jueves, 23 de febrero de 2023

NORMAS ISO DE GESTIÓN DE RIESGOS. ¿CUÁLES SON Y POR QUÉ TENERLAS EN CUENTA?

En lo que se refiere a la Gestión de Riesgos, hay muchas normas ISO que los expertos del área deben estar al tanto. 

Estas normativas están encaminadas a establecer la gestión de las empresas en diferentes sectores y son expresadas por el Organismo Internacional de Estandarización (ISO). Su beneficio reside en que funcionan como un lenguaje común entre organizaciones. De este modo, la ejecución de una ISO permite a una organización evidenciar que cumple con unos requisitos de calidad que son registrados internacionalmente. 

No obstante, son diversas las normas de gestión de riesgos, si más, hay algunas cuya comprensión es indispensable para los profesionales del sector.

A continuación, nombraremos algunas de las normas relacionadas con la gestión de los riesgos.

ISO 31000 Gestión de Riesgos
Evidentemente, la norma más significativa en Gestión de Riesgos es la ISO 31000. Esta norma instaura las directrices y principios que debe cumplir un Sistema de Gestión de Riesgos. La actual versión actualizada de esta norma es del año 2018.

ISO 9001
Esta normativa ordena cómo debe ser un Sistema de Gestión de la Calidad en la organización. En su última versión, ISO 9001:2015, incluye el pensamiento basado en riesgos.

Norma ISO 55000 de Gestión de Activos
A lo referente a la ISO 55000 es conjunto de tres normas que aprueban establecer un Sistema de Gestión de Activos en las empresas. Se define como de una norma de Gestión de Riesgos principalmente beneficiosa en el ámbito económico. El estándar está encaminado a todo tipo de activos, incluyendo los intangibles.

ISO 27001 Seguridad de la Información
Otra norma que corresponde conocer es la ISO 27001. Este estándar internacional forma las claves para establecer un Sistema de Gestión de Seguridad de la Información (SGSI). En otras palabras, ayuda a resguardar toda la información sensible que manejan las organizaciones, como por ejemplo pueden ser los datos de los clientes.

ISO 45001
Para aquellos expertos dedicados a la Salud Ocupacional y a la Gestión de Riesgos Laborales, la ISO 45001 es todo un referido. La norma contiene lecciones y comisiones para establecer un Sistema de Seguridad y Salud en el Trabajo. Su creación, consiente a las empresas evitar y prevenir daños y accidentes de sus trabajadores.

ISO 19011:2018
La normativa internacional ISO 19011:2018 es esencial para quienes intenten ser auditores internos o pretendan trabajar para casas certificadoras. Esta medida ofrece las claves para ejecutar una auditoría de sistemas de gestión, o sea se utiliza para evaluar si la empresa está cumpliendo o no con una determinada norma ISO. Así pues, de la misma manera es una norma esencial para la Gestión de Riesgos corporativos.

Gestión de Desastres Naturales y Emergencias ISO 22320
Esta es una norma de Gestión de Riesgos esencial en países que están propensos a desastres naturales y emergencias. Las empresas que siguen este estándar están capacitadas para facilitar una respuesta eficaz ante un incidente. Las emergencias pueden ir desde una inundación hasta un terremoto, además es una norma certificable.

ISO 19600
En lo relacionado con Cumplimiento Legal Corporativo o más conocida como Compliance sin duda es la norma ISO 19600, la cual establece los requisitos para poner en marcha un Sistema de Gestión de Compliance. Gracias a esto, las empresas impiden sanciones por infringir determinadas leyes.

ISO 37001 Para la prevención de los sobornos 
Así mismo como ISO 19600, la regulación más importante en Compliance es la ISO 37001. La última versión de esta norma es de 2016, accede a una empresa demostrar ante sus clientes viables que está involucrado con prácticas antisoborno. En el sector financiero, esta normativa antisoborno es esencial para la Gestión de Riesgo

Para abarcar nuestro siguiente punto es porque es tan vital tenerlas en cuenta dentro de nuestras organizaciones, además de implementar un sistema de gestión de riesgos.

  • Desarrollar la posibilidad de alcanzar los objetivos propuestos.
  • Formar un conocimiento sobre la necesidad de identificar y tratar los riesgos.
  • Identificar a tiempo los riesgos a los que está exhibida la organización.
  • Obedece los requisitos legales, normas internacionales y reglamentos convenientes.
  • Fomentar la gestión proactiva.
  • Mejora el gobierno corporativo.
  • Perfecciona la franqueza y dignidad de las partes implicadas.
  • Rebaja las pérdidas y resguarda los bienes de la empresa.
  • Ordena una base confiable para la planificación y la toma de decisiones.
  • Progresa la eficiencia operativa, la eficacia.
  • Aumenta el rendimiento de la salud y la seguridad, así también la gestión ambiental
  • Incrementa la gestión de incidentes en la organización.
  • Progresa el aprendizaje, la cultura organizacional, la permisividad.
  • Genera valor a la organización.
  • Adecuado manejo a la indecisión.
  • Amigable al cambio.
  • Instaura y resguarda los valores, logro de objetivos / mejora de desempeño.

Tomado de: https://www.isotools.org/

5 EJEMPLOS DE INDICADORES DE CALIDAD QUE NO PUEDEN FALTAR EN TU PLAN

El concepto de calidad suele estar asociado a la satisfacción que los productos generan en un público determinado. Y en cierta forma, es así.

¿Qué mejor que una necesidad cubierta de manera eficaz y oportuna? Sin embargo, a la hora de implementar un plan de gestión de calidad, es preciso mirar el término con más detenimiento y buscar indicadores de calidad que lo valoren.

Porque la calidad, digámoslo claro, no sólo se mide al final de los procesos. También es necesario evaluarla en las fases iniciales e intermedias, cada una de las cuales aporta un valor específico a la cadena de labores que integran un proceso.

Los indicadores de calidad cumplen esa función. Son instrumentos de medición que se emplean para evaluar la calidad de los procesos o productos. O dicho de otra manera, determinan el nivel de cumplimiento de los objetivos para los cuales se han desplegado una serie de actividades concretas.

Eso no quiere decir que cualquier herramienta sea un indicador de calidad. De hecho, para que un elemento adquiera tal función debe cumplir con ciertos requisitos. Entre los más significativos podemos mencionar los siguientes:

Fáciles de capturar y aplicar. De nada vale un plan de calidad bien fundamentado si sus indicadores son ilegibles o no proporcionan información clara.

Relevantes para la toma de decisiones. Es decir, que la información que aporten sirva para cumplir con los objetivos propuestos. No se trata de acumular herramientas y capturar cualquier tipo de datos.

Visibles y accesibles. Por ejemplo, que resulten fáciles de clasificar o de plasmar en gráficos, diagramas o cuadros conceptuales.

Cinco ejemplos de indicadores de calidad

Definidas sus características, a continuación presentamos algunos de los indicadores más empleados cuando se trata de medir la calidad de un producto:

1. Cobertura: Se define como la proporción entre el número de artículos disponibles en los mercados y las personas que demandan una necesidad que espera ser satisfecha. Este indicador es propio de proyectos que buscan penetrar de forma masiva entre los consumidores o que están pensados a largo plazo. Sin embargo, no siempre es así. A veces basta con que una empresa cubra los pocos frentes en los que suele desempeñarse para obtener un indicador positivo en términos de cobertura.

2. Eficacia: La eficacia no es otra cosa que la relación entre un producto disponible y la necesidad para la que ha sido creado. Cuando esta relación es positiva, la eficacia del producto es alta. Pero si la necesidad del cliente sigue sin ser atendida tras la adquisición de dicho producto, el indicador es negativo. Algo en el proceso ha fallado.

3. Valoración de ventas: El volumen de ventas es, sin duda, el elemento más empleado para medir la calidad de un producto. Vender mucho casi siempre es sinónimo de éxito: indica que el artículo ha tenido una buena acogida y que ha generado gran interés. No obstante, esta relación no supone en todos los casos un grado alto de calidad. Se puede vender mucho sin que el producto sea del todo bueno.

4. Satisfacción del cliente: De hecho, el siguiente paso tras la venta de un producto es la evaluación del grado de conformidad de quien lo ha adquirido. La venta no garantiza satisfacción. Numerosos ejemplos dan cuenta de ello. Al utilizar este indicador, las empresas deben desplegar varias vías de retroalimentación para poder evaluar con acierto lo que se conoce como la etapa de post-venta, que es crucial de cara a nuevas líneas de producción.

5. Competitividad: Hace referencia a la capacidad de las empresas para explotar aquellas cualidades que hacen distintos a sus productos. También tiene que ver con el nivel de adaptación a las dinámicas del mercado y a la capacidad de innovación y cambio. Un producto incapaz de competir es, por lo general, un producto de escasa calidad.

Tomado de: https://www.isotools.org/