miércoles, 28 de abril de 2021

5 ETAPAS FUNDAMENTALES PARA UNA GESTIÓN DE RIESGOS EFICAZ

Los riesgos son importantes para las decisiones estratégicas, son también la principal causa de las incertezas en las organizaciones y están presentes en las actividades más simples de una empresa.
Un abordaje amplio y corporativo de la gestión de riesgos permite que una organización contabilice el potencial impacto de todos los tipos de riesgo en todos sus procesos, actividades, productos y servicios.

La premisa inherente a la gestión de riesgos corporativos (ERM – Enterprise Risk Management) es que toda organización existe para generar valor a las partes interesadas. Todas las organizaciones enfrentan incertezas y el desafío de sus administradores es determinar hasta qué punto aceptar esa incerteza y definir cómo ella puede interferir en el esfuerzo para generar valor a las partes interesadas.

Las incertezas representan riesgos y oportunidades que tienen potencial para destruir o agregar valor. La gestión de riesgos corporativos posibilita a los administradores tratar con eficacia las incertezas, bien como los riesgos y las oportunidades a ellas asociadas, a fin de mejorar la capacidad de generar valor.

Una iniciativa exitosa de gestión de riesgos corporativos puede afectar la probabilidad y el impacto de posibles riesgos, así como proporcionar beneficios relacionados a decisiones estratégicas más bien fundamentadas, procesos de cambio exitosos y aumento de la eficiencia operacional.

Otros beneficios incluyen la reducción del costo del capital, informes financieros más precisos, ventaja competitiva, mejora de la percepción de la organización, mejor presencia de mercado y, en el caso de organizaciones de servicio público, mejora en el apoyo político y comunitario.

En un proceso de gestión de riesgos pueden existir varias etapas y actividades. Pero el ciclo de vida completo de la gestión de riesgos puede ser resumido en sólo 5 de ellas, que son la base para los principales reglamentos de gestión de riesgos, incluyendo el COSO y la ISO 31000. Son ellas:

1. Identificación

El punto de partida es descubrir los riesgos y definirlos con algún detalle y en un formato estructurado.

2. Evaluación

Los riesgos son evaluados cuanto a probabilidad y el impacto de su ocurrencia.

3. Tratamiento

Un abordaje para el tratamiento de cada riesgo debe ser definido, que en algunos casos puede ser no hacer nada. Eso requiere un análisis de la aceptabilidad del riesgo, pudiendo requerir un plan de acción para prevenir, reducir o transferir el riesgo.

4. Monitorización

Un proceso continuo de revisión es esencial para una gestión de riesgos proactiva, reevaluando los riesgos y monitorizando la situación de los tratamientos y controles implementados.

5. Comunicación

La comunicación en cada una de estas cuatro etapas anteriores es parte fundamental para un proceso de toma de decisión efectivo en la gestión de riesgos.

Esta publicación sólo presentó de forma resumida las 5 etapas. Si usted quiere conocerlas con más profundidad, lea nuestras publicaciones en este blog.

Tomado de: https://blog.softexpert.com/

EL PAPEL DEL AUDITOR EN LA ERA DIGITAL

Aunque los procesos de auditoria hayan evolucionado y sean cada vez más soportados por sistemas automatizados, de Data & Analytics y hasta de inteligencia artificial, ninguna máquina sustituye las capacidades intelectuales de juicio y liderazgo del ser humano.

El momento exige perfiles más sofisticados y eso significa que los auditores no pueden acomodarse. Ellos precisan desarrollar algunas habilidades básicas, que son esenciales para garantizar el éxito en sus actividades.

Las cinco competencias presentadas a continuación fueron extraídas de un estudio realizado por KPMG / Forbes Insights. Los resultados fueron publicados recientemente en el informe “Audit 2025 – The future is now“. Vamos a conocerlas:

1 Comunicación

La encuesta revela que la capacidad de transmitir claramente pensamientos, ideas y sugestiones, articular durante reuniones, presentaciones, entrevistas y negociaciones es una de las habilidades más valorizadas por quien contrata a un Auditor.

2 Inteligencia emocional

Los clientes también valorizan a un auditor que consiga mantener la compostura y concentrarse en su trabajo, garantizando la buena ejecución de la auditoría. En determinadas situaciones, los clientes pueden sentirse frustrados por descubrir fallas graves en los procesos, fraudes o perjuicios financieros, y pueden presionar al auditor. La inteligencia emocional ayuda a moderar los efectos de diferentes tipos de presión en los juicios del auditor.

3 Pensamiento crítico y perspicacia

El auditor precisa entender el segmento en el que el cliente actúa y cómo la organización funciona. Así, él podrá hacer las preguntas correctas y analizar los hechos de forma objetiva. Eso es fundamental para que él pueda comprender el escenario y proponer mejoras que realmente hagan sentido para aquel cliente. Además, el auditor precisa ser perspicaz, o sea, tener facilidad para percibir y buscar la correlación en lo que tal vez la mayoría de las personas no perciba. Por último, él debe buscar en su experiencia, lecciones que puedan ayudar al cliente.

4 Escepticismo profesional

Los auditores deben ser capaces de cuestionar a los clientes de forma objetiva y constructiva. El auditor no debe rendirse a métodos abreviados, o aceptar que todas las informaciones repasadas por el cliente son verdaderas. Él precisa ser escéptico, precisa cuestionar si realmente está consiguiendo comprender es escenario correctamente. Esa competencia es esencial para que se produzca un resultado de calidad al final de la auditoría.

5 Habilidades interpersonales

A pesar del conocimiento de las normas y de toda la habilidad técnica exigida, las auditorías también abarcan personas. El auditor precisa lidiar con los más variados tipos de cliente, en las más diversas situaciones. Por eso, saber lidiar con personas es una habilidad indispensable. Un auditor con una postura empática permite entender mejor la perspectiva del cliente a medida que la auditoría avanza. Para eso, también es importante la capacidad de saber oír. Algunos auditores recomiendan la regla de 80/20 como la proporción ideal del tiempo dedicado a oír y hablar.

Por último, es importante destacar que estas habilidades forman la base para una auditoría exitosa y para eso deben ser practicadas de forma simultánea y continua. El auditor no debe buscar desarrollarlas aisladamente o dejar alguna en segundo plano.

Esperamos que este artículo le haya ayudado a comprender mejor lo que se espera de un auditor, en un momento en que la tecnología avanza rápidamente y los cambios ocurren de forma cada vez más rápida y profunda.


Tomado de: https://blog.softexpert.com/