir, cuando ingresa un nuevo trabajador, lee el procedimiento para aprender a hacer una tarea, o bien para consulta, si es que hay dudas acerca de algún aspecto de la tarea, se consulta el estándar, o cuando hay una auditoría de calidad, por ejemplo, será lo que el auditor mire. Pero este estándar difícilmente pueda ser útil mientras se realizan las tareas.
  • El estándar visual, en cambio, permanece a la vista del trabajador mientras realiza su tarea. Los estándares visuales son los que realmente ayudarán al trabajador a atender a esos aspectos clave que evitan errores importantes en el servicio. No irán a consultar al estándar archivado, sino que se guiarán por las indicaciones visuales con las que se encuentran a
  • medida que realizan sus tareas.
Un ejemplo de estándares de calidad

Imaginemos un conductor del transporte de pasajeros. Para conducir el bus uno de los estándares del tipo archivable, es la ley de tránsito. En esta ley se establecen las normas generales de conducción en la vía pública.

Un chofer que no conozca la ley de tránsito, claramente no está en condiciones de desarrollar su tarea con eficacia. Sin embargo, él no puede consultar a la ley mientras conduce en la ruta. Ni siquiera lleva la ley con él en el vehículo. ¿Cuáles son los estándares que guían en la ruta? Las señales de tránsito, el tablero del vehículo… Allí encuentra los estándares que le dicen: atención: debe parar, dé prioridad de paso, no supere esta velocidad, etc.

Supongamos que un aspecto crítico para la tarea del chofer (porque tiene que ver con la seguridad de los pasajeros), es la velocidad máxima. La ley de tránsito establece velocidades máximas en calles, avenidas, rutas, autopistas. Son una indicación general (el estándar archivable).

Sin embargo, en el camino también hay señales de velocidad máxima. Estas señales y la indicación de su velocímetro, le dirán al conductor si está dentro de los estándares o fuera de ellos. Ambos son estándares visuales.

Siendo un factor crítico, se pueden agregar otros estándares que refuercen la indicación. Por ejemplo, alarmas en el vehículo, que avisan al conductor y a los pasajeros cuando se ha superado la velocidad máxima permitida.

Cuanto más crítico es un factor para el resultado de la tarea, más deben reforzarse los estándares visuales (o sensoriales, porque podría ser una señal auditiva). El extremo de máxima seguridad para los estándares, son los sistemas a prueba de errores (o Poka-Yoke), pero sería materia de otro artículo.

Esperamos haber dado un panorama de los estándares de calidad que se pueden utilizar, y cómo hacer para que éstos sirvan realmente al trabajador en sus tareas, y no sean simples documentos guardados en una carpeta, sin aplicación alguna.

Tomado de: http://www.gestiopolis.com/estandares-de-calidad-que-te-mejoran-la-gestion-de-marketing/

miércoles, 20 de julio de 2016

Estas son las 8 cualidades de un buen líder

“La pasión mueve al hombre más allá de sí mismo, más allá de sus defectos, más allá de sus fracasos” -Joseph Campbell

por José Antonio Muñoz Salvatierra


1. Pasión e inspiración
El líder debe de ser una persona entusiasta con su trabajo, debe demostrar en todo momento pasión y dedicación y debe de ser capaz de inspirar al resto del equipo esa misma pasión.

Independientemente de cuáles sean las tareas principales de un líder, el equipo lo tiene que ver como un miembro más del mismo, alguien que lucha codo con codo para alcanzar los objetivos comunes de la empresa. Es por eso que un buen líder no tienen ningún problema a la hora de “remangarse la camisa y ensuciarse las manos”.

2. Capacidad de delegar

No importa cuanto trabajo crea un mánager que puede hacer por sí mismo. Una de las habilidades principales de un mánager debe ser la capacidad de delegar tareas. Cuando un empleado pasa a tener un rol de mánager es habitual que se encuentre con problemas delegando; como hasta ahora estaba acostumbrado a realizar todo el trabajo que le era asignado, carece de experiencia traspasando tareas.
Un buen líder tiene que saber cómo delegar. Tiene que tener claro hasta dónde llega el proceso de traspaso de una tarea y cuándo tiene que dar un paso hacia atrás para no entrometerse.
Por supuesto delegar una tarea no significa olvidarse por completo de ella. A través de reportes se puede seguir teniendo una visión de cuál es la situación de una tarea y si algo va mal tener la capacidad de intervenir para ayudar. Delegar también es una buena forma de transmitir confianza al equipo.

3. Coraje

Un puesto de liderazgo conlleva mayores responsabilidades y estas responsabilidades son a su vez sinónimo de un mayor riesgo. Un líder tiene que tomar decisiones que pueden determinar el éxito o el fracaso de un proyecto y es por ello que tiene que tener el suficiente valor como para asumir los riesgos sin bloquearse y seguir adelante con una decisión.
Además, un gran líder tiene que tener también el coraje de asumir sus errores y no escurrir el bulto. Dar la cara por una mala decisión y aceptar sus consecuencias es lo que diferencia a un líder de un gran líder.
“El coraje está justamente considerada como la más importante de todas las virtudes porque de ella dependen todas las demás” -Winston Churchill

4. Capacidad de comunicar

De nada servirían el resto de habilidades en un líder si este no posee una buena capacidad de comunicación. El líder debe ser capaz de transmitir información clara, de inspirar confianza, contagiar su motivación.... y todo ello lo conseguirá con una buena capacidad de comunicación.
Pero una buena capacidad de comunicación no significa simplemente tener una buena oratoria o saber dar buenos discursos. Más importante aún es la capacidad de escuchar a los miembros del equipo para entenderlos mejor y aportar la ayuda que necesitan en cada momento.
Un líder con una buena capacidad de comunicación será capaz de anticipar problemas, no sólo con los miembros de su equipo, sino que también con clientes, partners y competidores.

5. Compromiso

Otra de las cualidades esenciales de un líder es el compromiso. Compromiso con la empresa, con sus empleados y con sus clientes. Un compromiso que significa estar presente para lo bueno y para lo malo, un compromiso que implica buscar una mejora continua de todos los procesos por el bien de la empresa y el de los clientes.
Un líder comprometido contagia este compromiso al resto de miembros de su equipo, lo que conlleva una mejora en la productividad y la motivación.
“El compromiso es lo que transforma una promesa en una realidad” -Abraham Lincoln

6. Visión, intuición y creatividad

Los líderes más exitosos tienen una clara visión de hacia dónde se quieren dirigir y cuáles son los objetivos que tienen que cumplir para conseguirlo. La visión es lo que separa en muchas ocasiones a los líderes de los mánagers; un mánager que sólo se dedica a coordinar a su equipo sin aportar visión no será un líder.
“La visión es el arte de ver lo que es invisible para los demás” -Jonathan Swift
Además, la visión está muy relacionada con la intuición y la creatividad. Estas cualidades se complementan entre sí para materializar la visión de un buen líder. Mientras que la intuición ayuda a desbloquear algunas situaciones bloqueantes, la creatividad es una herramienta esencial para encontrar soluciones a los problemas.
Estas tres cualidades son las que le permiten al líder seguir avanzando en su camino y no detenerse ante nada.

7. Coordinación

Los grandes líderes deben tener una capacidad extraordinaria de planificación y coordinación. Son buenos estrategas que saben utilizar los recursos que tienen a su disposición para alcanzar sus objetivos con el menor desperdicio posible.
Tienen la capacidad hacer que todo el mundo trabaje de manera organizada y enfocada en aquellos aspectos del negocio esenciales. Es por ello que siempre tienen una visión global muy clara del proyecto y saben en todo momento en que está trabajando cada uno de los miembros de su equipo.

8. Capacidad de gestión sistemática
Quienes han alcanzado los más altos niveles en sus respectivas organizaciones, han entendido que la planeación es un aspecto elemental pero necesario para organizar simultáneamente las múltiples tareas y responsabilidades que enfrentan cada día. Pues bien, este es tan solo uno de los elementos constitutivos de una buena gestión.

Además de planear, es necesario someter las decisiones y a la organización en general,  a la práctica de lo planeado en una segunda fase que los doctos llaman el hacer, el realizar.  Luego viene el verificar, etapa en la cual el buen líder se cerciora y verifica sobre sus puntos de control y mediciones; y finalmente, el actuar.  Este ciclo, es el conocido en los sistemas de gestión de la calidad como el ciclo de la mejora continua, ideado desde las segunda posguerra y constituye una cualidad que ha llevado al éxito a las organizaciones más grandes y exitosas en todo el mundo.
¿Cuántas de estas cualidades posees? ¿Qué otras cualidades consideras que son importantes para el liderazgo?
Basado en el artículo del mismo nombre publicado en:
www.negociosyemprendimiento.org

martes, 12 de julio de 2016

El poder de los 5 por qué...

Los 5 por qué se define como una herramienta sencilla pero de gran valor para descubrir la causa raíz de un problema y asentar las bases para encontrar soluciones eficaces.
La herramienta de los 5 por qué puede parecer simple ya que se basa en preguntarse el porqué de un problema tantas veces como sea necesario hasta llegar a la causa raíz que lo ha propiciado, sin embargo aplicada con rigor y seriedad se convertirá en un gran aliado para aportar soluciones eficaces que eviten que se vuelva a producir y permitan mejorar.

En este artículo voy a hablar de las claves para emplear esta eficaz herramienta  y que beneficios aporta su empleo en la calidad.

El poder de una buena pregunta.

Hacerse las preguntas adecuadas es clave para llegar a la raíz del problema y solucionarlo de forma que no se vuelva a ocurrir. Es ahí donde radica la fuerza de la herramienta de los 5 por qué, ya que esta, en apariencia una herramienta tan simple, puede proporcionarnos unos grandes beneficios como:
  • facilitar la detección de la causa raíz.
  • permite detectar relaciones entre varias causas raíces.
  • no implica adiestramiento y se puede emplear tantas veces como sea necesario.
  • aplicada adecuadamente permite encontrar soluciones reales que eviten que se vuelva a producir la incidencia, no conformidad o desviaciones.

De esta forma, se convierte en un aliado inigualable de los sistemas de gestión y se asienta como una de las herramientas más simples para detectar la causa real, disponer de información real de esta y partir de la base adecuada para proporcionar soluciones eficaces.

Como emplear la herramienta de los 5 por qué.

Aunque no existe una forma estándar para emplear la herramienta de los 5 por qué, a continuación te indico un modelo de los distintos pasos de empleo:

1º.- Crear un equipo de trabajo que incluya a los distintos responsables de la empresa y a la dirección.

2º.- Determinar claramente el problema a resolver, especificándolo e incluyendo toda la información relevante. Es esencial que todo el equipo de trabajo comprenda el problema que se pretende resolver para que no se produzcan malos entendidos que desvíen las preguntas hacia una dirección que no proporcione una solución real.

3º.- Nos preguntamos el primer ¿Por qué? Es esencial que se responda con seriedad y que se anoten todas las aportaciones del grupo para poder ir avanzando.

4º.- Seguimos preguntándonos ¿Por qué?. Normalmente estas preguntas se encuentran encadenadas unos a otros, por lo que el equipo de trabajo irá profundizando las respuestas sin quedarse satisfechos con contestaciones a medias o poco claras.

5º.- La llegada del ¿Cómo?. Aunque la herramienta se llama de los 5 por qués no es exactamente ese número el necesario para llegar a la raíz del problema, sino que será necesario que cada equipo de trabajo continué haciéndose esa pregunta hasta que no se encuentre respuesta a la pregunta planteada.

En ese momento es muy probable que hayamos llegado a la causa raíz y entrará en juego la pregunta ¿Cómo? que nos aportará una solución para esa causa raíz ya identificada.

Ante todo hay que tener presente que no se buscan culpables ya que si se percibe que las preguntas van destinadas a ese fin, las respuestas obtenidas no serán verídicas, estarán mermadas o adaptadas a lo que se quiere oír y no a la realidad de lo que ha sucedido.

Por otra parte el equipo de trabajo tiene que tener claro desde el principio el objetivo que se persigue para que se siga una continuidad lineal que permita llegar al fondo del problema.


Por último, un ejemplo de la aplicación de la herramienta de los 5 por qué.

Pongámonos en situación, en una empresa un cliente con el que llevan trabajando desde hace 7 años les ha indicado que va a dejar de trabajar con ellos prefiriendo hacerle el mismo pedido a otra empresa de la competencia. Ante esta situación lo primero que nos preguntamos es ¿por qué?

La primera respuesta que podemos conseguir es que la competencia a ofrecido un precio más rebajado, sin embargo no nos podemos quedar así y tenernos que seguir preguntándonos ¿Por qué?. De esta forma, llamamos al cliente y le preguntamos que le ha llevado a tomar una decisión.

El cliente nos indica que el servicio que se le ofrece cada vez que llama por teléfono es deplorable y que prefiere tratar con otra empresa que le ofrezca un mejor trato.

Ante esto, hablamos con el personal de administración que atienden a los clientes y les preguntamos ¿por qué?

Ellos nos comentan que tienen mucho trabajo y que no pueden ocupar parte de su tiempo en dedicarle todo el tiempo necesario a los clientes que solicitan información o que les llaman interesándose por un producto.

Y, volvemos a preguntar ¿por qué?

La cuestión reside en que varios empleados se han puesto enfermos y se ha contratado a dos personas que no disponen de la formación suficiente, por lo que el resto del personal de administración tiene que estar haciendo parte de sus actividades.

Ya hemos alcanzado la causa raíz, sin embargo ahora nos falta una importante pregunta ¿Cómo podemos resolverlo? En este caso, lo más obvio sería aportarles formación especializada a estas dos personas para así permitir que el personal de administración pueda estar haciendo sus actividades y que le dediquen el tiempo necesario a los clientes.

Tomado de: http://www.sbqconsultores.es/

lunes, 11 de julio de 2016

Sistema de gestión para la excelencia en las organizaciones del siglo XXI

Estamos transitando por un momento especial de la historia. Un momento de grandes y profundos cambios en lo científico, tecnológico, económico, social, político, cultural, ecológico y demográfico. Cambios que aparte de profundos, son muy veloces.

Introducción

El lugar que en otras épocas ocupaban filósofos, científicos y economistas, hoy es ocupado por empresarios, gurúes y futurólogos. Ello marca sin lugar a dudas el cambio de paradigmas que se está dando en el mundo. Los lugares que ayer ocupaban un Kant, un Hegel, un Heidegger o un Freud, hoy son ocupados por un Bill Gates, un George Soros o un Michael Dell. Ya no cuenta la metafísica ni la antropología, cuenta mucho más la evolución de la Tasa a 30 años o la nueva versión de Windows. 

En un mundo globalizado los cambios en la tasa libor o en la prime, en el valor del yen, en los puntos del Dow, el déficit comercial de los Estados Unidos o la cotización de Google en la Bolsa de Nueva York determina la cantidad de desocupación, el bienestar de las poblaciones y la competitividad de las empresas.

Si bien el cambio del cual hablamos se viene produciendo desde hace ya un largo tiempo, el proceso se ha acelerado y profundizado, máxime con la velocidad que han tomado las comunicaciones y el gran incremento en la capacidad informática.

Los conocimientos se desplazan con mayor rapidez, los procesos de investigación se desarrollan más velozmente, generándose así una espiral de crecimiento elevado a una enésima potencia. Este profundo crecimiento en el saber y las capacidades no está igualmente distribuida, pero esa desigualdad no se da tanto entre países sino más bien entre grupos, a nivel global, que comprenden y entienden las nuevas reglas competitivas, y se ajustan a ellas preparándose con tesón y disciplina, y aquellos otros que si bien hacen un uso estruendoso de los nuevos productos y servicios, sólo atinan a ello, consumirlos. 

Muchos habitantes del mundo están totalmente alejados de dicho consumo, pero los que sólo atinan al consumo sin participar del trabajo generador están destinados a mediano y largo plazo a sufrir de graves inconvenientes si no cambian su relación con el entorno.

Dentro de este nuevo marco, algunas empresas han reconfigurado su organización y procesos, en tanto que una mayoría sigue obnubilada bajo las teorías y paradigmas de las décadas inmediatas posteriores a la Segunda Guerra Mundial.

Pues éstas últimas no han tomado aún en cuenta la caída del Muro de Berlín, ni han comprendido el significado de la incorporación de China Comunista a la Organización Mundial de Comercio, ni entienden la revolución de Internet, y menos aún ven con claridad como la población mundial se incrementa cada día con mayor velocidad. Pretender dirigir y gestionar una empresa bajo viejos cánones ya no es válido. Dirigir como en la época en que la mayoría de los países del mundo estaban gobernados por dictaduras ya no es posible, una nueva generación de seres ha nacido, crecido y se ha educado bajo regímenes democráticos, y por lo tanto no están dispuestos a aceptar liderazgos autoritarios. 

A una época de comunicación escasa y cara, se contrapone otra nueva de abundante y prácticamente gratuita información, una información sin barreras que atraviesa las fronteras nacionales. Ésta nueva realidad lleva a mayores exigencias tanto de obreros, como de consumidores. El mercado se ha globalizado, la gente compra productos hechos en China, Taiwán, Malasia, India o Pakistán. Lo que buscan es calidad y buenos precios.

Es muy claro que gestionar una empresa actualmente no es lo mismo que como se gestionaba en el pasado reciente. Ya nada volverá a ser igual a como lo fue en el pasado.

No es bueno, ni factible hacer grandes cambios de un día para otro a los efectos de adecuarse a las nuevas circunstancias y exigencias del mercado, pero sí es posible tomar conciencia del cambio y actuando en consecuencia ir progresiva y sistemáticamente cambiando la organización, de una enfocada y construida para dar respuestas al entorno y exigencias del siglo XX, a una nueva edificada para dar rápida y eficaz respuesta a los requerimientos del nuevo siglo.

Las organizaciones construidas sobre las bases y paradigmas de lo que Alvin Tofler llamó la Primera y Segunda Ola ya no tienen posibilidades de competir en la Tercer Ola. Vivimos en la era del conocimiento y por lo tanto la gestión del mismo y del capital intelectual debe pasar a tener un alto grado de prioridad en las empresas. Y digo “debe”, porque si bien muchas empresas ya lo están haciendo, la mayoría aún no ha tomado debida nota de dicha necesidad.

De lo tradicional a lo competitivo

En el lado de lo tradicional tenemos el mantenimiento reactivo, en oposición al mantenimiento productivo total, que comprende tanto lo preventivo como así también lo predictivo, lo cual es propio de las empresas que hacen de la prevención una de sus principales armas competitivas.

Así como en las empresas tradicionales tenemos las estructuras piramidales con varios niveles de supervisión, en las empresas de fines del siglo XX y comienzo del XXI tenemos estructuras chatas, donde prevalecen la descentralización, los grupos autodirigidos, y el enfoque en las necesidades del cliente.

De organizaciones con elevadas especializaciones, sectores amurallados, procesos enfocados en las funciones e inspecciones al final de los procesos, pasamos a organizaciones con alta polivalencia de los trabajadores, trabajos en equipos, sectores ampliamente interconectados, procesos enfocados en los productos o servicios y una calidad basada en la planificación (en contraposición a la calidad basada en el control), la capacitación y el autocontrol.

En la nueva era pasamos de organizaciones carentes de planes estratégicos a organizaciones con un fuerte pensamiento estratégico.

De organizaciones con escasa o nula innovación, se pasa a empresas con un fuerte contenido de creatividad e innovación tanto en sus productos y servicios, como en sus procesos y actividades. La creatividad y el cambio de paradigmas ha pasado a ser un componente estratégico esencial.

De organizaciones esforzadas en reducir costos por áreas o conceptos hemos pasado a organizaciones enfocadas en sacar el máximo provecho del análisis de los costos estratégicos, y por procesos o actividades.

En las nuevas empresas competitivas la estadística aplicada y en especial el control estadístico aplicado tanto a la calidad, como a los costos, tiempos, ratios de gestión y niveles de satisfacción, son fundamentales. Al contrario, en una empresa común y corriente se carece de datos estadísticos que permitan tanto de un mejor control, como disponer de información para mejores decisiones concernientes a la resolución de problemas y la toma de decisiones.

De egresos en capacitación considerados como gastos se pasa bajo los nuevos paradigmas a considerar los mismos como una inversión.

De igual forma podemos seguir diferenciando a unas empresas de otras en decenas de actos, paradigmas y actitudes. El que una organización sea más o menos competitiva depende de que tantos conceptos o prácticas realice de una u otra forma, y la amplitud y profundidad con que las ejecute.

Una organización no puede pasar de un día a otro de una forma de actuar a otra forma de comportamiento. Es necesario por lo tanto realizar un diagnóstico que permita visualizar claramente las necesidades, requerimientos, posibilidades y factibilidades, recursos y restricciones, y ambiente cultural y psico-social de cada organización, a los efectos de llevar sistemática y progresivamente los cambios a los efectos de hacer más competitiva la empresa. Es ese cambio progresivo y sistemático la base misma de la mejora continua.

Toda otra forma de querer instaurar rápida y masivamente cambios a gran escala o a través de cambios completos por unidades, terminará exigiendo más tiempo o bien repercutirá en menores y reducidos resultados a lo largo del tiempo. En cambio comenzar por ejemplo con un mantenimiento productivo a nivel organizacional que permita rápida y efectivamente lograr resultados concretos, abrirá la puerta a futuras implementaciones en materia de sistemas a prueba de errores, las cinco “s” o círculos de control de calidad entre muchos otros.

Si hay algo que es perentorio en el proceso de cambio es en la necesidad imperiosa de contar con datos e información estadística a los efectos de saber dónde y que tan bien o mal están operando los procesos y la organización en su conjunto, para a partir de allí planificar los cambios que permitan la mejora en los diferentes parámetros.

La importancia del Tablero de Comando

En una época como la actual, signada por los procesos informáticos es crucial contar o disponer de medios que hagan fácil, rápido, preciso y económico contar a la gerencia con suficiente información para las tomas de decisiones y la adopción de las diversas acciones correctivas.

Dentro de este nuevo esquema de trabajo se cuenta con la posibilidad de hacer uso del Tablero de Comando, consistente éste en un programa informático que recogiendo la información suministrada por otros programas o bien cargados desde distintos lugares o sectores de la organización, hacen factible cálculos, comparaciones con benchmark y generar señales o informes por excepción ante determinados sucesos.

A partir de la utilización del Tablero de Comando y del Cuadro de Mando Integral, las organizaciones y sus directivos pasan a disponer de una visión por completo diferente tanto de sus empresas y las relaciones que éstas mantienen con el entorno, como de los distintos resultados que sus acciones terminan generando en la empresa.

¿Qué tan competitiva es su organización?

Se pregunta usted y sus colaboradores: ¿qué tan competitiva es su empresa? ¿qué tan buenos son sus servicios? ¿qué tanto valor generan sus procesos? ¿qué tan competitivo son sus procesos en relación a los de sus competidores directos e indirectos y otras partes interesadas? ¿Cuenta usted con datos estadísticos para responder y avalar cada una de sus respuestas?

Ahora bien, si no puede dar respuesta a cada una de éstas preguntas: ¿qué está usted o su empresa haciendo para superar dicho problema o inconveniente? ¿qué tanto está dispuesto a invertir para lograr la mejor información? ¿disponen de una política y estrategia informática? ¿Qué tan importante y útil resulta su sistema de gestión? ¿Cuánto valor agrega a sus productos y/o servicios? ¿Conoce con precisión  el lugar al cual desea llevar su organización?

Ha terminado para usted y su empresa la época en que corrían solos o con muy pocos participantes, en las pruebas del mercado, ahora tienen que competir con jugadores de clase mundial, por lo tanto debe prepararse para tal competición. Al igual que un nadador que puede conformarse con tardar un minuto en recorrer x metros en la piscina cuando compite a nivel local, ya no puede conformarse con tal marca cuando compite a nivel mundial, de igual forma producir con un determinado nivel de costos, calidad y productividad para generar un determinado bien o servicio, es factible dentro de lo que era el anterior marco competitivo, pero no lo es ahora que debe confrontar con competidores a escala global.

Debe quedar ahora bien en claro que no puede contentarse simplemente con seguir haciendo lo mismo que hacia ayer, ahora las exigencias son mayores y debe estar en condiciones de hacer frente a ellas. Sus competidores no sólo pueden provenir del exterior sino también de otras industrias dentro del mismo mercado. Un ejemplo claro de ello es lo ocurrido con la famosa Enciclopedia Británica y su nuevo y poderoso competidor digital Encarta. 

De igual forma, su empresa puede ser objeto de ataque por parte de un competidor proveniente de otra industria, por lo tanto ¿qué tan bueno es el seguimiento estratégico realizado por su empresa en relación a las nuevas posibilidades tecnológicas aplicables a su actividad, productos o servicios? ¿Tiene implementada la Inteligencia Competitiva en su empresa, o le ha conferido tal labor a un servicio externo?

¿Cuáles son actualmente sus paradigmas?

Sea sincero consigo mismo: 
  • ¿considera usted a los trabajadores como personas a las cuales hay que gestionar en base a órdenes y controles, o se inclina a liderarlas en base a la participación? 
  • ¿considera usted que producir bienes y/o servicios de mayor calidad implica restringir la productividad, o está de acuerdo en que aumentar la calidad, lleva a mejorar en gran forma la productividad y por lo tanto reducir los costos? 
  • ¿considera a las actividades de auditoría como una burocracia o mera labor improductiva, o le confiere un valor estratégico? 
  • ¿considera que planificar es algo inútil y que sólo hace perder el tiempo y acumular polvo por encima de los planes, o es de los que hace de la actividad de planificación algo vital para el futuro de su empresa? 
  • ¿es de los que considera que la planificación es algo en lo cual sólo deben participar los niveles más elevados, o prefiere hacer participar de ello a todo el personal en su justa medida y lugar? 
  • ¿es usted de los que considera que sus productos son de calidad porque sus clientes nunca se quejan, o es de aquellos que no sólo prestan atención a la calidad, sino que además tienen por objetivo hacerla realidad “a la primera”? 
  • ¿es de los que creen que la mejora continua es algo inútil y sólo factible para grandes empresas u organizaciones japonesas, o considera que mejorar de forma constante y sistemática sus procesos y productos es fundamental para asegurar su permanencia y competitividad en el mercado tanto en el mediano como en el largo plazo?
  • ¿tiene Ud un punto de apoyo constante para el mejoramiento continuo de su organización en el sistema de gestión? O es de los que piensan que la certificación es solo un embeleco cosmético que nutre el ego de la alta dirección?
Responda con sinceridad y seriedad a todas éstas preguntas para saber que tan actualizados o desactualizados están sus paradigmas, y por lo tanto que tan competitiva o incompetente es su organización para hacer frente a sus rivales.

Quedar anclado a los paradigmas del pasado, un pasado que no volverá a resurgir, un pasado que le permitió triunfar pero que no le permitirá lograr iguales éxitos en el presente y en el futuro. No tener la capacidad y voluntad de modificar sus paradigmas para hacerlos más factibles en función a las nuevas realidades resulta peligroso. Tomar decisiones equivocadas en el presente y en el futuro por no haber actualizado sus paradigmas puede llevar a su empresa a la destrucción.

Los ciclos de vida de los productos son cada día más cortos, y la empresa debe estar en condiciones de hacer frente a ésta nueva realidad. Se acabaron los ciclos de vida de diez años, ahora son de meses, y pasarán en muchos casos a ser de semanas. Sus sistemas de gestión tanto en materia de desarrollo, como de producción y ventas deben reacomodarse, mejorarse permanentemente y reinventarse a esta nueva realidad. “Camarón que duerme...”.

¿Qué tan concientizados están usted y sus subordinados?

¿Realmente tomó conciencia usted de los cambio que se han producido y de aquellos que se avecinan? ¿Qué tanta concienciación han tomado sus colaboradores en todos los niveles? No será que siguen actuando como cuando el capital tenía un bajo costo y era fácil de conseguir, o continúan trabajando como cuando sus clientes se conformaban con pagar caro por algo con escasa calidad. Muchos ven cientos de programas de televisión y asisten a docenas de seminarios sobre el cambio global y la competitividad, tanto directivos como empleados, pero siguen sin atreverse a mover un pié. Les gusta más continuar con lo que siempre han hecho, en su campo de confort. Pero estos no son tiempos de inmovilismos. O cambian a tiempo, o han de perecer. 

El mundo está lleno de necesidades y cada día mucha gente se despierta con la intención de conquistar el mundo o una parte de él. Usted está en un juego de ajedrez y no puede negarse a mover las piezas. O las mueve, o queda eliminado. Como en el juego, hay un límite de tiempo para efectuar cada movimiento. Y mejor, que piense muy bien qué pieza moverá y adonde ha de moverla.

Estar alfabetizados no implica solamente saber leer y escribir, es también comprender lo que se lee y escucha; lo que se hace y comunica a través de las nuevas tecnologías. Este nuevo mundo trae consigo un nuevo léxico y las personas deben acostumbrarse a interpretarlo y manejarlo.
Gran parte de esa falta de reacción, no es por miedo al cambio sino al analfabetismo para interpretar el nuevo léxico y realidad del siglo XXI, y otra parte a la falta de disciplina para el cambio, o lo que es lo mismo, a las actitudes fuertemente conformistas.
¿Cree usted que el dinero seguirá fluyendo a su empresa con la misma rapidez y facilidad con que lo hacía hasta ahora? Si piensa de tal forma está equivocado, totalmente equivocado. Cada día deberá correr con mayor rapidez sólo para conservar el puesto que actualmente ocupa. Si no está dispuesto a hacerlo, otro ocupará su lugar, sea como empresario, directivo, funcionario, o empleado. Muchísimas empresas, emprendedores y personas están haciendo cola para desalojarlo y no tendrán contemplaciones en ocupar su lugar.

Elimine sus desperdicios o usted es el que será eliminado

Cada desperdicio representa una porcentaje de sus ventas y por ende, de sus utilidades. Elimine sus desperdicios e incrementará sus beneficios.

Desperdicios por falta de calidad, por tiempos de esperas elevados, por exceso de burocracia, por enfermedades laborales, por contaminación, alta rotación de empleados y clientes, bajos niveles de satisfacción de sus clientes y consumidores, por accidentes, excesos de inventarios, exceso de averías, incobrables y fraudes, representan los males a los cuales las empresas están expuestas diariamente y cuyos gerentes y directivos poca atención prestan como es debido. Se trata de medir, analizar, detectar, prevenir y eliminar sistemáticamente cada uno de éstos factores generadores de pérdidas. ¿Sabe usted cuánto pierde por cada concepto? ¿qué políticas o sistemas a establecido para impedirlos o reducirlos? 

Todos los factores de pérdidas están interrelacionados. Así una baja calidad lleva a incrementar los inventarios para protegerse en caso de necesidad, de igual forma acontece a raíz de las averías. Fallas en materia crediticia terminará generando pérdidas no sólo por incobrabilidad sino también por desajustes en el flujo de ingresos (cobros atrasados). ¿Tiene usted y sus empleados conciencia de cada una de las pérdidas antes enunciadas? ¿Las mide? ¿Cuánto representa cada una de ellas porcentualmente de sus ventas? ¿Cómo están evolucionando en el tiempo? ¿Qué medidas ha adoptado o piensa adoptar para evitarlas, restringirlas y eliminarlas?

Tener clientes insatisfechos, carecer de un nivel de calidad “a la primera”, tener elevados tiempos de espera o una baja velocidad de reacción, tener altos niveles de averías, poseer empleados improductivos, tener bajos niveles de rotación de inventarios, y no disponer de un buen grado de cobrabilidad, es grave, y mucho más grave aún si se dan fraudes internos o externos. Sin lugar a dudas no cabe otra opción, o elimina sus desperdicios o ellos lo eliminarán a usted y a su empresa del mercado.

Nuevas herramientas adaptadas a cada necesidad

Es absurdo pretender aplicar las mismas recetas para todas las ocasiones, dejando de lado el entorno, las características socioculturales y tecnológicas de cada empresa, dejando de lado el pensar y el sentir de sus directivos y operarios, no tomando en cuenta sus particularidades, restricciones y potencialidades.

La cuestión es ver que herramientas y metodologías son las más útiles para cada caso en concreto, como así también modificar estas metodologías para adaptarlas a las necesidades y características particulares.

Cuando de mejora continua se trata no sólo debemos pensar en los sistemas y métodos consignados por el Kaizen, sino en todas aquellas otras herramientas desarrolladas por consultores como Goldratt, Tompkins, Harrington, Chang o Semler entre otros.

Incluso dentro del sistema Kaizen no se aplica de igual forma ésta en Toyota, que en Canon, Honda o Toshiba. Cada empresa tiene una cultura que le es propia y ésta debe ser respetada. Cómo nos dice Karatsu, “cada empresa tiene su manera de hacer las cosas, y el kaizen debe adaptarse a ella”.

El hecho de que surjan expositores de la mejora continua en diversos países europeos, americanos y asiáticos, muestra claramente el avance tanto de la filosofía de la mejora continua, como de la convergencia de sus principios y sistemas.

El objetivo fundamental es la eliminación de la fábrica u organización fantasma, aquella que destruye o consume recursos sin generar valor agregado alguno para los clientes y consumidores, pero que limita la rentabilidad de los propietarios de la empresa.

La mejora continua y sus sistemas e instrumentos son aplicables a todo tipo de empresas y actividad, desde lo que concierne a la generación de bienes, pasando por la producción de servicios, como así también en todo lo atinente a los procesos administrativo-burocráticos.

¿Aplica usted la mejora continua a los procesos generadores de bienes y servicios?, ¿lo hace también con los procesos administrativos, financieros y comerciales? ¿Monitorea de forma continua la mejora en los procesos administrativos, financieros y comerciales? ¿Qué tanto ha mejorado su proceso de logística en los últimos dos años? ¿Puede dar respuesta a ello, o carece de datos?

Creatividad e Innovación

¿Qué tan creativa es su empresa?, y ¿qué tan creativos son sus empleados? ¿Cómo fomenta su empresa la creatividad? ¿Qué tan innovadores son sus procesos, productos y servicios? y, ¿qué tan innovadora son las maneras de comercializarlos?

Creatividad e innovación, siempre fueron importantes, pero ahora son trascendentes. ¿Usted que opina? ¿Creé que no es así? Piense en la variedad de relojes, celulares, y calculadoras. Preste atención a la cantidad de modelos de autos que se comercializan actualmente y compárela con la cantidad que se ofrecía hace una década atrás.

Si usted administra una casa de comida rápida ¿cuántos tipos diferentes de hamburguesas tiene para ofrecer? ¿de que variedad de ensaladas dispone? ¿cuántos tipos o gustos de pizzas está ofreciendo? Si no administra una casa de comida rápida, fíjese lo que hacen las principales casas de comida y luego piense en ello.

Creatividad e innovación puestos al servicio de mejores procesos, productos y servicios es la consigna del momento. ¿Cómo ofrece usted hoy sus servicios? ¿Lo hace de la misma forma en que lo hacía hace cinco o diez años atrás? ¿Qué peso tiene en sus ventas los artículos desarrollados en los últimos cinco años? ¿En que etapa del Ciclo de Vida están cada uno de sus productos o servicios? ¿Ha cambiado mucho la forma de ofrecer sus productos en los últimos años? ¿Qué tanto ha cambiado usted la forma de comercializarlos?
¿Sabe usted que un mismo producto comercializado de otra manera puede incrementar su valor? ¿En su planificación estratégica tiene debidamente contempladas la creatividad y la innovación?
Un cambio en el paradigma del personal

De un personal que sólo recibía órdenes, era férreamente controlado y tenía una muy baja o nula participación, se ha pasado a un personal que se autogestiona, planificando y programando sus actividades, que se auto-controla y pasa a tener una mayor participación en la empresa (empowerment). De un personal muy especializado a un personal altamente polivalente, de un trabajo individual a uno centrado en el trabajo en equipo. De una continua repetición de estándares, a una mejora continua de ellos. De una separación entre mente y manos, a la integración de ambos.

Estos son los grandes cambios que se han operado y aún se están operando en el accionar de las fuerzas de trabajo. Por supuesto que muchos continúan con sus viejas formas de acción, pero como en toda tendencia, nadie puede controlar y disminuir la fuerza del mercado. Los cambios que se han operado tienden a reducir los niveles de fallas y errores, y a generar un fuerte incremento en la productividad y los beneficios.

En un mercado altamente competitivo la mejor forma de asegurar las ganancias es sacar el máximo provecho a las oportunidades del mercado haciendo el uso más eficiente de los escasos recursos. Es por ello fundamental hacer el mejor aprovechamiento de los recursos humanos, y de la forma en que éstos hacen uso de los recursos materiales (equipos, insumos y disponibilidades monetarias). El personal debe ser capacitado, entrenado, gestionado y motivado para alcanzar el máximo de productividad. Exigiéndoseles también un cambio cultural, una mayor y mejor disciplina laboral, y una más alto grado de flexibilidad, apropiados a este nuevo entorno económico-financiero y tecnológico.

Globalización + Internet + Nueva Economía

¿Está posicionada su empresa dentro del nuevo marco globalizado? ¿Qué tanto responde en su accionar a los nuevos conceptos y realidades del mundo globalizado? ¿Maneja usted los nuevos conceptos de la nueva economía, las nuevas realidades socio-técnicas, y el poder de Internet? ¿Ha construido estrategias apropiadas a ésta nueva realidad? ¿Está usted y su personal al tanto de los nuevos procesos de producción y comercialización de bienes? ¿Qué tan expuesta está su actividad a la apertura de las economías y los mayores grados de competitividad? ¿Qué tan duros son los competidos extranjeros?

¿Ha tomado debida nota de todo ello? Sí lo hizo, ¿qué piensa hacer de ahora en más? ¿piensa ponerse manos a la obra, o dormirá hasta que lo despierten las fieras? De lo que haga depende su futuro y el de vuestro personal. Concientice y explique a vuestro personal las nuevas realidades, exigiendo un mayor compromiso y voluntad de cambio.

Tercerizaciones a escala mundial, empresas virtuales, teletrabajo, traslados completos de empresas, marketing global, estudio de culturas, análisis de comportamiento de consumidores, comercialización vía Internet, son todas ellas nuevas realidades a las cuales tienen que hacer frente las organizaciones.

Comience el diagnóstico de la empresa a partir de la estrategia

¿Cuál es la misión? ¿Cuáles son los clientes y la zona a la cual aspira? ¿Con qué estructura cuenta? ¿Qué tan apropiado es el entorno a la estructura, capacidad directiva y misión de su empresa? ¿Está la estructura de la empresa en condiciones de lograr los objetivos y metas establecidas? ¿Es apropiada la capacidad directiva para conducir la empresa al cumplimiento de la misión y objetivos estratégicos? ¿Qué tan equilibrada está estratégicamente la organización?

El Cuadro de Diagnóstico Estratégico nos dice que hay cuatro factores a considerar (la misión, la estructura, la dirección y el entorno de la empresa), y que ellos deben guardar un apropiado equilibrio y armonía a los efectos de permitir a la empresa crecer y ser competitiva. Cualquier desajuste, y cuanto mayor sea éste, terminará generando fricciones y desequilibrios entre los componentes.

Pretender alcanzar determinados objetivos, bajo ciertas condiciones del entorno y con una estructura y dirección no acordes a ellos terminará por generar problemas tanto financieros, como de personal, y de calidad y productividad. Todo ello hará efecto en los niveles de satisfacción de los clientes, y por lo tanto en sus niveles de demanda.

La pregunta es: ¿qué tan equilibrada o desequilibrada está su empresa? ¿qué tan acorde son sus objetivos en materia de rentabilidad, variedad de productos y zonas de comercialización, con la capacidad estructural de vuestra organización y directiva? ¿Está en condiciones de supervisar y liderar a su personal hacia las metas propuestas? ¿Los sistemas en funcionamiento responden a los objetivos fijados y a las nuevas realidades del entorno?

Muchas organizaciones tienen una gran variedad de problemas e inconvenientes a raíz de los desequilibrios entre los cuatro factores antes enunciados. Son empresas que funcionaban muy bien bajo determinadas circunstancias del entorno y/o bajo determinados objetivos. Modificado el entorno, o cambiado el objetivo, la estructura y el modo de dirección (gestión) al no modificarse, provoca problemas de diversa naturaleza en materia de calidad, productividad y satisfacción.

Conclusiones

Estas no son épocas para la contemplación sino para la acción. O actúa u otros lo harán por usted. Cada error que usted cometa será aprovechado como en el juego de ajedrez por sus oponentes, y le aseguro que estos no serán contemplativos. Cada uno juega su capital, sus capacidades, sus ingresos y su futuro. Cometer errores se paga cada vez más caro.

Se hace usted habitualmente las preguntas antes formuladas. Sí lo hace, ¿cuáles son sus respuestas? ¿Es competitivo? ¿Es innovador? ¿Cuán equilibrada se encuentra la organización? ¿qué tanto está dispuesto a invertir en tiempo y recursos humanos y materiales para lograr una mejora continua en sus distintos niveles de performance? ¿qué papel juega en sus planes estratégicos la mejora continua? ¿tiene para usted la mejora continua un valor estratégico?, y si lo tiene, ¿qué tan importante es dentro del orden de prioridades? ¿cuan importante y estratégico es el sistema de gestión en su organización? ¿ha pensado en darle mayor protagonismo?

Una nueva hora está llamando a cada individuo. Estamos viviendo momentos de grandes cambios, lo cual exige una transformación tanto a nivel personal como de las organizaciones. Para ello cada uno debe comprometerse plenamente con una obligación de mejora constante, mejora en los niveles de conocimiento, mejora en la capacidad creativa e innovadora, mejora en los paradigmas, y mejora en la calidad de nuestros productos, servicios y procesos.

Nadie estará dispuesto a pagar un solo peso, euro o dólar por productos que no satisfagan plenamente las necesidades a un precio razonable y competitivo. Las empresas y los individuos están llamados a operar a escala global, y por lo tanto deben prepararse para hacer frente a esta nueva realidad. 

Ahora bien, si se trata de organizaciones de sector público, cómo trasladaría Ud estas propuestas a su Entidad en un mundo cada vez exigente y normado; el mismo que cada vez demanda satisfacer más y mejor a los ciudadanos, servidores y otras partes interesadas?

Tomado de: http://www.gestiopolis.com