martes, 15 de noviembre de 2016

CHECKLIST: DOCUMENTACIÓN REQUERIDA EN LA NUEVA CERTIFICACIÓN ISO 9001

Existe la creencia de que uno de los esfuerzos más significativos al implementar un Sistema de Gestión de la Calidad es crear la documentación requerida por éste. 

Documentación requerida en la nueva Certificación ISO 9001. Sin embargo, no debe ser un tema engorroso y mucho menos la documentación requerida en la nueva certificación ISO 9001 nos debe suponer un aumento de la burocracia.

La nueva versión de la ISO 9001:2015 es más liberal en cuanto a los requisitos de documentación, lo que se evidencia en que ya no hay seis documentos obligatorios como en la anterior versión de 2008, sino que se reducen a cuatro.

Aún así, para gestionar toda la documentación, muchas organizaciones se apoyan en la tecnología y software que se compone de una serie de aplicaciones, como el gestor documental en el que una organización puede configurar la estructura y operatividad de su documentación tal y como prefiera.

A continuación vamos a enumerar cuáles son documentos obligatorios y cuáles son opcionales en la documentación requerida en la nueva certificación ISO 9001:

DOCUMENTOS OBLIGATORIOSCLÁUSULA ISO 9001:2015
Alcance del Sistema de Gestión de la Calidad4.3
Política de Calidad5.2
Objetivos de Calidad y Planes para alcanzarlos6.2
Procedimientos para el Control de Procesos externamente prestados, productos y servicios externalizados8.4.1

DOCUMENTOS NO OBLIGATORIOS(NORMALMENTE NECESARIOS)CLÁUSULA ISO 9001:2015
Determinar Contexto de la Organización y las Partes Interesadas4.1,4.2
Procedimientos para abordar los Riesgos y Oportunidades6.1
Estrategias de Competencia, Formación y Sensibilización7.2,7.3
Procedimiento para el Control de Documentos y Registros7.5
Procedimiento de Ventas8.2
Procedimiento de Diseño y Desarrollo8.3
Procedimiento para la Producción y Prestación de Servicios8.5
Régimen de Depósito8.5.4
Procedimiento para la Satisfacción del Cliente9.1.2
Procedimiento para la Auditoría Interna9.2
Procedimiento para la Revisión de la Gestión9.3
Procedimiento de Inconformidad y Acción Correctiva10.2



Cabe destacar que en la nueva ISO 9001:2015 desaparece de su redacción la expresión “procedimiento documentado”. En su lugar, la norma establece que las organizaciones deberán mantener “información documentada” en relación con sus actividades.

Y ahora lo primero que se nos viene a la cabeza es una pregunta, ¿qué se entiende por “información documentada”? Es la información que debe ser controlada y mantenida por una organización y el medio en el que está contenida.

Es importante tener clara la idea de que el objetivo principal no es la descripción exhaustiva de todos los procesos, sino la obtención de los resultados que se planificaron.

El protagonismo deja de estar centrado en la documentación en la ISO 9001:2015, ahora es primordial ocuparse de los procesos y de su gestión. No por ello la documentación requerida en la nueva certificación ISO 9001 deja de ser necesaria, es un factor relevante para asegurar la eficacia de los procesos. Pensamos que aportar un soporte documental es la mejor manera de evidenciar el buen funcionamiento del Sistema de Gestión de Calidad. 

Para complementar esta información le recomendamos la lectura y análisis de nuestro artículo DOCUMENTOS MÍNIMOS QUE EXIGE LA NORMA ISO 9001:2015.

¿Qué opinas? En nuestra oferta formativa, encontrarás formación a tu medida para conocer los cambios que se han producido en la transición a la ISO 9001:2015, tanto a nivel documental como en todos los aspectos.

Tomado de: http://www.123aprende.com/

lunes, 14 de noviembre de 2016

LOS CÍRCULOS DE CALIDAD EN LA ORGANIZACIÓN (1)

 Los círculos de calidad son una herramienta que le permite a la administración dar participación a los empleados, de todos los niveles, y que le da la posibilidad de trabajar ininterrumpidamente por la calidad cuando cree en el concepto de “calidad total”
Antecedentes

Los Círculos de Calidad tuvieron su nacimiento en Japón a comienzos de la década de los 50’s, después de la II Guerra Mundial. Para ese entonces, los productos que Japón vendía al mundo eran muy baratos pero también muy malos, en cuanto a calidad se refiere. Los japoneses observando esto, se pusieron la meta de mejorar la calidad de sus productos, tratando de mantener los precios bajos y una de las herramientas que introdujeron, aparte del control de calidad como tal, para lograrlo es lo que hoy conocemos como círculos de calidad.

Para mediados de la década de los 90’s, existían más de 1.1 millones de círculos de calidad en el Japón, de los cuales hacían parte más de 11 millones de trabajadores.

Los círculos funcionaron en el Japón, para la muestra dos botones, Toyota y Sony, hoy líderes en el mercado y disfrutando de un gran prestigio, pero a occidente los círculos llegaron ya entrados los 70’s, en los EE.UU. se creó el primer círculo de calidad en 1973 y en Europa fue sólo hasta 1978. De ese tiempo a la actualidad los círculos se han popularizado, así como la búsqueda de la calidad en las empresas. Su gran acogida, se debe al componente de participación que agregan a las tareas de Control de Calidad, ya que permiten que los trabajadores se involucren en los problemas y propongan soluciones a los mismos, además propician la integración y generan mejores ambientes de trabajo, lo cual, en muchos casos, incrementa la productividad.

Definición

Un círculo de calidad es un grupo pequeño de empleados que realizan tareas similares y que voluntariamente se reúnen con regularidad, en horas de trabajo, para identificar las causas de los problemas de sus trabajos y proponer soluciones a la gerencia.

¿Qué son?

Hay múltiples definiciones de lo qué son los círculos de calidad, pero todas hablan de los mismos componentes: grupo, voluntario, detectar problemas, buscar y proponer soluciones, participación del trabajador, etc… De esta manera, creo que la definición más adecuada de un círculo de calidad es:

Grupo pequeño de empleados que realizan tareas similares y que voluntariamente se reúnen con regularidad, en horas de trabajo, para identificar las causas de los problemas de sus trabajos y proponer soluciones a la gerencia.

Características

Los círculos de calidad comparten unos mismos rasgos, la unión de estos rasgos son los que los hacen benéficos para la organización y son:
  • Tamaño: deben tener mínimo 4 y máximo 15 miembros, el número ideal se situaría cerca de los 8.
  • Periodicidad: se reúnen a intervalos fijos, lo ideal es una vez por semana.
  • Integrantes: deben estar bajo el mando o control de la misma persona quien a su vez también participa.
  • Participación: aunque el jefe haga parte del grupo, no es él quien toma las decisiones, es el grupo quien lo hace. El grupo decide sobre qué problemas o proyectos trabajará y no la gerencia. Las decisiones no se toman por votación (mayorías) sino por consenso.
  • Voluntariedad: los círculos no se imponen, es cada trabajador quien decide si participa o no.
  • Remuneración: el tiempo que dedican los trabajadores a los círculos es remunerado por la empresa.
  • Capacitación: los miembros deberán recibir capacitación permanente para que puedan participar de forma adecuada.
  • Compromiso: la dirección de la organización debe estar comprometida con los círculos y debe proporcionar la asistencia y asesoría necesarias a los grupos.
  • Permanencia: los círculos no se estructuran para arreglar problemas y luego se desarticulan, deben permanecer en el tiempo, procurando siempre su mejoramiento y el de la empresa.
  • Evaluación: como lo que no se mide no se mejora, los círculos deberán también ser evaluados.
Objetivos de los círculos de calidad

Básicamente son los siguientes:
  • Mejorar la calidad a través de la mentalización de la organización en el trabajo bien hecho y en la necesidad de mejorar continuamente los procesos y acciones.
  • Generar un mejor entorno laboral, propiciando espacios de participación y dialogo, en los cuales el trabajador participa en la toma de decisiones y propone soluciones.
  • Mejorar la comunicación horizontal y verticalmente en las organizaciones, es decir, tanto entre trabajadores como entre trabajadores y directiva y viceversa.
Tomado de: http://www.gestiopolis.com/circulos-calidad/

sábado, 12 de noviembre de 2016

8 CLAVES PARA UNA GESTIÓN DEL CAMBIO EFICAZ

Las 8 claves para la gestión del cambio eficaz establecidas por John Kotter marcan una hoja de ruta a seguir que permite transformar los cambios en oportunidades.
Los cambios están presentes en el día a día de todas las empresas. Y es que el ritmo del mercado, las nuevas tecnologías y los cambios continuos en las necesidades y expectativas de los clientes hace que el tiempo para una adecuada y eficaz adaptación a la nueva situación se reduzca y establecer una adecuada dinámica se convierta en clave y garantía de futuro.

De esta forma, la gestión del cambio se convierte en un aspecto esencial que interviene activamente y traza las pautas que las empresas van a seguir para afrontar todos aquellos cambios, renovaciones e innovaciones a las que se ven afectadas y que deciden tomar.

En este artículo voy a hablar de la gestión del cambio a través de las 8 claves de John Kotter y cómo estás pueden ayudar a disminuir la resistencia al cambio y mejorar la efectividad del cambio.

La Importancia de la Gestión del Cambio.
Llevar a cabo una adecuada gestión del cambio puede suponer una gran oportunidad para el futuro de la empresa y para ello las 8 claves de John Kotter son una gran ayuda.
Últimamente hablar de la Gestión del Cambio se ha convertido en una asignatura obligatoria, y es que con las actualizaciones del Sistema de Gestión de la Calidad según la Norma ISO 9001:2015 o el Sistema de Gestión Ambiental según la Norma ISO 14001:2015, la importancia de llevar a cabo una eficaz gestión del cambio ha cobrado relevancia para el futuro y crecimiento de todas las empresas sin importar sector, actividad, mercado, dimensiones o localización.

Si tomamos la definición muy general que indique previamente en el artículo “Importancia de la Gestión del Cambio”, el cambio es una alteración de la estrategia o diseño organizativo establecido por la empresa que persigue que se realice una modificación que permita que se adapten a una situación cambiante tanto en el presente como en el futuro.

Es decir, el cambio se encuentra presente en cada paso de cualquier empresa. Es la que permite la innovación, la mejora, el avance y la adaptación a las novedades del mercado.

Gestionar adecuadamente los pasos para realizar de forma eficaz estos cambios es la clave que marcará el éxito del mismo y que permitirá convertir una situación marcada con la inestabilidad en una gran oportunidad.

Aunque en anteriores artículos ya he hablado de la gestión del cambio, como en el anteriormente mencionado “Importancia de la Gestión del Cambio” o en “Empowerment: técnica para la gestión eficaz del cambio”, existen otras pautas que marcan el camino para que cualquier cambio se realice de forma eficaz, como son las 8 claves establecidas por John Kotter.

Las 8 claves para la gestión del cambio de John Kotter.

Los trabajos de John Kotter están centrados en las áreas de liderazgo y cambio y, como tal, exponen como el cambio se ha convertido en una destreza esencial que hay que cultivar no solo por parte de la dirección sino también por todos aquellos mandos intermedios que se encuentran en eslabones más bajos de la cadena de mando.
De esta forma, estructura el cambio exitoso en 8 claves que nos dirigen en todo el proceso y que marcan una hoja de ruta a seguir en todos los cambios que emprendamos en la empresa, ya sea de gran relevancia como un cambio menor. 

A continuación, voy a realizar un pequeño repaso por cada uno de estos pasos:

  1. Lo más difícil del cambio es hacer comprender al resto de los implicados la necesidad de llevarlo a cabo. En esta primera etapa se puede utilizar el sentido de urgencia para comenzar a actuar inmediatamente exponiendo las consecuencias de no hacerlo, para así aportar las implicaciones negativas. También, se puede utilizar la excitación inicial que se produce al ver un cambio, antes de que pensemos en todos aquellos pasos que vamos a tener que realizar y aparezca la resistencia a realizar esas modificaciones.
  2. Una vez ya tenemos la urgencia de realizar el cambio, hay que establecer un equipo guía que disponga de capacidad de liderazgo, credibilidad, autoridad, facilidad para la comunicación, capacidad de análisis y sentido de urgencia. Este equipo es el que dirigirá cada una de las acciones y establecerá la dinámica del cambio, impidiendo que en los pasos posteriores el cambio se paralice, a la vez que limita la resistencia del cambio.
  3. Llegado este punto, es el momento definir qué hacer, cambiando la estrategia que hasta ese momento se empleaba y adaptándola a la nueva visión del futuro. En este punto es necesario establecer las pautas, responsables, periodos de tiempo y verificaciones que se van a llevar a cabo para que esa visión de futuro que, de momento, todavía es un esbozo en papel se convierta en realidad en un futuro cercano.
  4. Una vez todos los implicados tienen interiorizado la necesidad de ese cambio y su urgencia, tenemos un grupo guía que planifica qué pautas se van a seguir, y controla que el cambio vaya tomando fuerza, tal y como veremos en este punto y los siguientes hasta el séptimo. Inicialmente, es necesario que el mayor número de personas comprendan y acepten la estrategia adoptada y para ello llevar a cabo una correcta comunicación es clave. En este punto hay que derribar un mito ya que el cambio no se fragua y se realiza en la dirección sino que toda la empresa influirá en el mismo y es que son ellos los que van a hacer posible que esa nueva visión se haga realidad.
  5. Es esencial también eliminar los obstáculos que impidan que otras personas de la empresa que quieran hacer realidad la visión del cambio puedan actuar para lograr ese objetivo. Si limitamos en este punto la implicación de los miembros de la empresa al limitar su capacidad de actuación no permitiremos que el cambio siga siendo un objetivo común y, por lo tanto, motivaremos la aparición de resistencia al cambio al verlo como una imposición.
  6. El cambio puede suponer un largo camino hasta alcanzar el objetivo final, por lo que, para evitar la fatiga de todos los implicados y motivar que sigan apoyando la labor realizada por el equipo guía es necesario presentar los éxitos a corto plazo que se han ido produciendo. De esta forma, se ve más cerca la finalización del cambio y permite que la implicación no se vea mermada con el tiempo al percibir que el trabajo realizado está cobrando sus frutos.
  7. Desde este primer éxito, es clave que el cambio siga evolucionando de forma infatigable. Uno de los mayores riesgos a los que se enfrentan todas las empresas al adoptar el cambio se produce en este punto, al percibir que se ha logrado uno de los primeros objetivos y relajarse permitiendo que se olvide el sentido de urgencia y se produzca una parálisis que supondría volver a comenzar todos los pasos.
  8. Por último, no solo es clave llevar a cabo el cambio sino mantenerlo en el tiempo. Una vez el cambio se ha llevado a cabo, hay que establecerlo y darle fuerza para que se establezca en el tiempo y se eliminen las viejas tradiciones, eliminando con ello el riesgo de que se vuelva a antiguas formas de actuar que supondrían un retroceso.
A través de estos ocho pasos, John Kotter establece las ocho claves para lograr el objetivo que persiguen todas las empresas al enfrentarse a una situación de modificaciones y adaptaciones a nuevas necesidades y dinámicas: una gestión exitosa del cambio.

Tomado de: http://www.sbqconsultores.es/

IMPORTANCIA DE LA GESTIÓN DEL CAMBIO

Llevar a cabo una correcta gestión del cambio puede ayudar a que este cambio, renovación o innovación sea un éxito.

A menudo hablamos de la necesidad de que las empresas mejoren y se adapten a las características del mercado, expectativas de los clientes, proveedores y personal interesado, así como que flexibilicen la organización, innoven de forma constante, etc., pero no ponemos la adecuada relevancia en el factor que se encuentra intimimamente relacionado: la gestión del cambio.

Debemos considerar esta gestión del cambio como un aspecto esencial que va a intervenir activamente en la manera en la que las empresas afrontan los cambios, renovaciones e innovaciones.

En este post vamos a exponer la relevancia que tiene la gestión del cambio, así como los pasos que se podrían llevar a cabo a la hora de introducir los cambios para que la resistencia sea mínima.

La importancia de la gestión del cambio.
No solo se debe de tener en cuenta la necesidad de cambio sino que se deben realizar los pasos correctos para garantizar el éxito.
El cambio, si seguimos una definición muy general, se puede considerar como una alteración de la estrategia o diseño organizativo de la empresa con el objetivo de que los miembros de esta cambien su forma de realizar una actividad, relacionarse con sus compañeros y superiores, etc.

A la hora de verlo desde la teoría es fácil comprender la importancia del cambio y de su correcta gestión, pero en el momento de trasladarlo a la vida diaria de las organizaciones la cosa cambia. La realidad es que, a pesar de que muchas empresas comprenden y llevan a cabo numerosas actividades de cambio, innovación o mejora, una gran parte de ellas no le dan importancia a la gestión de este cambio y la necesidad de llevar a cabo una gestión eficaz para favorecer la flexibilidad y la capacidad de respuesta rápida a nuevas situaciones cuando sea preciso.

Es habitual que los directivos de una empresa tengan muy claro que se debe llevar a cabo cambios en la organización pero fallan a la hora de realizarlos. Y es que no solo es necesario tener claro que hay que hacer cambios en aspectos como, por ejemplo, la estrategia, diseño organizativo y tecnología para mejorar, adaptarse o anticiparse a las necesidades o situaciones externas de la empresa, sino que se tiene que tener claro que proceso hay que llevar a cabo, estar planificado, ser comunicado a todos los que participan y van a verse afectados por este, etc.

Si no se realizar correctamente esta gestión podemos encontrarnos con una situación en la que un cambio bien visualizado y que supone una gran ayuda a la empresa en variados campos, por lo que es altamente necesario, fracase al verse reducidas drásticamente sus probabilidades de éxito.

El factor de la resistencia al cambio.
La resistencia al cambio es inherente a este ya que cualquier cambio va a provocar una resistencia mayor o menor dependiendo de las medidas adoptadas.
 Cuando hablamos de la gestión del cambio tenemos que hacer referencia a otro factor que va a ser relevante para alcanzar las metas marcadas: la resistencia al cambio. Y es que cualquier factor de cambio va a provocar una resistencia por parte de aquellas personas que tienen que llevarlo a cabo ya que obliga a salir de la zona de confort en la que se encuentran.

En muchas ocasiones esta resistencia viene originada por los miembros de la organización que perciben el cambio como un factor que va a reducir sus oportunidades profesionales, eliminar una posición que el empleado disfrutaba o aspiraba, reducir su poder de decisión y su relevancia en las actividades de la empresa, etc.

Es por esta razón que las empresas deben de tener muy claro que a la hora de realizar algún cambio se debe gestionar adecuadamente este para reducir la resistencia que se produce y no caer en diversos factores que dificultarán enormemente el éxito, como pueden ser los siguientes:

  • Falta de planificación estratégica y definición de objetivos a llevar a cabo con el cambio.
  • Mala comunicación interna.
  • Aparición de numerosos rumores sobre el cambio que generan nervios y dudas.
  • Disminución del rendimiento de los trabajadores.
  • Etc.
Es muy necesario realizar una estrategia y tener establecidos una serie de pasos que permitirán garantizar que el cambio es llevado a cabo de la forma más eficaz posible.

Pasos para llevar a cabo la gestión del cambio.
Una buena comunicación es esencial para que el cambio sea gestionado de forma eficaz.
 Debemos partir de la base de que para llevar a cabo una adecuada gestión del cambio se deben establecer unos buenos cimientos con la comunicación ya que esta permitirá que el cambio sea visto como necesario y transmitirá las razones por las cuales se va a llevar a cabo este.

Una correcta comunicación en la que se aporte la información adecuada sobre la situación y los objetivos que la empresa plantea y por los que hay que realizar el cambio resulta esencial y es donde muchas empresa fallan al cometer graves errores al transmitir excesiva información o muy poca provocando, en muchos casos, incertidumbre, desconfianza, rumores negativos, etc., que no solo no van a favorecer el cambio sino que van a afectar negativamente a toda la organización en todos sus factores, campos, procesos, proyección externa, etc.

Los pasos generales para introducir un cambio y gestionar este podrían ser los siguientes, aunque serán ampliados para algunas empresas o casos particulares y también se puede emplear la técnica de Empowerment:
  1. Concienciar sobre la necesidad del cambio.
  2. Llevar a cabo un diagnóstico sobre la situación que propicia la necesidad de ese cambio.
  3. Comunicar el cambio. En este punto es interesante realizar un plan de comunicación que permita difundir la visión, resultados esperados y objetivos del proyecto de cambio tanto a nivel interno como externo.
  4. Supervisar el cambio.
  5. Realizar los ajustes necesarios.
A lo largo de todo el proceso de cambio es necesario que se informe del estado de este a toda la organización, sobre todo a los afectados, así como a personas interesadas, de la misma forma que se debe dar un tiempo, que variará de una empresa a otra, para se acepte el cambio y este no debe ser concebido como una imposición sino que todas las personas deben integrarse en su necesidad y sus objetivos.

Debemos tener en cuenta, ya para finalizar, que una correcta gestión del cambio es esencial para que las decisiones que toma la organización den frutos y no se vean abocadas al fracaso.

Tomado de: http://www.sbqconsultores.es/

viernes, 11 de noviembre de 2016

LA COMUNICACIÓN INTERNA: LA CLAVE DEL ÉXITO DE SU NEGOCIO

Establecer los medios adecuados para que exista una fluida comunicación interna en las empresas les reportará grandes beneficios.

La comunicación es una de las claves esenciales para la correcta gestión de las empresas.

Comprender su importancia y la relevancia que tiene para alcanzar la mejora continua y una eficacia en la gestión se convierte en una asignatura obligatoria que debemos esforzarnos por pasar con nota si se quiere crecer y contar con unos cimientos fuertes que permitan afrontar los cambios del mercado.

Por esta razón, tanto en este artículo como en el siguiente, voy a hablar de la importancia de establecer una buena y fluida comunicación, así como los medios que se encuentran al alcance de las empresas para lograrlo.

La importancia de una buena comunicación, tanto en nuestra vida privada…
Si todos nos dedicamos a dar información pero nadie escucha estaremos en un diálogo de sordos sin ninguna utilidad.
Cuando pensamos en la comunicación, inmediatamente nos viene a la mente la imagen de los medios de comunicación, como pueden ser internet, teléfonos móviles, facebook, blogs, etc. Nos centramos en aquello que nos han mostrado que se define como medio de comunicación, pensando solo en los medios pero no en la utilidad de la comunicación en sí misma.

Muchos de los problemas de la sociedad actual se derivan de esta falta de uso de una eficaz comunicación, como por ejemplo disputas que pueden llegar a actos violentos o los procesos judiciales en los tribunales, etc. El mal uso de la comunicación y la falta de valor en la información y en las personas está creando una sociedad deficiente, en la que prima la individualidad y la competitividad.

Y es que debemos pensar que la comunicación no es solo transmitir la información, las novedades, los sentimientos, etc., sino que también está compuesta por una escucha activa por las dos partes, ya que si todos nos dedicamos a dar información pero nadie escucha estaremos en un diálogo de sordos sin ninguna utilidad.

Si esto sucede en la sociedad en general, debemos pensar que pasa lo mismo en el marco de la organización, ya que esta se trata de un microsistema con todas las ventajas, deficiencias, motivaciones, relaciones, etc., que caracterizan a la sociedad global.

… como en las empresas.
Los trabajadores no solo realizan el trabajo sino que también son unos importantes clientes internos que aportan tranquilidad a los clientes externos al transmitir confianza en la organización.
Dentro de una empresa, la dirección suele estar más centrada en gestionar los gastos y los beneficios de su negocio que en estudiar y controlar el estado de sus empleados, el clima laboral que se respira en la empresa y la comprensión que los empleados poseen de su trabajo y de la organización en general. Normalmente estos temas se obvian y solo se valora el trabajo bien hecho. Es decir, se tiende a comunicar solo lo que se desea y no se escucha lo que la otra parte está comunicando y que es de especial importancia para el crecimiento de la empresa.

En algunas organizaciones, se llega a la situación extrema de que la dirección solo valora a aquellos empleados que llegan, hacen su trabajo sin preguntar nada y se van a casa, y cuando un trabajador desea conocer más sobre por qué debe hacer un trabajo en concreto y para qué sirve se le mira como si fuera un espía de la competencia y se le mantiene todavía más desinformado si es posible. Esta actitudes solo generan desconfianza y mal clima laboral. El hecho de que nuestros empleados desconozcan la situación de la empresa, su trabajo y su utilidad merma tanto su implicación en la empresa, como su tranquilidad.

Como ya hemos mencionado en anteriores post, los trabajadores no solo realizan el trabajo sino que también son unos importantes clientes internos que reportan beneficios inmediatos y tranquilidad para los clientes externos al transmitir una confianza total en la organización en la que trabajan. También, al ser los empleados los que conoce la empresa en sus más ínfimos detalles son los que pueden aportar mejores soluciones a problemas de procesos y a mejora de tecnologías y de logística.

Es por eso, que en las empresas se debe establecer una comunicación efectiva entre la dirección y los empleados, para que todos conozcan los problemas de la empresa y busquen soluciones juntos, consiguiendo una mejora continua.

Para resumir:
La comunicación interna hace que las piezas de su negocio encajen.
De forma resumida, las empresas deben pensar en alcanzar esta serie de objetivos cuando se implantan los medios necesarios para realizar una adecuada comunicación interna:

  • Conseguir una estabilidad en la empresa y reducir la creación y difusión de incertidumbre entre sus empleados.
  • Conseguir que se defina con claridad y eficacia los objetivos de la empresa y que estos se comuniquen por toda la organización.
  • Conseguir que la comunicación entre los distintos departamentos de la empresa sea fluida y se realicen las actividades perfectamente coordinadas.
  • Conseguir que el trabajo en equipo sea realizado de forma eficiente.
  • Conseguir mejores resultados  aumentando la eficiencia y la rentabilidad.
  • Conseguir una mejora del clima laboral que se respira en su empresa.
  • Conseguir que la empresa alcance unos niveles más competitivos y una mejor producción, que lo situarán por encima de sus competidores.
Tomado de: http://www.sbqconsultores.es/

LA FORMACIÓN: CLAVE PARA LA MEJORA CONTINUA EN LAS NORMAS ISO

Las actividades de formación son una fuente de inigualable valor para la mejora continua de la empresa, pero solamente si se cuenta con una base adecuada.
La formación es, sin lugar a dudas, una de las claves para avanzar por el camino de la mejora continua que le permite a la empresa, entre otros aspectos, adaptarse a las nuevas necesidades del mercado y al cumplimiento de las expectativas de los clientes.

Sin embargo, para que esta actividad aporte todo su potencial debemos verla como una decisión estratégica que parte del conocimiento adecuado y actualizado de las competencias y de las necesidades que todo el personal de la organización tiene para el desarrollo de sus actividades de producción, así como fomentar el talento interno de que se dispone, entre otros aspectos.

Realizar de forma eficaz esta actividad previa se convierte en una necesidad que, en ocasiones, no es afrontada desde el prisma adecuado y que, por ello, afecta de forma directa e inmediata a la eficacia de la actividad de formación realizada.

En este artículo voy a hablar de la importancia de la formación y del lugar privilegiado que ocupa dentro de los diferentes Sistemas de Gestión, así como de estos pasos previos que van a decantar la balanza para que esta decisión estratégica sea un éxito o un fracaso.

La importancia de la formación….
El valor de la formación es esencial y, por ello, es necesario afrontarla de forma adecuada y con toda la información de base, tanto de donde estamos como a donde queremos llegar, para que esta actividad se convierta en una decisión estratégica en el camino de la mejora continua.
El potencial de la formación es de todos conocido, tanto de forma consciente como inconsciente, y es que a nadie se nos escapa que una buena formación es la clave para la mejorar. Sin embargo a la hora de hacerle frente podemos caer en varios errores que ponen en jaque la eficacia de esta actividad y su posterior aportación a la empresa.

Una de estos errores está en no disponer de un objetivo marcado y definido en base a las situaciones, las competencias, el talento interno y las necesidades presentes y futuras que la empresa necesita y desea alcanzar. Todo ello hacen que, en el inmenso mundo de actividades de formación que se abre ante nosotros cuando empezamos con la búsqueda, nos perdamos y acabemos escogiendo al azar, como aquel que se pone a cavar aquí y allá con los ojos cerrados esperando encontrar una beta de oro.

Esta falta de un estudio previo es uno de los focos en los que pone su atención los Sistemas de Gestión al especificar, de forma general, la necesidad de establecer las competencias necesarias para llevar a cabo una actividad y el conocimiento actualizado del talento interno de que dispone la organización para que, a partir de esta base, se pueda elegir adecuadamente que actividades son más necesarias, en que puestos, para qué personal y sobre qué temas en concreto. Una tarea, en ocasiones ardua, pero muy necesaria para exprimir todo el potencial que esta actividad tiene y como puede contribuir a la mejora continua en todos los aspectos de la organización.

No debemos olvidar otros de los errores más habituales que aparecen cuando nos enfrentamos a la planificación y realización de las actividades de formación y es que, al comprender todo el potencial de la formación, muchas empresas la ven con reticencia y deciden optar por el término intermedio en el que dan formación pero no la necesaria.

Para explicarlo de una forma clara y directa nada mejor que la siguiente conversación mantenida entre dos directivos de una empresa cualquiera en la que el primero de ellos le comenta: “Y si los formamos y se van”, a lo que su compañero le responde: “Y si no les formamos y se quedan”. Además cuando el pensamiento centrado en la primera de las frases se convierte en un hábito, en una frase que se dice año tras año al enfrentarse a la planificación de las actividades de formación, acaba siendo una decisión inconsciente que nos aporta la solución rápida y sin riesgos, pero que también hace que esta se convierta en una obligación o una labor sin ningún tipo de valor real para el futuro de la organización.

Los malos entendidos en el campo de la formación son muchos y abarcan muchos más aspectos de estos que yo he comentado de forma breve anteriormente, pero podemos concluir su relevancia y comprender que el valor de la formación es esencial y que, por ello, es necesario afrontarla de forma adecuada y con toda la información de base, tanto de donde estamos como a donde queremos llegar, para que esta actividad se convierta en una decisión estratégica en el camino de la mejora continua.

…. y las claves para establecer las actividades de formación en la empresa.
Las actividades de formación, tal y como indican las Normas ISO, se convierten en una decisión estratégica que ayudan en el camino de la mejora continua.
Comprender la importancia de la formación y el papel que juega en la empresa no es suficiente si no lo pasamos a la práctica y tenemos presentes una serie de claves que permiten desarrollar todo su potencial. Algunas de estas claves, las más generales y que pueden ser adoptadas por todas las empresas, son las siguientes:

  1. Tal y como he indicado anteriormente, la empresa debe haber estudiado y establecido cuales son las competencias necesarias para realizar los trabajos que afectan a la calidad del producto y/o servicio que se va a realizar. A partir de este punto es posible detectar y estimar cuales son las actividades de formación y campos o temas necesarios para completar las competencias actuales del personal de la empresa con las que se consideran necesarias u óptimas para alcanzar los objetivos futuros.
  2. Es necesario que esta actividad de comprensión de las necesidades en cuanto a formación no queden solamente en el sector de la dirección, sino que también el personal debe forma parte de ello comprendiendo la importancia de su correcta realización y como contribuyen al logro de los objetivos de calidad y no solamente como una actividad más de su trabajo diario.
  3. Se debe realizar una actividad de evaluación para poder conocer de primera mano si esta formación ha sido eficaz, si aporta los aspectos que teníamos previstos, si cubre por completo las necesidades de formación que se habían identificado o si es necesario completarla con futuras acciones. Además, como es lógico, es necesario mantener un registro de todas las actividades de formación realizadas.

De esta manera y para terminar, a riesgo de repetirme en algunos puntos, los pasos a realizar para que estas actividades de formación sean eficaces y nos aporten ese importante valor sobre el que los Sistemas de Gestión tanto ponen su énfasis partirían de un estudio de los puestos de trabajo con sus actividades a realizar para cumplir con los objetivos y establecer con todos estos datos las fichas de personal o perfiles de los trabajadores que van a desempeñar estas tareas.

Realizar este primer paso de forma adecuada y real nos permitirá seleccionar la persona más adecuada para cada puesto y, a la vez, nos aportará la formación que es necesaria para completar estos perfiles y que se cumpla con los requisitos que se hayan indicado de forma previa.

Todo ello sin olvidar la necesidad de establecer una comunicación eficaz en la empresa que permita que se comprenda el objetivo y la importancia de la formación, además de que se motive a los trabajadores de forma eficaz para que su participación en esta formación sea activa y provechosa y lo vean como una herramienta de mejora y no como un trámite a mayores colocado dentro de su jornada de trabajo pero que nada les va a aportar a mayores. A partir de esta base empieza la búsqueda y selección de la actividad formativa entre las múltiples opciones que existentes, la realización y la evaluación, todas ellas partes claves pero que si no cuentan con la base adecuada pueden convertirse en meros trámites sin valor.

En conclusión, la formación, de igual forma que es necesaria y clave, también es frágil ya que si no son realizados unos adecuados pasos previos y no disponemos de una información y unos datos veraces y adaptados a la situación real de la empresa, podemos acabar convirtiéndola en un mero trámite y no en una herramienta clave para la mejora continua.

Tomado de: http://www.sbqconsultores.es/

COMUNICACIÓN INTERNA: TAN IMPORTANTE COMO LA EXTERNA.

La comunicación interna es toda aquella comunicación que se realiza con el cliente interno, ese que en muchas ocasiones el gran olvidado en la organización, el personal.
Una comunicación interna y adecuada puede ser la responsable de multitud de aspectos de suma importancia para la empresa, desde base para una adecuada política de gestión del conocimiento, hasta una parte fundamental del día a día de la política de ventas, es decir, va a repercutir de forma muy positiva tanto en el funcionamiento interno como en los ingresos.

¿Para qué una política de comunicación interna?

Motivación del equipo: para que el equipo, y no solamente el comercial, se sientan motivados, es importante implicarlos en la organización, hacerlos partícipes de:

  • Los logros conseguidos
  • De la situación actual con toda la transparencia posible
  • De los proyectos de futuro, nuevas iniciativas, tendencias del mercado…

Implicación: el transmitir la cultura organizativa, la misión y visión de la empresa es una herramienta más poderosa de lo que parece, siempre que desde la cúpula directiva se predique con el ejemplo. Un equipo con estos parámetros básicos de la organización bien interiorizados será, siempre, más eficaz, eficiente, comprometido e iniciático.

Conocimiento de los procesos y procedimientos: en muchas ocasiones, sobre todo en casos de nuevo personal o en casos de cambios en estos procedimientos, se producen errores que serían fácilmente solventables con la adecuada comunicación interna.

Podríamos hablar de una larga lista de etcéteras en función de cada tipo de organización y cada sector, siendo estos los más significativos y por norma general, los más efectivos.

Hasta ahora nos hemos centrado en lo que se conoce como la comunicación interna descendente, es decir, la comunicación que se debe dar entre la cúpula directiva y los mandos intermedios – empleados. Esta se suele dar con mayor o menor grado, sin embargo, es más difícil encontrar una adecuada política de comunicación interna ascendente, es decir, la que ha de existir entre los empleados / mandos intermedios y los niveles jerárquicos superiores.

Nos referimos a sugerencias, opiniones, observaciones sobre los procesos, clientes,  ideas de mejora…. No hay que olvidar que, por norma general, quienes tienen un contacto directo con la realidad de la organización, su trabajo diario, los clientes y los procesos, son los mandos intermedios y los empleados, de forma que contienen una información valiosísima para la empresa.

Por esta razón, además de por la implicación y grado de satisfacción la comunicación interna ascendente, no solo debe contar con canales ágiles y eficaces si no que debe ser incentivada, reconocida y recompensada de la forma adecuada por la sencilla razón de que, siendo más o menos útil, siempre es positiva y demuestra iniciativa.

Cuenta con herramientas de software y el conocimiento específico necesario para la implantación, gestión y evaluación de políticas de gestión de las personas eficaces, eficientes e intuitivas que, no solo ayudarán a mejorar los resultados si no que forman parte de las herramientas necesarias para la implementación de un sistema de la gestión de la calidad en base a normas como las ISO.

Tomado de: https://www.isotools.org

jueves, 10 de noviembre de 2016

SEGURIDAD Y TRANSPORTE: ISO 9001 EN EL TRANSPORTE TERRESTRE DE MERCANCÍAS

Las organizaciones de transportes necesitan unas bases sobre las que fundamentar sus actividades. 

El transporte de mercancías es una actividad empresarial que requiere eficiencia, y por lo tanto tiene que seguir unos criterios de organización, normalizar sus actividades y fijar unos mecanismos de comportamiento.

En los últimos años, la preocupación por el medioambiente ha aumentado entre la población. La concienciación con el cambio climático ha llegado a la sociedad y cada vez es mayor la sensibilidad por el desarrollo de prácticas empresariales que defiendan la eficiencia energética y la sostenibilidad. El transporte por carretera, como industria que tiene repercusiones en el medio ambiente, está ligado a la emisión de CO2, al ruido y a otras acciones que afectan a la sostenibilidad medioambiental, y por ello debe mirar al futuro y adaptar sus procesos a los nuevos tiempos.

No solo las personas han tomado consciencia, sino que las restricciones legales imponen cada vez mayores límites. Bajo este panorama, se ha impulsado la necesidad de un sello que certifique la calidad y responsabilidad social en el sector: la norma ISO 9001.

La norma ISO 9001 proporciona indicaciones para mejorar el diseño, la implantación y el control de un sistema de gestión certificable. Por lo tanto, se obliga a la empresa que quieran conseguir este certificado a realizar un control en sus actividades, como el cumplimiento de unos requisitos medioambientales y la buena gestión de los recursos empresariales.

La gestión de la calidad en las empresas

La idea de gestión de la calidad ha evolucionado mucho a lo largo de los años, en los años 20 el único proceso que se llevaba a cabo era una inspección anual que controlara las instalaciones. Hoy en día entendemos gestión de calidad como una manera de llegar a la excelencia empresarial. Esta es una estrategia con diferentes plazos para llegar a dicha meta, siendo beneficioso tanto para la empresa como para los clientes.  

Desde hace algún tiempo, el certificado ISO de calidad se ha consolidado en el sector del transporte de carretera como una herramienta para mejorar la imagen empresarial, es decir, las empresas se comprometerán a cumplir dicha norma con el objetivo de atraer más clientes pero no por su preocupación por las consecuencias que pueden llegar a tener sus actividades en el medio ambiente y la sociedad. Sin embargo, cada vez son más las empresas que comprenden la importancia de cumplir las normas medioambientales para nuestra salud y la de nuestro planeta.

Aunque cada empresa establece su propia política, en general, el punto principal de la norma ISO 9001-2015 implica los siguientes compromisos:

  • Satisfacción del cliente: mediante el estricto cumplimiento de los requerimientos contratados
  • Superar expectativas: responder en todo momento a las exigencias y expectativas de los clientes
  • Cumplimiento legal: cumplir los requisitos legales, la normativa aplicable y los relacionados con peligros para la seguridad y salud en el trabajo
  • Proporcionar recursos: dotar de los medios adecuados para que todo el personal pueda identificar y eliminar libremente los obstáculos que impidan mejorar la calidad de su trabajo
  • Sistematizar procesos: sistematizar las metodologías de actuación
  • Formación: potenciar la formación necesaria para conseguir una plantilla altamente cualificada
  • Participación del personal: favorecer un ambiente participativo entre los empleados, facilitando las comunicaciones y el trabajo en equipo
  • Prevenir errores: corregir las no conformidades y poner énfasis en la prevención
  • Ética: trabajar con ética profesional
  • Prevención de daños:  prevenir danos y el deterioro de la salud del personal
  • Prevención de la contaminación: asegurar la protección ambiental del entorno
  • Gestionar los residuos y prevenir emisiones: minimizar, reciclar, reutilizar y gestionar adecuadamente los residuos generados y las emisiones de CO2
  • Fomentar la mejora continua: establecer la mejora continua como un objetivo permanente que mejore la calidad percibida por los clientes y la gestión de la seguridad y la salud en el trabajo.
Si tiene inconvenientyes en su organizacional de transporte, consulte a IDEA Consultores, por que comprendemos la necesidad de que las empresas del sector estén comprometidas con la salud medioambiental y la ética profesional, adaptando sus procesos a normas que las avalen con el objetivo de conseguir un bien común: la sostenibilidad medioambiental y social. 

Por ello, en nuestras políticas nos responsabilizamos con el cumplimiento de los compromisos de la norma.

Tomado de: http://www.pitarchlogistica.es/

CÓMO LOGRAR EL ÉXITO DEL SISTEMA DE GESTIÓN DE LA CALIDAD

La norma ISO 9001 es una norma que tiene algunas complejidades al ser implementada en algunos casos en las organizaciones. Estas dificultades dependen del tipo de empresa, la actividad que lleva a cabo, su tamaño, la localización, el sector, etc.
Por ahora se puede destacar la falta de implicación y compromiso por parte de los altos cargos como una de las principales dificultades en la implementación de un Sistema de Gestión de Calidad de ISO 9001. Para que esta norma pueda ser establecida en la empresa, los altos cargos no solo deben de estar a favor del sistema o patrocinarlo, sino que también se necesita de una involucración plena.

Con ISO 9001:2015 se quiere conseguir erradicar este problema ya que incluye un requisito esencial en el que se abordara este tema: El liderazgo, requisito exigible y demostrable en todos los niveles de la organización.

Por ende, si una organización está interesada en conseguir dicha certificación, para esta norma en concreto, deberá cumplir con él y tener una alta dirección bien involucrada y comprometida en todos los elementos del sistema. De no ser así, el futuro de ese sistema conllevara al abandono y fracaso de la instalación.

¿Cómo pueden los altos cargos demostrar su interés por el proyecto? 

Muy fácil, los altos cargos deberán formar parte del sistema de implementación de la norma ISO 9001. Así mismo, con este liderazgo demostrado, es trascendental la involucración de TODO el personal en todos los niveles y sin importar el tipo de vinculación.

Las tácticas o estrategia para lograrlo dependen en gran medida de las particularidades de cada organización: tamaño, competencia y compromiso de la alta dirección, actividad a la que se dedica, competitividad y hasta a qué punto desea la alta dirección llevar a la organización.  Por consiguiente, la creatividad y la innovación deberán ser protagonistas a la hora de las estrategias de implementación, las cuales deberán irradiar toda la organización.

Tomado de: https://www.isotools.org

martes, 8 de noviembre de 2016

LA GESTIÓN DE RIESGOS EN LAS ORGANIZACIONES (II)

La correcta Gestión de los Riesgos en la empresa forma la base para consolidar el éxito y alcanzar una mejor posición en el mercado frente a la competencia.
Como ya observamos en el anterior artículo, la Gestión de Riesgos es esencial para la correcta gestión de la empresa y, no sólo en el campo administrativo o de producción, sino que se adapta a todos los procesos de la organización y aporta claros beneficios a todos ellos.

Su correcta implantación y gestión van a aportar grandes beneficios como el aumento de la confianza de los clientes y proveedores, la correcta asignación y gestión de los recursos destacándose por su eficacia, también se produce una minimización de las pérdidas y se identifican las oportunidades y las amenazas que afectan o afectarán a la empresa.

Todo ello repercute positivamente en los beneficios y aumenta las ganancias, al igual que ayuda a posicionar en el mercado a la organización.

Pero no sólo estos beneficios deben ser tenidos en cuenta, sino que la correcta gestión de los riesgos permite identificar las amenazas y peligros que afectan a la empresa y permite mejorar su rapidez de respuesta, eficiencia y dinamismo.

Esta primera tendencia de reparación de los efectos provocados por las amenazas, poco a poco va evolucionando para irse anticipando a los riesgos, al igual que disminuye la incertidumbre y se aumenta la transparencia y la capacidad de respuesta a los campos de mercado al permitir anticiparse a los movimientos y adaptarse a ellos.

En un mundo en el que la rapidez de respuesta y anticipación marcan el éxito o el fracaso en cualquier proyecto que la empresa inicie, la implantación de un Sistema de Gestión de Riesgos es necesaria para aquella empresa que desee permanecer en el mercado y mejorar su posición frente a la competencia.

Fases de la Gestión de Riesgos en las organizaciones:

Como es habitual en todos los sistemas de gestión, el primer paso y la base sobre la que se sustenta el correcto funcionamiento del sistema es la identificación.

En el caso de la Gestión de Riesgos se basa en la identificación de los riesgos que afectan o pueden afectar a la empresa en todas las facetas de su actividad. Algunas de estos riesgos pueden ser:

  • Amenazas relacionadas con fallos físicos, daños fortuitos o acciones criminales, al igual que los riesgos relacionados con los mismos factores;
  • Sucesos de origen natural;
  • Riesgos operacionales;
  • Factores que resultan ajenos al control realizado por la empresa;
  • Incumplimiento de determinados requisitos legales a valorar en cada caso;
  • Diseño, instalación y utilización de los distintos equipos de seguridad;
  • Gestión de los datos, información y comunicaciones relacionadas con la exportación, la actividad realizada o algún otro aspecto relacionado con la empresa y la exportación;
  • Amenazas a la posible continuidad de las operaciones.
Para poder establecer las medidas de control y gestión de los riesgos adecuadas siempre se debe partir de la base de esta correcta identificación de los distintos factores de riesgo. Una vez que se haya realizado esta valoración y esta clasificación, se pueden comenzar a establecer los distintos planes de acción que servirán para la mitigación, control o eliminación de los riesgos derivados de la actividad de la exportación.


Para terminar y comprender mejor cómo funciona la Gestión de Riesgos vamos a tomar como referencia un fragmento de la revista “AENOR Revista de la normalización y la certificación”, Nº 280, Marzo del año 2013, en el artículo “Facilitar la Exportación” (páginas 24 a la 29), que indica las fases por las que avanza el Sistema de Gestión de Riesgos:

“Identificación de los riesgos. Es el proceso de encontrar, reconocer y describir los riesgos. En este proceso incluye la identificación de las fuentes de riesgo, los sucesos, las causas o series de circunstancias, sus potenciales consecuencias. Esta identificación puede apoyarse en datos históricos, análisis teóricos, opiniones autorizadas y en las necesidades de las partes interesadas.

Análisis del riesgo. Se trata de un proceso sistemático para comprender la naturaleza del riesgo y para deducir el nivel de riesgo. Este análisis proporciona las bases para la evaluación del riesgo y para sus decisiones consecuentes.

Valoración del riesgo. Compara los resultados del análisis del riesgo frente a los criterios de riesgo para determinar si el nivel de riesgo es tolerable o no.

Tratamiento del riesgo. Se aplica en función del grado de tolerabilidad del mismo; en general caben las siguientes opciones:
  • Retención del riesgo. Es la aceptación de las pérdidas que provocaría un riesgo en particular. En el mejor de los casos supone que no se han identificado, así como los riesgos residuales. En cualquier colectivo hay un cierto grado de riesgo retenido puesto que la eliminación absoluta de todos los riesgos es impracticable.
  • Reducción del riesgo. Se trata de la aplicación de alguna –o de varias- de las estrategias siguientes: Prevención del riesgo (medidas que se toman para reducir la probabilidad de que se produzca un suceso no deseado); Represión del riesgo (medidas implantadas para reducir la probabilidad de que un suceso no deseado dé lugar a consecuencias); y Mitigación del riesgo (medidas que se toman para reducir el efecto de unas consecuencias no deseadas).
Eliminación del riesgo. Es la reducción a cero de la frecuencia de un suceso desfavorable y de su severidad. Puede involucrar la eliminación de las fuentes de riesgo (peligros)”.

Tomado de: http://www.sbqconsultores.es/