lunes, 29 de mayo de 2017

GESTIÓN POR PROCESOS EN ISO 9001:2015

Uno de los aspectos sobre los que la actualización de 2015 ha incluido modificaciones es el referente a la Gestión por procesos en ISO 9001.
La Gestión de procesos en ISO 9001 según el nuevo enfoque dado por la nueva versión 2015 de la norma, analiza la organización como un conjunto de procesos.

En cada uno de estos procesos, identifica una serie de actividades.Además, algunos procesos pueden llegar incluso a tener subprocesos, según la complejidad de los mismos.

El proceso se define como el conjunto de elementos relacionados que tratan de transformar unas entradas determinadas en salidas.

Novedades en la Gestión por procesos en ISO 9001:2015


Tal definición de procesos continúa siendo la misma tras la actualización de la norma ISO 9001:2015. La única matización, sobre tal definición de proceso, es que ahora esas salidas van orientadas a diferentes receptores y no únicamente al cliente.

Estos receptores a los que nos venimos refiriendo en la nueva versión ISO 9001:2015 pueden ser tanto clientes como otras partes interesadas. Por ejemplo, un informe de una evaluación realizada será una salida destinada a una de esas partes interesadas y no únicamente a clientes como único receptor. 

Por otro lado, como hemos comentado, tales procesos tienen unas fuentes de entradas. Tales fuentes de entrada pueden ser proveedores, tanto internos como externos, como otras partes interesadas.Un aspecto relevante a destacar sobre este nuevo enfoque de la Gestión por Procesos en ISO 9001:2015 es que sea posible identificar un inicio y un fin del proceso y si es necesario que en algún momento durante la realización de ese proceso, sea o no necesario apoyarnos en subprocesos.

La nueva versión ISO 9001:2015, establece también la necesidad de identificar puntos de controles dentro del proceso para garantizar que éste se lleva a cabo bajo condiciones controladas.Igualmente,  también exige la necesidad de definir indicadores de seguimiento y medición en los procesos.Conviene señalar la diferencia entre seguimiento y medición.

Por seguimiento entendemos un análisis temporal del funcionamiento del proceso. Por medición, nos referimos a la comparación efectuada de una magnitud con respecto a un valor determinado tomado como referente.Indicar en este punto, que no todos los procesos de la organización pueden ser medidos.

A su vez, es también importante definir para cada uno de los procesos, cuáles son los riesgos y oportunidades existentes y establecer las metodologías necesarias para darle aplicación.
Por tanto, el proceso tendrá una serie de actividades, siendo aquí necesario contar con información documentada.

Esta información documentada requerida en la Gestión por procesos en ISO 9001 será de dos tipos:
  • La primera: la que viene siendo la de mantenimiento. Ésta, establece la necesidad de contar con un procedimiento, flujo o ficha de proceso que nos permita mantener la operación y control del proceso.
  • La segunda: debemos contar también con evidencias. Es decir, conservar a modo de información documentada o un registro de lo realizado, a fin de demostrar que se ha realizado según lo planeado.
En síntesis, tenemos que definir si la forma en que realizamos la Gestión por proceso en ISO 9001 en nuestra organización, es o no la adecuada, o si es posible realizar una simplificación y complementar aquellos aspectos que consideremos necesarios.

Existen una gran variedad de metodologías en cuanto a la documentación de procesos y la forma en la que la organización puede realizar la interrelación de éstos. Desde nuestra oferta de formación en IDEA Consultores estamos comprometidos en ofrecer la capacitación y/o acompañamiento preciso y a la medida de su organización.

Tomado de: http://www.123aprende.com/


jueves, 25 de mayo de 2017

CAPACITAMOS: Somos IDEA Consultores & Asesores S.A.S.


7 ESTRATEGIAS PARA LOGRAR EL ÉXITO DEL SISTEMA DE GESTIÓN DE LA CALIDAD


ISO 9001 es una norma cuya implementación acarrea a veces algunas dificultades en las organizaciones. Las dificultades detectadas no son específicas para ningún tipo de organización en particular, dependen de muchos factores: tamaño, sector, actividad, localización…
La principal dificultad que hasta ahora se ha visto en la implementación de un Sistema de Gestión de la Calidad ISO 9001 ha sido desencadenada por la falta de implicación y compromiso de la alta dirección en el mismo. El compromiso no solo se demuestra estando a favor del sistema o patrocinándolo, se requiere una involucración total.

Este problema parece que va a desaparecer con la Futura ISO 9001:2015 pues incluye un requisito específico en el que se aborda este tema. Por tanto, si una organización quiere obtener su certificado para esta norma deberá cumplir con él y tener una alta dirección involucrada en todos los elementos del sistema. Si esto no ocurre el futuro de ese sistema será el abandono y fracaso.

El compromiso se puede demostrar participando personalmente en el proyecto, formando parte del sistema y de la implementación de ISO-9001.

Otro problema detectado hasta ahora es que para muchas organizaciones el único objetivo de la implementación del Sistema de Gestión de la Calidad ISO9001 es obtener una certificación.

Suele ser un problema frecuente, aunque con la versión 2015 de ISO 9001 el auditor va a ser mucho más estricto y va a reforzar la inspección y el control en la mejora continua de la organización. El auditor será mucho más severo en que las organizaciones aumenten sus esfuerzos en gestionar las oportunidades de mejora instaurando adecuadamente las acciones a ejecutar.

El éxito de un Sistema de Gestión de la Calidad depende principalmente de:

  • si se diseñó para ser el sistema con que la organización va a trabajar para alcanzar sus objetivos de negocio, o
  • si se hizo solo con la finalidad de lograr un certificado.

La implementación de un Sistema de Gestión de la Calidad ISO 9001 debería ser una decisión estratégica de la organización.

La estrategia de implementación de la norma conlleva grandes impactos en la organización para lograr los beneficios esperados. Al igual que la organización en su conjunto obtiene beneficios también lo harán todos los usuarios del sistema.

Para conseguir que la implantación del Sistema de Gestión de la Calidad ISO-9001 sea exitosa se recomienda seguir los siguientes pasos:

1. Implicación de la Alta Dirección para:
  • Detallar por qué se quiere implementar un SGC y para qué.
  • Identificar y definir partes interesadas, para esto la futura ISO 9001:2015 cuenta con unas indicaciones en su cláusula 4: contexto de la organización.
  • Definir los objetivos que la organización quiere alcanzar mediante el Sistema de Gestión de la Calidad y alinearlos con los objetivos estratégicos de la misma. Algunos ejemplos de objetivos pueden ser: ser más eficaces y eficientes, producir servicios y productos que satisfagan al cliente, mejorar la comunicación y moral en la organización, reducir costes y riesgos, aumentar la confianza de las partes interesadas…
2. Identificar procesos clave en la consecución de los objetivos de la calidad y de la organización. Es aconsejable:
  • Hacer una revisión del modelo de negocio.
  • Asegurarse que los procesos y objetivos estratégicos definidos aportan valor.
3. Garantizar que el Sistema de Gestión de la Calidad ISO 9001 satisface los requisitos de la norma. Para ello una organización debe:
  • Mapear los requisitos de ISO-9001 y los procesos y actividades de la empresa.
  • Identificar cómo y qué parte del sistema satisface los requisitos.
  • Usar los documentos disponibles como guía para cualquier tema específico del SGC.
4. Implementar el Sistema de Gestión de la Calidad en la totalidad de la organización y analizar sus resultados. Para proceder:
  • Estudiar si el sistema es útil para el negocio.
  • Examinar si el diseño del sistema es práctico y cómodo para los usuarios.
  • Corregir errores para adaptarlo a los usuarios.
5. Gestión y medición de resultados del Sistema ISO9001, para ello:
  • Medir resultados tanto de objetivos del negocio como del sistema.
  • Enfocarse en la capacidad del sistema para satisfacer a los clientes y a las partes interesadas.
  • Medir el grado de madurez del sistema.
  • Mantener el sistema actualizado mediante un seguimiento operacional, la auto evaluación o auditorías internas.
6. Certificación del Sistema de Gestión de la Calidad ISO-9001

Siempre pensando que el objetivo único de implementar esta norma no es la certificación.

7. Plantearse mejoras para mantener el sistema siempre adecuado y actualizado.

El análisis coste beneficio es una tarea responsabilidad de la alta dirección imprescindible antes de trabajar en un Sistema de Gestión de la Calidad ISO9001.

Si esta labor no se lleva a cabo sería lo mismo que comprar algo sin saber para que lo vamos a usar, sin saber su precio, si hay que darle mantenimiento, que requerimientos o exigencias precisa… Y esperar que funcione con una relación coste beneficio perfecta.

Para estimar el beneficio es necesario conocer el estado actual de la organización, cómo se pretende o se quiere que esté en el futuro y cuánto se va a ganar con ello. Si se hace este análisis se podrán conocer los beneficios del sistema.

Para el coste hay que especificar la planificación del proyecto, incluyendo diseño, implementación, soporte y mantenimiento del sistema de gestión.

El beneficio suele ser alto y podrá verse reflejado en el movimiento de los indicadores de la organización.

Otro punto de vista para esta relación se puede expresar en función del tiempo que tardará la organización en recuperar la inversión realizada y el tiempo que el sistema tardará en generar beneficios apreciables o notables.

El comportamiento de un Sistema de Gestión de la Calidad ISO9001 no es estático, por lo tanto un aspecto clave en el éxito del mismo es la mejora continua, si se deja de lado este aspecto el sistema se volverá cada vez menos eficaz.


Tomado de: http://www.nueva-iso-9001-2015.com/

miércoles, 24 de mayo de 2017

10 MITOS DE LA CALIDAD QUE FRENAN EL ÉXITO EN LAS PEQUEÑAS EMPRESAS

A lo largo de muchos años, continúan vigentes en la mente de los pequeños empresarios algunas viejas creencias que les complican la vida y les hacen perder dinero.
Me parece que esto es muy injusto e innecesario, tanto para ellos como para sus empleados y clientes. Las cosas pueden ser diferentes y quisiera comentar por qué.

Aquí presento un resumen de las diez objeciones que considero más frecuentes cuando se considera la implantación de proyectos de mejora en las pequeñas empresas. Seguramente alguna podría ser la que a usted le impide solucionar sus actuales dificultades y espero que estas reflexiones le sirvan para comenzar a superarlas.

MITO 1: “La calidad es costosa”

En realidad, lo costoso es olvidarse de mejorar la calidad. En el mundo actual la competencia es cada vez más cruel y despiadada, cosa que ya no es noticia para nadie. Pero es un importante dato de la realidad que debemos tener en cuenta.

En este escenario, tenemos sólo dos maneras de diferenciarnos: por mejor calidad o por mejor precio. Si optamos por esto último, nuestros días como empresarios están contados. Siempre habrá alguien que pueda cotizar más bajo y el desenlace no es difícil de anticipar.

¿Tenemos suficiente respaldo financiero como para arriesgar esta estrategia de posicionamiento y continuar reduciendo los precios en forma indefinida hasta que acabemos con todos los competidores?

Y el verdadero problema ni siquiera radica en esto.

Sin importar qué tan bajos sean nuestros precios y cuánto respaldo tengamos, si la calidad de los productos o servicios desciende por debajo del mínimo que el cliente espera, igual lo perdemos. Tiene muchas alternativas y cada vez ejerce más su poder.

Por eso, economizar en la gestión de la calidad es la peor decisión empresarial que se puede tomar.

MITO 2: “La calidad da trabajo”

Sí, tal vez. Pero arreglar continuamente las fallas que podríamos haber prevenido da mucho más trabajo. Y eso sin contar otras consecuencias, como perseguir clientes insatisfechos para intentar recuperarlos, o tirar material a la basura y tener que reponerlo con urgencia (a un mayor costo), o mantener altercados permanentes con los empleados porque asumimos que “tienen la culpa” de los errores.

Y ahora viene la mejor parte: cuando aprendemos las cosas más elementales de la calidad, nos damos cuenta que la clave consiste en trabajar menos, asegurándonos de hacer únicamente las cosas que agregan valor para el cliente. Lo demás es desperdicio. Es el trabajo que no queremos hacer nunca más.

La mejora de los procesos es el camino para quitar todo el lastre de nuestra operación, hacerla más rápìda, más económica y con menos fallas, para asegurarnos que realmente podemos satisfacer y fidelizar a nuestros clientes.

MITO 3: “La calidad es para grandes empresas”

Otro error catastrófico. Cuando los recursos son muy escasos, como ocurre en las pequeñas empresas, debemos asegurarnos más que nunca de evitar el desperdicio por todos los medios, como decía en el Mito 2. Las grandes tal vez podrían permitirse algún derroche y, aún así, no lo hacen. Saben que el nombre del juego es eficiencia –la relación entre lo que se invierte en la producción y los resultados que se obtienen–.

Esta percepción se debe en gran medida en que sólo las grandes empresas pubicitan sus logros en calidad, porque tienen la capacidad financiera para hacerlo. Son las más visibles.

Pero actualmente, muchos pequeños empresarios se han dado cuenta que su única opción de supervivencia es mejorar la calidad y armarse para competir.

La calidad hace tiempo que no es más el patrimonio exclusivo de las grandes empresas. Hoy en día, ningún pequeño empresario se puede dar el lujo de pensar que si continúa dándole la espalda a la calidad, le va a salir gratis.

MITO 4: “La calidad agrega burocracia”

Y sí, ya tenemos bastante con las declaraciones de impuestos. Pero déjeme decirle algo: burocracia no es calidad. Es todo lo contrario.

Un sistema de gestión de la calidad inteligente utiliza la documentación para mejorar los resultados y bajar los costos. Cualquier documento que no le permita hacer esto de alguna manera, no tiene razón de ser y debe ser eliminado.

Le propongo que revise los papeles que actualmente lleva en su empresa. ¿Todos le aseguran esto?

Es más. Cuando trabajamos en calidad descubrimos que:
  • los procedimientos bien diseñados permiten hacer el trabajo en forma predecible, programable y segura, para garantizar entregas a tiempo y productos sin fallas
  • los formularios racionalizados facilitan el trabajo y aseguran que no nos olvidemos de nada importante
  • el registro de esas actividades permite saber quién hizo qué, cuándo y cómo, para pedir cuentas cuando llegue el momento y dar apoyo si es necesario.
Por tanto, la única conclusión posible es que un sistema de gestión de la calidad adecuadamente diseñado no sólo no es burocrático, sino que es la mejor opción empresarial si lo que se busca es mejorar la rentabilidad en forma sostenible.

MITO 5: “Mis clientes nunca se quejaron”

Una pequeña corrección: tal vez esas quejas nunca llegaron a sus oídos. Pero eso no significa que no hayan ocurrido. Quiero mencionar a modo de ejemplo un par de situaciones que son más comunes de lo que uno imagina.

Situación 1: atención al cliente

Hay muchos modos de quejarse, incluso sin palabras: es lo que llamamos “lenguaje no verbal” o “gestual”, que cada vez tiene mayor peso a la hora de comunicarnos (y no sólo con los clientes). ¿Cómo puede estar seguro de que eso nunca ha ocurrido cuando no los atiende usted personalmente?

Las quejas que reciben los empleados pueden ser acerca de ellos mismos, de su actitud o de su estilo de atención (personal o telefónica): usted podría no descubrirlo hasta que se haya armado un lío de novela.

Situación 2: ni nos enteramos

Un cliente muy insatisfecho a veces ni siquiera nos da la oportunidad de escuchar su queja. Simplemente se marcha a comprar a otro lado, porque cada vez más “los clientes votan con los pies”. ¿Llevamos alguna cuenta de estos casos?

Pero, claro, si usted cree que su servicio es perfecto, tal vez tiene razón y sus clientes verdaderamente nunca se han quejado. Piénselo.

MITO 6: “Lo que hago funciona: ¿por qué mejorar?”

Este mito tiene muchísimo que ver con el Nº 5. Pero además se relaciona con una máxima de la sabiduría popular (¿?) que dice más o menos así:

“Si no está roto, no lo arregles.”

Todo cambia alrededor nuestro. Hace 30 años no usábamos celular. Hace 15 no teníamos Facebook. Hace 10 no compartíamos fotos o cadenas de chistes por Whatsapp.

Y sin embargo, algunos empresarios creen que lo que vienen haciendo hace igual cantidad de años (o tal vez más) ¡no puede mejorarse!

Si esto fuera así, sería difícil que esos negocios hubieran sobrevivido hasta hoy. Siempre se producen ajustes, aunque sea en forma inconsciente. Pero al no hacerlos de modo sistemático, se pierden sus mayores beneficios y se repiten errores antiguos una y otra vez. No se avanza.

Por otra parte, estoy seguro que nadie está del todo conforme con su rentabilidad, que podría mejorarse en forma sustancial si se tuviera en cuenta lo que comenté sobre la eficiencia en el Mito 3.

Porque la calidad no sólo tiene que ver con los productos o servicios que la empresa entrega al cliente, sino –mucho más importante– con los resultados de ese trabajo para el bolsillo del empresario, porque de eso depende la supervivencia y la salud del negocio.

¿En serio no quiere ganar más?

MITO 7: “Mis empleados no obedecen”

He conocido muchos empresarios que dedican horas a “escribir procedimientos” pero nunca logran que sus empleados los ejecuten como esperan. Tal vez al comienzo lo intentan, pero les dura poco. Todo termina en una gran frustración.

¿Podría haberle ocurrido a usted? Por favor escriba este consejo y no lo pierda de vista:
Quien mejor conoce el trabajo y sus dificultades es la gente que lo hace todos los días.
Si quiere que un procedimiento se cumpla, deje que lo diseñen quienes realizan el trabajo, con su ayuda (no al revés). No necesitan saber cómo dibujar un flujograma o con qué lenguaje redactar los documentos.

Sólo explíqueles qué deberían lograr (las “características de la calidad”), con qué objetivo deberían lograrlo (satisfacer los “requisitos del cliente”) y qué recursos tienen a su disposición, de modo que su gente disponga de la información necesaria para discutir y proponer la mejor manera de hacerlo. El mejor procedimiento.

Que hagan pruebas. Que corrijan. Que lo vuelvan a intentar. Que midan el tiempo que insume el proceso entero. Le prometo que de este modo se asegurarán que funcione y encontrarán la manera de arreglarlo si no lo consiguen.

Porque ellos mismos lo diseñaron. No tienen excusas.

De este modo está iniciando el camino hacia el sueño de cualquier empresario, pequeño, mediano o grande: que los equipos se autogestionen y requieran la mínima supervisión posible.

MITO 8: “Mis empleados no entienden la calidad”

A lo largo de los años me ha sorprendido (y mucho) descubrir cuántas cosas nuevas (y complejas) está en condiciones de aprender y de poner en práctica gente que tiene una educación muy básica.

Y la conclusión general que extraigo de estas experiencias es que, si una persona sabe hacer el trabajo, también es capaz de analizarlo y de mejorarlo.

A la gente le gusta hacer las cosas bien y si tiene oportunidad de mejorar, lo hace de buen ánimo. Es más: la curva de aprendizaje es mucho más corta de lo que uno podría suponer cuando ocurre en el propio lugar de trabajo, es decir, en la práctica. Es lo que llamamos “aprendizaje activo”, la mejor y más rápida manera que se conoce para incorporar conocimiento.

Pero lo más importante es que las nuevas oportunidades producen un ambiente de motivación y compromiso como nada más podría lograr. Mejor que un aumento de sueldo.

MITO 9: “No tengo tiempo para hacer calidad”

Había una vez un leñador que se presentó a trabajar en un aserradero. El sueldo era bueno y las condiciones de trabajo mejores aún; por lo tanto, el leñador se decidió a practicar toda su experiencia.

El primer día al presentarse al capataz, éste le dio una sierra y le designó una zona de trabajo. El hombre entusiasmado salió al bosque y en un solo día cortó dieciocho árboles.

—Te felicito, le dijo el capataz; sigue así.

Animado por las palabras del capataz, decidió mejorar su propia marca, de tal modo que esa noche se fue a descansar bien temprano.

Por la mañana se levantó antes que nadie y se fue al bosque. A pesar de todo el empeño, no consiguió cortar más que quince árboles.

Triste por el poco rendimiento, pensó que tal vez debería descansar más tiempo así que esa noche decidió acostarse con la puesta del sol. Al amanecer se levantó decidido a superar su marca de 18 árboles. Sin embargo, ese día sólo cortó diez.

Al día siguiente fueron siete, luego cinco, hasta que al fin de esa primera semana de trabajo sólo cortó dos. No podía entender qué le sucedía ya que físicamente se encontraba perfectamente, como el primer día.

Cansado y por respeto a quienes le habían ofrecido el trabajo, decidió presentar su renuncia, por lo que se dirigió al capataz al que le dijo:

—Señor, no sé qué me pasa, ni tampoco entiendo por qué he dejado de rendir en mi trabajo.

El capataz, un hombre muy sabio, le preguntó:

—¿Cuándo afilaste tu sierra la última vez?

—¿Afilar? Jamás lo he hecho, no tenía tiempo de afilar mi sierra. ¡Estaba muy ocupado cortando árboles!

…

Como al leñador, la inercia y el vértigo de cada día impiden que el empresario perciba las causas que poco a poco van haciendo más difícil su trabajo, perjudicando sus resultados y agotando su energía.

Cuando gestionamos la calidad en forma sistemática podemos crear alarmas que nos indiquen cuándo algo anda mal y por qué, con tiempo suficiente para tomar acciones eficaces.

MITO 10: “Mi empresa es demasiado pequeña”

¿Qué tan pequeña es “demasiado” pequeña? ¿Cinco personas, tres, dos, UNA? Incluso un profesional que ni siquiera tiene un asistente puede obtener jugosos beneficios de la gestión de su propia calidad. Por ejemplo:

optimiza su eficiencia por medio de una adecuada planificación, para poder aceptar más trabajo
asegura que no se olvida de nada, mediante listas de verificación (checklists)
averigua la opinión de sus clientes a través de encuestas o entrevistas, para saber qué podría mejorar.
De esto y otras cosas parecidas dependen los ingresos de ese profesional. Su “rentabilidad”.

Y si una sola persona puede hacer esto, no existe una empresa tan pequeña que su tamaño le impida obtener jugosos retornos si encara un trabajo sistemático para mejorar la calidad de sus productos o servicios.

Porque, en realidad, tampoco existe una empresa que no gestione su calidad de alguna manera.

¿Tiene una libreta con los nombres y los datos de sus clientes? ¿Anota los pedidos en un papelito? ¿Mantiene comunicaciones por email y las archiva en una carpeta de su ordenador? ¿Controla lo que le entregan los proveedores y lo chequea contra la factura?

Todos ésos son registros que reflejan actividades, que se han realizado en cierta secuencia y con algún objetivo. Cuando ese objetivo es la satisfacción del cliente, le llamamos “sistema de gestión de la calidad”.

Las normas ISO 9000 y otras por el estilo sólo procuran que lo haga en forma sistemática, para extraer de su trabajo los mayores beneficios posibles.

Porque para eso se inventaron los emprendimientos comerciales.

(Adaptado del ebook “CALIDAD POSIBLE: Cómo transitar el camino de la excelencia sin morir en el intento”, descargable en forma gratuita desde www.calidadposible.com ).


Autor; Jorge Carrizo Moyano, Consultor en calidad.


Tomado de: https://www.gestiopolis.com/

lunes, 22 de mayo de 2017

LA GESTIÓN DE LA CALIDAD AYUDA A LAS ORGANIZACIONES A VENCER LA PROCRASTINACIÓN, QUE TANTO LAS AFECTA


LA GESTIÓN DE RIESGOS EN LA EMPRESA

La correcta Gestión de los Riesgos en la empresa forma la base para consolidar el éxito y alcanzar una mejor posición en el mercado frente a la competencia.
En muchos aspectos de la vida empresarial se menciona el concepto de Gestión de Riesgo como una de las bases para consolidar el éxito y mantenerse en un futuro, tanto cercano como lejano. Y no debemos pensar que sólo se aplica a aspectos del campo administrativo o fiscal, sino que se encuentra también relacionado con la gestión logística, la producción, la exportación, etc.

Esta importante herramienta es de recomendada aplicación por todas las empresas, sin importar su mercado de actividad o el país de actuación en el que realice sus actividades comerciales. Tal y como vimos en el post anterior, es de especial relevancia para aquellas empresas que se dediquen, de forma total o parcial, a la exportación, por lo que vamos a dedicar varios post a explicar este concepto.

De esta forma, las empresas dispondrán de los conocimientos necesarios para conseguir simplificar la labor de la exportación y la ampliación de su mercado, manteniendo la calidad de su producto y la seguridad de su correcta entrega en las condiciones que busca el cliente, evitando gastos y mejorando la eficiencia y eficacia de su gestión.

La relación de la exportación con la Gestión de Riesgo.
La Norma ISO 28000, Especificación para la Gestión de la Seguridad para la Cadena de Suministro, permite una adecuada gestión de la exportación y está basada en los conceptos de gestión de riesgos y cadena de suministro.
 Como ya vimos en el post anterior, para que la exportación se lleve a cabo con todas las garantías de éxito se deben aplicar una serie de herramientas, como puede ser la implantación de la Norma ISO 28000, Especificación para la Gestión de la Seguridad para la Cadena de Suministro. Al igual que también se deben tener en cuenta dos conceptos claves como son la cadena de suministro y la gestión de riesgos.

Sobre la cadena de suministro ya hablamos en el anterior post, pero vamos a resumir aquí lo esencial para que tengamos claros ambos conceptos. La cadena de suministro es un conjunto de recursos y procesos que van desde la provisión de la materia prima hasta la entrega del producto al cliente, es decir, abarca toda la vida del producto y los distintos pasos por los que pasa en cada una de las etapas.

La empresa que exporte sus productos debe de garantizar que estos lleguen a los clientes con la calidad y el estado adecuado ya que de ello dependen las futuras exportación y su futuro en el mercado, por lo que se deben gestionar correctamente todos los pasos por los que pasa el producto en su vida desde su nacimiento hasta su entrega al cliente, y en algunos casos hasta la eliminación o reciclaje del mismo.

Sin embargo, ahora vamos a hablar de otro término clave como es la Gestión de Riesgo para la correcta gestión de la exportación. Este concepto se convierte en una de las bases esenciales para organizar bien una empresa y para resultar vencedor en la batalla por los clientes en el mercado, tanto nacional como internacional.

De esta forma, la Gestión de Riesgos se convierte en una parte integral de los procesos de la organización y de la toma de decisiones. Su objetivo es crear y proteger valores, al igual que hace frente a la incertidumbre y facilitar la mejora continua. Y se estructura de forma sistemática, estructurada, actuando en el momento correcto y dinámica para que esta actuación sea fluida y responda rápidamente a los cambios que se produzcan, al igual que debe ser transparente.

Debemos pensar que se basa en la utilización de la mejor información sobre los riesgos a los que deberá enfrentarse la empresa o de los que se tenga conocimiento de que pueden ser una amenaza, teniendo en cuenta todos los factores tanto humanos como culturales.

Beneficios que aporta la Gestión de Riesgos a la empresa
La correcta Gestión de los Riesgos que amenazan a la empresa se convierte en una de las bases para consolidar el éxito.
Los beneficios que aporta a la empresa la correcta Gestión de Riesgos puede resumirse de la siguiente forma:
  • Se produce un incremento del cumplimiento de los objetivos marcados.
  • Se fomenta una actitud de consciencia hacia los riesgos y la necesidad de su correcta identificación y tratamiento a través de la empresa.
  • Se produce una mejora de la identificación de las oportunidades y amenazas.
  • Se asignan eficazmente los recursos de que dispone la empresa.
  • Se minimizan las pérdidas gracias al control de riesgos y a la asignación eficaz de los recursos anteriormente comentada.
  • Se mejora la capacidad de recuperación de la empresa ante situaciones de amenazas gracias a la identificación de los riesgos.
  • Se fomenta la gestión proactiva en la empresa.
  • Se cumplen los requisitos legales y las normas internas gracias a su correcta identificación.
  • Se mejora la credibilidad de la empresa y se aumenta la confianza de las distintas partes interesadas, tanto clientes como proveedores.
  • Y se aumenta el desempeño correcto de la protección de la salud, medioambiente y seguridad.
Tomado de: http://www.sbqconsultores.es/

jueves, 18 de mayo de 2017

LA PLANIFICACIÓN, FUNDAMENTAL EN LA GESTIÓN DE LA CALIDAD


14 TIPS PARA CONQUISTAR A TUS CLIENTES

Philip Kotler dice que “Ya no basta con satisfacer a los clientes; ahora hay que dejarlos encantados.”
Actualmente los clientes buscan mucho más que un servicio de calidad, ellos quieren vivir experiencias memorables antes, durante y después del proceso de compra.

El marketing ya no se trata de los productos y servicios que vendes, sino de las experiencias y emociones que generas.

A continuación, te compartimos 14 tips, publicados por Entrepreneur, que te ayudarán a conquistar a tus clientes y dejarlos encantados con tu producto y con tu servicio:

  1. Descubre qué desean: No asumas que quieren algo. Escúchalos con atención.
  2. Cumple tus promesas: Entrega siempre a tiempo y en forma.
  3. Crea programas de fidelización: Premia a tus mejores clientes con descuentos, sorpresas y regalos.
  4. Brinda un excelente servicio al cliente: Capacita a tu equipo para ser cortés y resolver problemas de manera eficiente.
  5. Da seguimiento: Cuando alguien te compre, pide su email y teléfono. Mantén el contacto.
  6. Supera sus expectativas: Entrégales más de lo que esperan. ¡Sorpréndelos!
  7. Habla en su mismo idioma: Sé claro. No uses términos técnicos o ambiguos.
  8. No dejes que se vayan enojados: Déjalos que se expresen, escúchalos y propón soluciones verdaderas.
  9. Invítalos a “probar”: Haz que conozcan tu producto o servicio. Así ganarás su confianza.
  10. Sonríeles: Nada más poderoso que una sonrisa sincera y un “buenos días”.
  11. Cuida tu imagen: Procura que tus oficinas y tiendas estén limpias y bonitas.
  12. Comparte en redes sociales: Publica ofertas, comparte contenido útil y responde a los comentarios.
  13. Ofrece cosas nuevas: No dejes de innovar. Dales una razón para que regresen a ti.
  14. Crea experiencias inolvidables: Enfócate en generar emociones que conquisten su lealtad.
Tomado de: http://www.negociosyemprendimiento.org/

4 PRINCIPIOS DE LIDERAZGO DE LA CUARTA REVOLUCIÓN INDUSTRIAL

El surgimiento de nuevas tecnologías es tan veloz que ya nos cuesta manejar su impacto en la sociedad. 
Los cambios tecnológicos afectan todos los aspectos de la vida, desde la naturaleza del trabajo hasta lo que significa ser humano, y pueden resultarnos abrumadores si no trabajamos juntos para comprenderlos y manejarlos.

Avances revolucionarios en inteligencia artificial, robótica, Internet de las Cosas, vehículos autónomos, impresión 3D, nanotecnología, biotecnología, ciencia de materiales, almacenamiento de energía y computación cuántica están redefiniendo industrias enteras y creando de cero otras nuevas. En el Foro Económico Mundial a esta ola de innovación la bautizamos “Cuarta Revolución Industrial”, porque supone un cambio fundamental del modo en que vivimos, trabajamos y nos relacionamos.

Nuevas tecnologías como la máquina de vapor y la mecanización de la producción textil dieron inicio a la Primera Revolución Industrial, que fue acompañada por transformaciones sociopolíticas históricas como la urbanización, la educación universal y la agricultura mecanizada. Con la electrificación y la producción en masa, la Segunda Revolución Industrial introdujo modelos sociales y modos de trabajar totalmente nuevos. Y con la llegada de la tecnología digital y las telecomunicaciones instantáneas, la Tercera Revolución Industrial, que se desarrolló a lo largo de las últimas cinco décadas, conectó el planeta y redujo el tiempo y el espacio.

La Cuarta Revolución Industrial traerá transformaciones no menos importantes: si bien cada una de las tecnologías tendrá un impacto por separado, lo que más definirá nuestras vidas en el futuro serán los cambios en los sistemas sociales y económicos. En esta etapa, no hay un consenso en relación con temas tan básicos como la propiedad de los datos personales, la seguridad de las infraestructuras y los derechos y responsabilidades de las nuevas empresas disruptivas. Se necesita un marco conceptual que ayude a empresas, gobiernos y personas a anticiparse a los cambios radicales con base tecnológica que se avecinan en los modelos de negocios y en cuestiones éticas y sociales.

Para garantizar nuestra prosperidad futura, debemos preguntarnos si las nuevas tecnologías se diseñan con el objetivo de satisfacer necesidades sociales o si simplemente introducen cambios por el cambio mismo. Más en general, debemos pensar no sólo en el avance tecnológico y la productividad económica, sino también en el efecto de esas fuerzas sobre la gente, las comunidades y el medioambiente.

A la par que la Cuarta Revolución Industrial se desarrolla, cuatro principios deben guiarnos en la definición e implementación de políticas: 

Para empezar, debemos pensar en sistemas, no en tecnologías aisladas; sólo observando el modo en que interactúan fuerzas tecnológicas, sociales y económicas divergentes podremos determinar y predecir los cambios posibles en las empresas, la sociedad y la economía.

En segundo lugar, debemos oponernos a la muy extendida visión fatalista según la cual el progreso está predeterminado. Hay que educar y empoderar a comunidades e individuos para que dominen las tecnologías con fines productivos, en vez de ser dominados por ellas al servicio de fines ajenos. Si no controlamos las nuevas tecnologías en provecho propio, habremos entregado el poder de decisión personal y colectivo, y quedarán pocas razones para el optimismo.

En tercer lugar, debemos diseñar tecnologías y sistemas nuevos con visión de futuro, en vez de aceptar sin más los cambios según aparezcan. La integración de las tecnologías transformadoras en los sistemas sociales y económicos demandará una estrecha colaboración entre las partes interesadas, en el gobierno, la industria y la sociedad civil. De lo contrario, nuestro futuro se definirá por el devenir de las circunstancias en vez de nuestro juicio colectivo.

Por último, las consideraciones sociales y éticas no son una molestia que sea preciso superar o anular; nuestros valores compartidos deben ser el elemento central de todas las tecnologías nuevas. Si estas se usan en modos que agravan la pobreza, la discriminación o el deterioro medioambiental, entonces no están a la altura del futuro que queremos construir. Invertir en tecnologías nuevas sólo se justifica si contribuyen a un mundo más seguro e integrado.

Ninguna de las partes interesadas puede enfrentar por sí sola los desafíos sociales y económicos de la Cuarta Revolución Industrial. La comunidad empresarial, por su parte, debe crear un entorno en el que las tecnologías se desarrollen y apliquen en modo seguro, y sin perder de vista las consideraciones sociales.


Los gobiernos también deben participar activamente en la introducción de las innovaciones en la sociedad. Las autoridades deben colaborar estrechamente con los tecnólogos y emprendedores que impulsan la revolución, para no quedarse atrás. Y todos nosotros, como individuos, debemos estar informados, para comprender las nuevas cuestiones que surjan de la compleja interacción entre la tecnología y la sociedad, y responder a ellas.

La Cuarta Revolución Industrial traerá consigo cambios sistémicos que demandan un involucramiento colaborativo y nos obligan a pensar nuevos modos de trabajar juntos en las esferas pública y privada. El ritmo de los cambios no se detendrá, antes bien se acelerará, de modo que es preciso mantener la transparencia en beneficio de todas las partes interesadas, para que puedan sopesar los riesgos y las ganancias de cada nuevo avance.

Vivimos en una era de complejidad, y el buen liderazgo demanda un cambio radical en nuestra visión del involucramiento colaborativo de cara al futuro. Si queremos evitar las distopías que la tecnología puede producir muy fácilmente, debemos imaginar juntos el futuro que queremos crear.

Tomado de: https://www.weforum.org/es

miércoles, 17 de mayo de 2017

10 ERRORES AL IMPLEMENTAR LA ISO 9001

Cuando se implanta una Norma ISO 9001 en una empresa hay que evitar caer en una serie de errores que pueden complicar mucho el futuro de esta norma en la organización.
A la hora de implantar un Sistema de Gestión de la Calidad según la ISO 9001 en la empresa, podemos cometer una serie de errores que pueden dificultar bastante el correcto funcionamiento de este sistema.

Algunos de estos errores pueden deberse a una falta de conocimiento, falta de compromiso, falta de planificación estratégica, o desinterés.

En este post, vamos a ver los diez errores más grandes que se cometen a la hora de implantar un Sistema de Gestión de la Calidad según la ISO 9001.

10 errores más importantes a la hora de implantar la ISO 9001.
Los errores más graves se centran en la falta de la visión completa de la empresa, falta de compromiso y implicación y la búsqueda exclusiva del sello que certifica la implantación de la ISO 9001.
Cuando una empresa realiza la decisión estratégica de implantar una norma ISO, como puede ser un Sistema de Gestión de la Calidad según la Norma ISO 9001, debe tener cuidado de no caer en algunos errores que pueden dificultar la implantación o, incluso, imposibilitarla por completo.

Es por esta razón que vamos a proceder a indicar aquí cuales son los diez errores más graves que a nuestro juicio pueden trastocar la correcta implantación de la ISO 9001 en la empresa y que van a condicionar su correcto funcionamiento y su futuro, junto con la correcta recepción de los beneficios que se ofrecen.

La lista de estos diez errores más graves es la siguiente:
Los errores que se cometen en el momento de la implantación pueden dificultar la correcta finalización del proyecto.
1.- Falta de visión completa de la organización

Uno de los primeros y los principales errores se producen a la hora de la visión de la empresa como una serie de procedimientos. Es decir, se conoce a que se dedica la empresa y cuáles son los pasos generales que se dan para transformar una materia prima a un producto finalizado, pero a la hora de crear un mapa de todos los procesos se olvidan o se encuentra difícil describir todos los procesos de una forma clara y concisa. De esta dificultad, es de donde deriva un error en la documentación en la cual, por ejemplo, vemos una gran diferencia entre lo que se describe en la documentación de la ISO 9001 y lo que de verdad se realiza en la empresa.

Podemos ver que en la documentación de calidad de una empresa se describe un proceso con unos pasos perfectamente definidos pero luego, en la práctica, estos pasos siguen un ritmo completamente diferente, siguiendo rumbos extraños, repitiéndose etapas y extraviando información importante en el proceso. Esto es altamente contraproducente.

En el caso de la generación de los procedimientos debe tenerse mucho cuidado con la redacción de estos para evitar errores de comprensión, diseños engorrosos, falta de homogeneización de las metodologías utilizadas, lagunas de información, etc.

Por último, se puede observar que muchas empresas no dispone de una planificación estratégica adecuada y que falta la creación de organigramas y una asociación adecuada de funciones claras y concisas. Esta falta puede crear una duplicidad en algunas actividades ya que, al no tener claramente estipulados los aspectos que incumben a cada puesto, puede haber actividades que realizan dos personas a la vez y, por el contrario, pasos que nadie realiza.

2.- Falta de liderazgo, compromiso e implicación

En muchas ocasiones, la dirección de la empresa es la que decide la implantación del Sistema de Gestión de la Calidad según la Norma ISO 9001 y son ellos los primeros que sufren una falta de implicación y compromiso.

Esta falta de implicación hace que sus empleados perciban que no es necesario poner su compromiso y su trabajo en atender y seguir los procedimientos que se han indicado en el Sistema de Gestión de la Calidad y hace que empiecen a tomarse ciertas licencias, inicialmente pequeñas pero que van avanzando, sobre el compromiso de la calidad en la organización.

3.- Falta de formación y de recursos.

Muchas veces la empresa, o bien desconoce el potencial y los recursos de que dispone, o no los utiliza adecuadamente. Por ejemplo, nos encontramos que el personal que dispone de la formación adecuada no dispone de la responsabilidad correspondiente, sino que se encuentra en otro sector de la organización.

De esta forma, conseguimos que el personal verdaderamente cualificado no esté trabajando para lo que está preparado y personal que no ha recibido esta preparación esté haciéndose cargo de puntos y aspectos que no entiende.

4.- Búsqueda exclusiva de reducción de costos

Un error muy grave es pensar que usando un Sistema de Gestión de la Calidad conseguimos una reducción sustancial de los costes. Es cierto que los gastos en costes se reducen ya que usamos adecuadamente todo el material y potencial de que se dispone, eliminando los desperdicios, errores, etc.

Sin embargo, este no es único beneficio que aporta la Norma ISO 9001 y no debemos buscar únicamente este fin olvidándonos de aspectos muy importantes, como la mejora del servicio y/o producto, gestión eficaz, mejora competitiva, etc.

5.- Interés exclusivo en el certificado

Otro error muy común, y que crea varios problemas, es que la empresa sólo implante un Sistema de Gestión de la Calidad según la ISO 9001 buscando únicamente conseguir el certificado.

Esto hace que solo se vean los procedimientos y las medidas de calidad como pasos para conseguir este certificado, pero en cuanto se llega al final ya no se cultivan estos pasos y se olvidan, consiguiendo así la empresa exhiba un título y asegure a sus clientes que va a ofrecer un servicio con una calidad, que luego no es acorde con la realidad.

6.- Desinterés, resistencia al cambio y resistencia a la participación activa

Siempre que se implanta un Sistema de Gestión de la Calidad en las empresas se suele producir una cierta resistencia al cambio que si no es controlada y no se generan las medidas oportunas puede provocar un efecto de resistencia en toda la empresa y una actitud a la defensiva que sólo va a dificultar la implantación efectiva.

Por otra parte, en muchas empresas, se observa una actitud de reticencia en el momento de promover, considerar y aceptar que los trabajadores formen parte activa de la implantación del Sistema de Gestión de la Calidad según la Norma ISO 9001, consiguiendo así que los empleados no se vean parte de la empresa y no acepten los cambios ni se muestren participativos.

7.- Designación de un Responsable de Calidad sin autoridad real

Como ya dijimos en el primer punto, debemos de decidir quién va a ocupar el puesto de Responsable de Calidad y se deben definir cuáles son sus actividades, pero no sólo deben ser dichas al propio responsable sino que toda la empresa debe conocerlas para saber cuáles son las competencias de cada puesto y a quien deben preguntar y acudir en caso de un problema o de una duda.

8.- Falta de objetivo claro.

Se debe marcar unos objetivos claros y seguirlos, por qué si no sabemos hacia donde nos dirigimos no conseguiremos llegar a ningún sitio.

9.- Inadecuado sistema de medición.

Cuando se aplican los sistemas para medir y saber el estado de aplicación del Sistema de Gestión de la Calidad según la ISO 9001, tenemos que utilizar un sistema que comprendamos y manejemos de forma fácil y rápida. De nada sirve que utilicemos un sistema de medición muy sofisticado, si no sabemos cómo leer los resultados que de él se derivan.

Muchas veces los sistemas más simples, pero bien dirigidos y con las preguntas adecuadas, nos aportan las respuestas y valores necesarios para saber si la dirección que elegimos es la correcta y si los pasos que seguimos son los adecuados.

10.- Falta de conocimiento del Sistema de Gestión de la Calidad según la Norma ISO 9001.

Muchas veces las empresas se embarcan en el trabajo de implantar la Norma ISO 9001 sin conocer exactamente cuáles son sus beneficios, que nos aporta, que hace falta para implantarlo y como hay que hacerlo.

Para ello siempre es aconsejable hablar con profesionales, como SBQ Consultores, que les proporcionan toda la información que necesita sobre el Sistema de Gestión de la Calidad según la Norma ISO 9001 y les ayudarán a realizar la elección que mejor se ajuste a sus necesidades y sus expectativas, aportándole el máximo de beneficios y ventajas.

Tomado de: http://www.sbqconsultores.es/