martes, 14 de julio de 2020

10 CURSOS GRATUITOS QUE MICROSOFT Y LINKEDIN OFRECEN PARA ENCONTRAR EMPLEO EN MEDIO DE LA PANDEMIA DEL COVID-19

“Estos diez empleos fueron identificados porque tienen el mayor número de ofertas de trabajo y porque muestran un crecimiento estable en los últimos cuatro años".

Los datos globales de desempleo a raíz de la pandemia de covid-19 son devastadores.

En América Latina, de acuerdo a la Organización Internacional del Trabajo, 41 millones de personas quedaron desempleadas tras el impacto de la pandemia.

Y en EE.UU., donde cerca de 21 millones perdieron su trabajo, un 16% son de origen hispano, una de las minorías más afectadas.

Aunque la reactivación de ciertos sectores en algunos países ha generado nuevas vacantes, la crisis es de largo alcance. Y ha hecho que varias empresas y portales de capacitación virtual busquen la forma de reducir el alto impacto de esta crisis en las economías locales.

Por ejemplo, LinkedIn y Microsoft, mediante un análisis de software, lograron identificar cuáles serán las habilidades y, por ende, los empleos más requeridos en medio de lo que ellos mismos denominaron “la economía de covid-19”.

Esta semana lanzaron un proyecto de capacitación en línea gratuito para los 10 empleos que lograron identificar como de mayor demanda en el mercado y con posibilidad de seguir la formación por internet.

“Hemos utilizado un software conocido como Economic Graph que nos ayuda a identificar los empleos clave y las habilidades horizontales que tienen mayor demanda para de ese modo crear rutas de aprendizaje a través de cursos”, señaló el presidente de Microsoft, Brad Smith, en el lanzamiento del programa.

De acuerdo a Smith, Economic Graph recoge los datos de más de 690 millones de profesionales, 50 millones de empresas, 11 millones de ofertas de empleo, 36 mil habilidades definidas y 90 mil escuelas.

“Estos diez empleos fueron identificados porque tienen el mayor número de ofertas de trabajo y porque muestran un crecimiento estable en los últimos cuatro años, pagan un salario del que se puede vivir y requieren habilidades que pueden ser aprendidas en línea”, añadió.

De acuerdo a los análisis hechos por el software, en el corto plazo la emergencia de covid-19 continuará dando lugar a una dependencia sin precedentes de las habilidades digitales.

Por eso, trabajos como desarrollador de software, gestor de proyectos y especialista en servicio al cliente, entre otros, son los empleos que se antojan con mayor demanda en el mercado actual y futuro.

Te ofrecemos una lista de 10 cursos relacionados con los trabajos más demandados según LinkedIn y Microsoft, que además pueden hacerse de forma gratuita.

1. Desarrollador de software
Es un curso en el que se da una introducción a las habilidades de programación necesarias para ser desarrollador de software.

Además de herramientas para el desarrollo web, desarrollo de software y manejo de bases de datos, permite conocer un panorama más amplio de los empleos y empresas donde se pueden aplicar estas habilidades.

El curso dará certificación de conocimientos en JavaScript, Java, SQL, HTML, CSS, Python.

Para acceder al curso puedes hacer clic acá.

2. Representante de ventas

Otro empleo bastante requerido, de acuerdo a los análisis de Economic Graph, es el de representante de ventas.

Su estudio aborda conceptos básicos como estrategias de negociación y cierre, cómo contar una historia de un producto que resulte auténtica y cómo desarrollar habilidades para establecer un compromiso emocional con los clientes y mantener esa confianza.

El curso dura siete horas y media. Para acceder a él, puedes hacer clic acá.

3. Gestor de proyectos

De acuerdo a LinkedIn, los gerentes de proyectos son “catalizadores para el cambio”.

El curso permite aprender cómo liderar proyectos de principio a fin utilizando técnicas comprobadas de gerencia.

“La idea es que se aprenda cómo gestionar eficazmente un proyecto: a tiempo, dentro del presupuesto y que no exceda los recursos existentes”, señala la presentación.

Para acceder al contenido, puedes hacer clic acá.

4. Administrador de tecnologías de la información (TI)

Esta formación está dirigida básicamente a ofrecer herramientas para el manejo de software de redes de información, especialmente el programa Windows Server de Microsoft.

El curso, que consta de ocho módulos, se basa en la construcción de un proyecto de red sobre el modelo TCP/IP.

Es también un curso para aprender a mejorar las redes de seguridad dentro de la empresa.

Para acceder, puedes hacer clic acá.

5. Especialistas en servicio al cliente

El principal objetivo de este módulo de nueve horas de duración es saber cómo relacionarse con los clientes, incluso cuando estos se vuelven agresivos.

Se dan estrategias para escuchar, establecer buena relación con las personas a las que se les presta un servicio y manejar situaciones difíciles.

Este curso se encuentra disponible aquí.

6. Personal de soporte técnico

Es uno de los trabajos más requeridos en las áreas de servicios internos de las empresas.
El curso ofrece dos puntos: el marco teórico para crear este departamento dentro de una organización y las herramientas prácticas, partiendo de la base de Windows 10, para ponerlo en práctica.
Es una manera de absorber la terminología para el soporte IT, la instalación de software y también para la identificación de problemas dentro del sistema para el que se trabaja.
Para acceder, puedes hacer clic acá.

7. Especialista en marketing digital


Este es uno de los mercados laborales que más crece dentro del mundo de internet.

A partir de las habilidades analíticas de las personas, el curso que ofrecen ambas empresas se estructura en cómo desarrollar planes de marketing y estrategia de contenidos.

Incluye temas como análisis de posicionamiento de la marca dentro de buscadores(SEO, por sus siglas en inglés) como Google Search y trabajo con Google Analytics.

Para ver el contenido de este curso, visita este link.

8. Analista de datos

El curso de 30 horas ofrece herramientas que permiten desarrollar ideas y estrategias comerciales a partir del análisis de datos.

Sin embargo, requiere conocimientos básicos previos en matemáticas, estadística, comunicaciones y herramientas de visualización de datos.

Para acceder al curso puedes hacer clic acá.

9. Analista financiero

Este curso, de 27 horas, ayuda a desarrollar conocimientos para evaluar los datos económicos y comerciales que permitan identificar tendencias dentro del mercado.

De ese modo, permite generar recomendaciones de negocios e inversiones a un nivel básico.

El curso da acceso a técnicas para comprender estados financieros, datos económicos y profundidad analítica de la información financiera.

Para accederlo, visita este link.

10. Diseñador gráfico

El curso, de 40 horas, da las bases para la comprensión de los elementos básicos del diseño gráfico: tipografía, color y presentación.

Y permite trabajar con programas como InDesign, Illustrator y Photoshop.

Para acceder al curso haz clic acá.


Artículo tomado de: https://es.weforum.org/

lunes, 13 de julio de 2020

CÓMO ENFRENTAR LA CRISIS DEL VIRUS SILENCIOSO

La crisis global actual es provocada por el virus SARS-CoV-2, causante de la enfermedad COVID-19, cuya infección fue identificada por primera vez en Wuhan, China en diciembre de 2019, y declarada pandemia en marzo de 2020. SARS-CoV-2 es parte de una gran familia de virus llamada coronavirus, que son causantes de enfermedades en diversas especies de mamíferos, y que ocasionalmente mutan e infectan también humanos. 

Por: Sara Benitez Majano, London School of Hygiene and Tropical Medicine Niels Ketelhöhn, INCAE Business School.*

Palabras claves: SARS-CoV-2, severidad del coronavirus, tiempos de ciclo coronavirus, tasa de infección coronavirus, letalidad coronavirus.

Para que los líderes de empresas y de los sistemas de salud tomen mejores decisiones para enfrentar esta crisis, es importante que conozcan las respuestas a tres preguntas fundamentales que desarrollamos en este artículo.

1. ¿Por qué es la pandemia del COVID-19 una amenaza tan grande para la humanidad?
Esta generación ha enfrentado epidemias de varias enfermedades infecciosas, y ninguna ha tenido un impacto tan profundo como la actual. 

¿Qué hace tan diferente al COVID-19? En general, las enfermedades infecciosas pueden categorizarse de acuerdo a tres dimensiones: transmisión, letalidad, y la susceptibilidad ante intervención con medidas de control epidemiológico.

Enfermedades como MERS y Ébola tienen altas tasas de letalidad (35% y 50%, respectivamente según OMS), pero tienen bajas tasas de transmisión (WHO, 2019; WHO, 2020). Como las personas infectadas se tornan infecciosas hasta que desarrollan síntomas, son fácilmente identificables, lo que permite que las medidas de control tradicionales contengan efectivamente estas enfermedades. En una categoría distinta está la influenza causada por el virus H1N1, que es muy contagiosa, pero tiene una letalidad baja. El Centro de Control de Enfermedades de EEUU (CDC por sus siglas en inglés), estima que el H1N1 infectó a más de 60 millones de personas entre abril 2009 y agosto 2010 en Estados Unidos, causando relativamente pocas muertes (12,469) (CDC, 2019). El virus fue tan exitoso en propagarse entre humanos, que ahora es parte de la lista de virus que causan influenza estacional.

El SARS-CoV (SARS) es posiblemente el virus más comparable al SARS-CoV-2 (COVID-19). Para ambos se estima que en una población totalmente susceptible, cada infectado genera (pre-distanciamiento social) alrededor de tres casos secundarios (el ahora famoso indicador, número de reproducción básica, R0). La tasa de letalidad de SARS es mayor a la de COVID-19 (11% vs alrededor de 2%) (WHO, 2003; Mahase, 2020), sin embargo, SARS es más susceptibles a intervenciones de control, porque los infectados con SARS son fácilmente identificables en el período infeccioso (Gandhi et al.,2020). En cambio, el virus que provoca COVID-19 parece poder transmitirse incluso antes de que comiencen los síntomas (Wei et al., 2020; Arons et al., 2020) lo que lo hace muy distinto a los virus SARSCoV, MERS-CoV, Ébola y H1N1.

Varios estudios han documentado infección en personas que no desarrollan síntomas, y esta infección asintomática tiende a detectarse más frecuentemente en personas jóvenes que en adultos mayores. Todavía no se entiende bien su rol en la propagación del virus, pero varios estudios han detectado grandes cantidades de virus viable en asintomáticos (Wei et al., 2020; Tong et al., 2020). 

La proporción total de asintomáticos es al momento desconocida y su detección depende en gran medida de la intensidad diagnóstica y criterios de elegibilidad para realizar pruebas en cada país o región.

Entonces, como es muy difícil detectar a todas las personas infectadas y capaces de transmitir el virus, las medidas de control tradicionales, como la identificación y aislamiento de personas con síntomas, no son suficientes para contener la propagación del virus. Además, las pruebas diagnósticas para la detección de infección activa que están disponibles al momento no son suficientemente confiables para detectar el virus en personas sin síntomas, y sólo funcionan en un rango limitado en el curso de la infección en aquellos con síntomas. 

Consecuentemente, la manera más efectiva para contener la propagación del virus, mientras no tengamos disponible una vacuna o tratamiento efectivos, es disminuir el contacto físico entre toda la población (infectados y susceptibles). Y esto ha generado una crisis socioeconómica además de la crisis de salud.

2. Entre los infectados, ¿cuán severa es la enfermedad?
Muchas de las características clínicas y epidemiológicas que conocemos sobre la enfermedad COVID-19 se originan en estudios realizados por China y otros países al inicio de la pandemia, sobre los cuales hay cierto nivel de incertidumbre.

Con base en esta información, conocemos que los síntomas más comunes incluyen fiebre, tos y cansancio. Otros estudios reportan síntomas atípicos y no-respiratorios como pérdida del olfato/gusto y trastornos cardiovasculares (Zheng et al., 2020), pero su papel en el diagnóstico de la enfermedad no es del todo claro.

Estudios basados sobre la muestra más grande reportada hasta el momento (44,672 casos confirmados en China hasta febrero 2020) reportan que 81% de los pacientes con COVID-19 cursaron enfermedad leve a moderada (con síntomas leves hasta neumonía leve), 14% con enfermedad severa (dificultad para respirar y saturación de oxígeno menor de 94%), y 5% con enfermedad crítica (falla respiratoria, shock o falla multi-orgánica) (Wu y McGoogan, 2020). La tasa de letalidad (o la probabilidad de muerte en casos confirmados) es 2.3% en general, y 49% en casos críticos. La tasa de letalidad reportada aumenta con la edad (8.0% en el grupo de edad 70-79, y 14.8% en los 80 y mayores), y es también más alta para personas con enfermedades crónicas pre-existentes (10.5% enfermedad cardiovascular, 7.3% diabetes, 6.3% enfermedad respiratoria crónica y 5.6% en aquellos con cáncer) (Wu y McGoogan, 2020).

“El virus que provoca COVID-19 parece poder transmitirse incluso antes de que comiencen los síntomas, lo que lo hace muy distinto a los virus SARS-CoV, MERS-CoV, Ébola y H1N1”.

Un estudio realizado en Estados Unidos encontró variabilidad en el porcentaje de pacientes con necesidad de hospitalización, cuidados intensivos, y tasa de letalidad por edad, con más altos requerimientos de servicios de salud y peor pronóstico en las personas mayores de 84 años (CDC, 2020). La relación entre la edad de los pacientes y su necesidad de atención hospitalaria y de cuidados intensivos (así como la tasa de letalidad) depende de su estado de salud general y sus condiciones de fondo, así como de la capacidad del sistema de salud de manejar las enfermedades crónicas pre-existentes y la enfermedad aguda por SARS-CoV-2.

Aún si las necesidades médicas de la mayoría de pacientes con enfermedad COVID-19 severa y crítica se relacionan a patología respiratoria aguda, una proporción sustancial de pacientes tendrá complicaciones de sus enfermedades de fondo precipitadas o no por la infección por SARS-CoV-2, particularmente en pacientes con infección nosocomial por SARS-CoV-2. Por lo tanto, factores poblacionales como la distribución de las poblaciones por edad y la prevalencia de enfermedades crónicas, son factores importantes que determinan la demanda de los servicios de salud por COVID-19 y el pronóstico de la enfermedad en cada país.

3. ¿Cuál es el ciclo del paciente de COVID-19?
Se estima que el período de incubación (número de días que transcurre desde que una persona adquiere la infección hasta que exhibe síntomas) tiene una duración mediana de 5 días (con el 99% de casos sintomáticos desarrollando síntomas antes del día 14 post-infección) (Lauer et al., 2020).

Un estudio de los primeros conglomerados de casos en Wuhan, China reporta que los pacientes que desarrollaron enfermedad severa y/o crítica, experimentaron un tiempo mediano de 7 días (rango 4-8 días) desde el inicio de los síntomas hasta tener dificultad para respirar, 8 días (rango 5-13 días) a hospitalización, 9 días hasta desarrollar síndrome de distrés respiratorio agudo (rango 8-14 días), 10.5 días (rango 8-17 días) desde inicio de síntomas a admisión en una unidad de cuidados intensivos, y 10.5 días (rango 7-14 días) hasta recibir ventilación mecánica (Huang et al., 2020). Un segundo estudio reportó una duración mediana de 7 días (IQR 3-11días) desde admisión a unidad de cuidados intensivos a muerte, en pacientes críticos fallecidos (Yang et al., 2020). La mayoría de enfermos críticos necesitarán ventilación mecánica (71% en dos estudios de pacientes críticos realizados independientemente en Wuhan, China y Washington State, EEUU) (Yang, 2020; Arentz et al., 2020). 

Una revisión de la literatura reciente (con datos actualizados hasta inicio de mayo 2020) reporta una duración de estancia hospitalaria mediana de 14 días (IQR 10-19 días) en estudios realizados en China, en comparación con una mediana de 5 días (IQR 3-9 días) en estudios realizados fuera de China; asimismo, la estadía mediana en unidades de cuidados intensivos que se reporta es de 8 días (IQR 5-13 días) en China y 7 días (IQR 4-11 días) en estudios fuera de China (Rees et al., 2020).

Los tiempos de progresión y de estadía hospitalaria dependen de la capacidad de detectar la infección, la capacidad de reconocer los cambios de síntomas que indican la progresión de la enfermedad, y de la capacidad de los servicios de salud de brindar los cuidados necesarios en forma oportuna. 

Igualmente, el tiempo entre el inicio de la enfermedad y muerte o recuperación depende de la efectividad de los servicios de salud en evitar o posponer la muerte. La tasa de letalidad debería ser más baja en unidades de cuidados intensivos modernas con disponibilidad adecuada a ventilación mecánica, oxigenación por membrana extracorpórea (Vincent y Taccone, 2020), con acceso a tratamiento farmacológico, y a personal capacitado.

También es probable que las menores tasas de letalidad se logren a expensas de estadías hospitalarias más prolongadas.

Conclusiones
Las respuestas a las tres preguntas que componen este artículo tienen implicaciones en tres niveles. Primero, a nivel individual es necesario que cada individuo entienda las características del virus, las razones por las cuáles el distanciamiento social y las cuarentenas son necesarias, y las razones por las que debemos monitorear síntomas y mantener una bitácora del contacto con otros.

Verdaderamente el primer gran reto es que la gente entienda la magnitud de esta amenaza, y que lo que está bajo riesgo es la vida propia y la de los que nos rodean.

Segundo, la crisis del coronavirus tendrá un fuerte efecto sobre las empresas. Por un lado, formas de rastreo de posibles contactos contagiosos, con trabajo remoto, con pruebas preventivas, y con el aislamiento más acentuado para los colaboradores de mayor riesgo. 

Por otro lado, la crisis sanitaria tiene un fuerte efecto en la economía y en los patrones de consumo de la población, por lo que es importante que las empresas se adapten a un entorno totalmente nuevo para mitigar los efectos
negativos y aprovechar las nuevas oportunidades. Para navegar la crisis las empresas requieren una estrategia clara y una revisión integral de las operaciones.

Finalmente, esta información es relevante para los líderes de los sistemas de salud nacionales y para los gobiernos de América Latina. Son frecuentes y costosos los errores de gobernantes que subvaloraron el ritmo de contagio, que no entendieron cuál era la capacidad instalada necesaria para atender a los enfermos críticos, que subestimaron la cantidad de camas hospitalarias, personal y equipo de cuidado intensivo que es necesario. 

El problema más grande no es equivocarse, sino no querer aprender. Y en medio de una crisis en la que se conoce muy poco al enemigo, hay que saber aprender y corregir rápido. Además del efecto sanitario y el económico, esta crisis tendrá un impacto político, porque los pueblos reclamarán a sus gobernantes las acciones que tomaron y las que hayan omitido tomar.

Referencias
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Chong, M., et al. (Marzo de 2020). Characteristics and
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“El problema más grande no es equivocarse, sino no querer aprender. En medio de una crisis en la que se conoce muy poco al enemigo, hay que saber aprender y corregir rápido” las empresas deben prepararse para enfrentar el problema salubre creado con el virus, con nuevas prácticas de distanciamiento social, con nuevos protocolos sanitarios, con la implementación de 
Mahase E. (2020). Coronavirus: covid-19 has killed more people
than SARS and MERS combined, despite lower case fatality rate. BMJ, 368:m641. doi: 10.1136/bmj.m641
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s41569-020-0360-5
* Sara Benitez Majano. London School of Hygiene and Tropical Medicinesarabenitezmajano@gmail.com
Niels Ketelhöhn
INCAE Business School
niels.ketelhohn@incae.edu

Artículo tomado de: Web www.incae.edu/es/clacds

domingo, 12 de julio de 2020

AQUÍ ESTÁN LOS MAYORES DESAFÍOS ECONÓMICOS QUE ENFRENTAMOS EN LOS PRÓXIMOS 10 AÑOS

Desde la crisis financiera de 2008, el mundo ha ido a la deriva hacia una tormenta perfecta de riesgos financieros, políticos, socioeconómicos y ambientales, escribe Nouriel Roubini.

Desde el aumento masivo de los déficits fiscales hasta el 10% del PIB o más, hasta el empeoramiento de las relaciones entre China y los Estados Unidos, he aquí 10 factores económicos que apuntan a los problemas financieros que se avecinan, según el economista.

Después de la crisis financiera de 2007‑09, políticas desacertadas agravaron desequilibrios y riesgos muy extendidos en la economía global. Así pues, en vez de encarar los problemas estructurales revelados por el derrumbe financiero y la posterior recesión, los gobiernos en general los patearon para adelante; esto creó grandes riesgos a la baja que hicieron inevitable el surgimiento de otra crisis. Y ahora que se produjo, los riesgos se agravan cada vez más. Por desgracia, incluso si el resultado de la «Mayor Recesión» de este año fuera una deslucida recuperación en forma de U, diez ominosas y peligrosas tendencias indican que en algún momento de esta década habrá una «Mayor Depresión» en forma de L.

La primera tendencia tiene que ver con el déficit y sus riesgos derivados: la deuda y el default. La respuesta oficial a la crisis de la COVID‑19 implica un aumento enorme del déficit fiscal, del orden del 10% del PIB o más, en un momento en que los niveles de deuda pública en muchos países ya eran altos e incluso insostenibles.

10 factores económicos que apuntan a los problemas financieros que se avecinan. Imagen: Goldman Sachs Global Investment Research.
Para peor, la pérdida de ingresos de muchos hogares y empresas implica que los niveles de deuda del sector privado también se volverán insostenibles, lo que puede llevar a una catarata de impagos y quiebras. Sumado al aumento de los niveles de deuda pública, esto es garantía casi segura de una recuperación más anémica que la que siguió a la Gran Recesión de hace una década.

Un segundo factor es la bomba de tiempo demográfica en las economías avanzadas. La crisis de la COVID‑19 muestra que es necesario asignar mucho más gasto público a los sistemas sanitarios, y que la atención médica universal y otros bienes públicos relevantes son necesidades, no lujos. Sin embargo, por el envejecimiento poblacional de la mayoría de los países desarrollados, la financiación futura de esos desembolsos aumentará todavía más las deudas implícitas de los sistemas de salud y seguridad social, que ya están desfinanciados.

El tercer elemento es el riesgo creciente de deflación. Además de causar una recesión profunda, la crisis también está creando un inmenso excedente en los mercados de bienes (máquinas y capacidad productiva no utilizados) y mano de obra (desempleo a gran escala), además de impulsar un derrumbe de precios de materias primas como el petróleo y los metales industriales. Eso hace probable una deflación de deudas, lo que aumenta el riesgo de insolvencia.

Un cuarto factor (relacionado) será la pérdida de valor de la moneda. Los intentos de los bancos centrales de combatir la deflación y anticiparse al riesgo de una suba de tipos de interés (como resultado de la inmensa acumulación de deudas) llevarán a políticas monetarias todavía más heterodoxas y extensivas. En lo inmediato, para evitar la depresión y la deflación, los gobiernos deberán apelar al déficit fiscal monetizado. Pero con el tiempo, los shocks negativos permanentes del lado de la oferta resultantes de la desglobalización acelerada y del renovado proteccionismo harán casi inevitable la estanflación.

Una quinta cuestión es la disrupción digital de la economía en general. Con millones de personas que perderán el empleo o trabajarán y ganarán menos, las disparidades de ingresos y riqueza de la economía del siglo XXI se profundizarán. Para protegerse de futuras perturbaciones en las cadenas de suministro, las empresas en las economías avanzadas repatriarán producción de regiones de bajo costo a mercados locales más costosos. Pero en vez de favorecer a los trabajadores locales, esta tendencia acelerará la automatización, lo que generará presiones bajistas sobre los salarios y dará más sustento al populismo, el nacionalismo y la xenofobia.

Esto nos lleva al sexto factor importante: la desglobalización. La pandemia está acelerando tendencias ya muy avanzadas hacia la balcanización y la fragmentación. El desacople entre Estados Unidos y China se acentuará, y la mayoría de los países responderán con políticas todavía más proteccionistas para blindar a empresas y trabajadores locales contra disrupciones internacionales. El mundo posterior a la pandemia se caracterizará por restricciones más estrictas al movimiento de bienes, servicios, capital, mano de obra, tecnología, datos e información. Ya está sucediendo en los sectores farmacéutico, de equipamiento médico y de los alimentos, donde en respuesta a la crisis los gobiernos han comenzado a imponer restricciones a las exportaciones y otras medidas proteccionistas.

La avanzada antidemocrática reforzará esta tendencia. Los líderes populistas suelen sacar provecho de la debilidad económica, el desempleo a gran escala y el aumento de la desigualdad. En condiciones de mayor incertidumbre económica, habrá un fuerte impulso a echar la culpa de la crisis a los extranjeros. Los trabajadores industriales y grandes franjas de la clase media se volverán más permeables a la retórica populista, en particular en lo referido a restringir las migraciones y el comercio.

Esto nos trae a un octavo factor: el enfrentamiento geoestratégico entre Estados Unidos y China. Con el gobierno de Trump empeñado en culpar a China por la pandemia, el régimen del presidente chino Xi Jinping insistirá en afirmar que Estados Unidos conspira para impedir el ascenso pacífico de China. El desacople sinoestadounidense en comercio, tecnología, inversiones, datos y acuerdos monetarios se intensificará.

Para peor, esta ruptura diplomática creará condiciones para una nueva guerra fría entre Estados Unidos y sus rivales, no sólo China, sino también Rusia, Irán y Corea del Norte. Con la cercanía de una elección presidencial en Estados Unidos, sobran motivos para esperar un incremento de acciones ciberbélicas clandestinas, que pueden llevar incluso a conflictos militares convencionales. Y como la tecnología es el arma clave en la lucha por el control de las industrias del futuro y en el combate a la pandemia, el sector privado estadounidense quedará cada vez más ligado al complejo industrial/de seguridad nacional.

Un último riesgo que no es posible pasar por alto es la disrupción medioambiental, que como muestra la crisis de la COVID‑19, puede causar mucho más daño económico que una crisis financiera. Las sucesivas epidemias (el VIH desde los ochenta, el SARS en 2003, el H1N1 en 2009, el MERS en 2011, el ébola en 2014‑16) son, como el cambio climático, desastres creados básicamente por la acción humana, derivados de malas condiciones sanitarias, el abuso de los sistemas naturales y la creciente interconectividad de un mundo globalizado. En los años venideros, las pandemias y los numerosos síntomas mórbidos del cambio climático se volverán más frecuentes, graves y costosos.

Estos diez riesgos, que ya eran grandes antes de la COVID‑19, ahora amenazan con impulsar una tormenta perfecta capaz de hundir a toda la economía mundial en una década de desesperación. Tal vez cuando lleguen los años treinta, la tecnología y un liderazgo político más competente puedan reducir, resolver o minimizar muchos de estos problemas y producir un orden internacional más inclusivo, cooperativo y estable. Pero el final feliz depende de hallar un modo de sobrevivir a la inminente Mayor Depresión.

Tomado de: https://es.weforum.org/

sábado, 11 de julio de 2020

HIPOCONDRIA SOCIAL, DESCONFIANZA MASIVA... Y OCHO TENDENCIAS MÁS QUE MARCARÁN LA VIDA POST COVID-19

Afrontar una crisis natural global nos hará más precavidos y eso determina cambios de comportamiento y valores.

El plan de desescalada del Gobierno hace que uno comience a vislumbrar el fin del confinamiento un poco más cerca y se pregunte ¿y después qué? ¿Cómo será entonces nuestro día a día? ¿Cómo y en qué cambiaremos?
Fotografía:La gente practica deportes en el paseo marítimo de Palma de Mallorca durante las horas en que se permite el ejercicio individual al aire libre, por primera vez desde que se anunció el cierre, en medio del brote de la enfermedad coronavirus (COVID-19), en Palma de Mallorca, España, el 2 de mayo de 2020. Imagen: REUTERS/Enrique Calvo - RC2BGG9N8PO2.

No hace falta ser un destacado orador futurista como Rohit Talwar, responsable de la consultora especializada en prospectiva Fast Future, para saber que habrá “un antes y un después” de este confinamiento, y que la vuelta a la “normalidad” tan anhelada por muchos no será un regreso a la cotidianidad previa. Pero escuchando a Talwar y sus colegas, y leyendo informes de prospectiva como Restart: 10 Tendencias Post Covid-19 (publicado por la consultora de innovación Opinno) o los análisis de impacto y perspectivas de futuro del Grupo Havas, se pueden identificar al menos diez grandes tendencias que marcarán esa nueva realidad post Covid-19.

“Algo muy característico de esta crisis natural global que estamos viviendo es que la gente ha reaccionado protegiéndose, y eso determina comportamientos futuros, porque nos haremos más precavidos; y si hace pocas semanas nos reíamos y nos parecía raro que en Japón la gente fuera con mascarilla o que a penas se tocara, ahora esas conductas serán recurrentes para nosotros”, apunta Pedro Moneo, fundador y presidente ejecutivo de Opinno.

Hipocondría social: La salud y la higiene, lo primero
El temor al contagio propio o de familiares no desaparecerá por arte de magia. Según el último informe de Havas (referido a abril) eso preocupa “mucho” al 51% de la población y “bastante” al 34%. Eso significa que la gente se cuidará más a si misma, y también a los demás, que recurrirán más a la medicina preventiva y a servicios de cuidado, actividad física y bienestar.


Claustrofobia social: Evitaremos el contacto físico y las aglomeraciones
Ese miedo al contagio también determinará las experiencias con los demás, en especial en lo relativo al consumo y el ocio, pero también a la hora de trabajar. Al hipocondrismo se sumarán la agorafobia y la claustrofobia social, dice el informe de Opinna.

Se evitará el contacto físico y las aglomeraciones, y con ello los espacios concurridos y los cerrados, y eso condicionará por ejemplo la forma de divertirse, pero también la movilidad, sobre todo en lo que se refiere al uso del transporte público o evitar los viajes innecesarios.

Alargolescencia programada: Gastaremos menos y volveremos a reparar
Ese instinto de protección y la repercusión económica de la crisis sanitaria marcarán la vida post Covid-19. Hemos visto que nuestro bienestar y nuestras condiciones de vida son frágiles, de modo que la gente intentará ahorrar más. Y la recesión también provocará que muchos ganen menos, de modo que habrá una tendencia generalizada a gastar menos y crecerá la vida low cost .

“La gente poseerá cada vez menos cosas pero querrá que duren más y que sean más respetuosas con la sociedad y el medio ambiente; será la era de la alargolescencia programada”, vaticina Moneo, que cree que ”vamos a ser más cuidadosos con lo que tenemos y menos locos consumiendo”, y se volverá a la cultura de reparar.

Patriotismo industrial: Priorizaremos lo hecho por la comunidad local
El instinto de protección desarrollado ante crisis de la Covid-19 también impulsará la tendencia al patriotismo industrial, a priorizar la producción y el consumo local para asegurarse el abastecimiento. La globalización tendrá que redefinirse, porque el miedo al desabastecimiento reforzará la importancia de disponer de investigación, producción y suministros propios o muy próximos.

Nuevos héroes: Reconocimiento social al margen de la cualificación
La crisis de la Covid-19 ha evidenciado la importancia de transportistas, empleados de supermercados, personal de limpieza, cuidadores... que se han convertido, junto al personal sanitario, en los nuevos héroes. En la era post Covid-19, el reconocimiento social ya no correrá paralelo a la compensación económica o la cualificación profesional, y por ello quizá las empresas se vean obligadas a cuidar más esos empleos y pensar menos en robotizarlos, y probablemente surjan nuevos líderes que revelen esos valores de solidaridad, riesgo y sacrificio.

Digital por defecto: Dosificaremos los actos sociales y tendrán más valor
El teletrabajo, los contactos y las reuniones en remoto, el ocio y el consumo digital llegaron a la fuerza con el confinamiento, pero se quedarán. Los negocios, la administración y los gobiernos deberán acelerar esa digitalización. Talwar apunta que las nuevas naciones y gobiernos digitales modificaran incluso la forma de gobernar y de relación con y entre los ciudadanos. También aumentarán los nómadas digitales (personas que cambian de residencia o viajan mientras siguen en el mismo puesto de trabajo), y la ciberseguridad y el preservar la privacidad serán todo un reto.

El auge de la vida digital hará que demos más valor a los actos sociales, ya sean reuniones de trabajo, encuentros sociales o trámites presenciales, a los que solo dedicaremos tiempo cuando merezcan la pena o sean realmente imprescindibles.

Eso también significa que tendremos menos oportunidades de juntarnos y menos costumbre de hacerlo, de modo que quizá acabemos buscando la conexión social como terapia.

Trabajo colaborativo: Seremos más solidarios y familiares
Durante el confinamiento se han multiplicado las iniciativas colaborativas y solidarias y los “futuristas” auguran que es una tendencia que se mantendrá después. “Seremos más solidarios y estaremos más pendientes de los problemas comunes y de la familia”, vaticinan desde Havas Group.

En esa línea, aseguran que se intentará dedicar más tiempo “a los nuestros” y menos al trabajo, y que se mostrará mayor predisposición hacia las instituciones y empresas que se hayan mostrado y se muestren solidarias. Empresas, instituciones y particulares tendrán que aprender a colaborar y a trabajar juntos para protegerse ante futuras crisis, según Opinno.

Desconfianza masiva: Buscaremos credibilidad y transparencia
Otra cosa buena que dejará esta crisis, dicen los informes de prospectiva consultados, es la importancia de verificar la información que nos llega. Nos volveremos más desconfiados y buscaremos y exigiremos credibilidad y transparencia, aumentando el rechazo hacia las estrategias frívolas, populistas y la mentira. La nueva era post Covid-19, dicen, necesitará nuevos referentes.

Sensibilidad a la restricción: Atrapados entre las libertades y la privacidad
Las restricciones impuestas por los gobiernos a las libertades personales y empresariales durante la pandemia también dejarán secuelas en la confianza de las personas. Dicen los analistas que viviremos en una sociedad mucho más sensible a su libertad y más conservadora en sus decisiones, y donde la libertad y la privacidad ya no estarán aseguradas ni siquiera en las democracias occidentales.

Sostenibilidad: Más preocupados por el impacto de nuestros actos
Moneo considera que esta crisis cambiará la forma de pensar respecto al crecimiento y el desarrollo y nos impulsará a ralentizar nuestras vidas y a ser más sostenibles. Explica que la apuesta por la tecnología y el crecimiento exponencial –cada año un coche más grande, un móvil más potente...– ha llevado a un mundo globalizado, conectado, más dinámico pero muy inestable, y ahora se buscará una fuerza que lo contrarreste, que será la sostenibilidad.

Y no sólo en términos de cuidar el planeta, sino de preocuparse porque si se crea una familia, un negocio o lo que sea, resulte sostenible, por cuál será su impacto para los vecinos, el medio ambiente, la economía... “Trataremos de buscar un equilibrio entre hacer cosas arriesgadas y nuevas y que lo que hago no repercuta negativamente en la vida de todos”, dice.

Articulo tomado de: https://es.weforum.org/

jueves, 9 de julio de 2020

EJECUCIÓN ESTRATÉGICA: ¿POR QUÉ FRACASA MÁS DE UN 90% DE LAS VECES?


Por desgracia, numerosos recursos (financieros, humanos y de todo tipo) invertidos en estrategia no tienen ningún retorno. 

Un artículo publicado por la revista Fortune en el año 1999, arrojaba este alarmante dato:
«Menos del 10% de las estrategias formuladas correctamente, son ejecutadas con éxito».
Lo más llamativo de esta afirmación es, en primer lugar, el altísimo índice de fracasos. Además de esto, el hecho de que se trate de estrategias bien formuladas también nos da una valiosa información: el error no se halla en la fase temprana de la estrategia, si no después.

Ram Charan y Geoffrey Colvin, dos empresarios y expertos en materia estratégica, analizaron las causas del fracaso. Concluyeron, tras décadas de estudio en empresas de todo el mundo, que el problema se hallaba en una pobre ejecución:
  • Para empezar, no se ha llegado a ejecutar lo que se ha definido.
  • Se ha caído en la indecisión.
  • No se han respetado los compromisos.
Además, poniendo el foco en los directivos, que son los principales promotores de la estrategia y su ejecución, destacaban dos importantes carencias:
Estos no han sabido transmitir al resto de la organización una buena cultura de la ejecución. Esta falta de comunicación con los subordinados representa una desconexión total entre quien formula la estrategia y quien la ejecuta.
Por otra parte, tampoco han sabido promover procesos y sistemas orientados a la ejecución.

Los principales obstáculos según los ejecutivos



Estudio 1: Encuesta a 243 gerentes

En línea con la investigación sobre el fracaso estratégico, Lawrence G. Hrebiniak, en conjunto con el Centro de Investigaciones Gartner Group, publicó otro estudio en el año 2005. Dicho estudio recogía las experiencias de 243 gerentes, relacionados con la ejecución estratégica, a través de una encuesta. Los encuestados recibieron un listado de obstáculos que debían clasificar por nivel de prioridad.


PRIORIDADOBSTÁCULO
1Mala gestión del cambio: Incapacidad para manejarlo
2Tentativa de ejecutar una estrategia confrontada con la estructura de poder vigente
2Comunicación ineficaz entre los responsables (sean personas o unidades) de la ejecución estratégica
4Poca claridad sobre la responsabilidad y/o la rendición de cuentas respecto a las decisiones de la ejecución
5Sentido estratégico escaso o nulo
5Falta de interiorización de la estrategia en los empleados clave
7Falta de directrices que guíen los esfuerzos de ejecución
7Desacuerdos en las acciones críticas de la ejecución
9Incomprensión del rol de la estructura y el diseño de la organización en el proceso de ejecución
9Falta de incentivos alineados con los objetivos de la ejecución
11Falta de recursos financieros para ejecutar la estrategia
12Falta de apoyo de la alta gerencia en materia de ejecución


Estudio 2: Encuesta a 200 gerentes

Más tarde, el mismo listado de obstáculos se empleó para realizar la encuesta a otro grupo de 200 gerentes. Las dos encuestas permitirían identificar los desafíos en el proceso de ejecución estratégica. En esta ocasión, los resultados fueron estos:

PRIORIDADOBSTÁCULO
1Mala gestión del cambio: Incapacidad para manejarlo
2Sentido estratégico escaso o nulo
2Falta de directrices que guíen los esfuerzos de ejecución
4Comunicación ineficaz entre los responsables (sean personas o unidades) de la ejecución estratégica
5Tentativa de ejecutar una estrategia confrontada con la estructura de poder vigente
5Poca claridad sobre la responsabilidad y/o la rendición de cuentas respecto a las decisiones de la ejecución
5Incomprensión del rol de la estructura y el diseño de la organización en el proceso de ejecución
8Falta de interiorización de la estrategia en los empleados clave
8Falta de incentivos alineados con los objetivos de la ejecución
10Desacuerdos en las acciones críticas de la ejecución
11Falta de apoyo de la alta gerencia en materia de ejecución
12Falta de recursos financieros para ejecutar la estrategia


Conclusiones

  • En las dos encuestas, los gerentes coinciden en la inadecuada gestión del cambio como principal obstáculo.
  • También se muestran de acuerdo en lo importante que es que no haya conflicto entre la estrategia con la estructura de poder existente.
  • Destacan también, entre los primeros lugares, los obstáculos relacionados con falta de comunicación o de claridad.
  • Además, existe acuerdo en los factores menos influyentes en la ejecución: La falta de apoyo de la gerencia y la falta de recursos financieros.
En resumen, los obstáculos clasificados entre los cinco primeros primeros lugares en ambas encuestas, y que, por tanto, entendemos como los desafíos más relevantes, son:
  • Mala gestión del cambio: Incapacidad para manejarlo
  • Tentativa de ejecutar una estrategia confrontada con la estructura de poder vigente
  • Comunicación ineficaz entre los responsables (sean personas o unidades) de la ejecución estratégica
  • Poca claridad sobre la responsabilidad y/o la rendición de cuentas respecto a las decisiones de la ejecución
  • Sentido estratégico escaso o nulo
  • Falta de interiorización de la estrategia en los empleados clave
  • Falta de directrices que guíen los esfuerzos de ejecución
  • Incomprensión del rol de la estructura y el diseño de la organización en el proceso de ejecución

Tomado de: https://www.isotools.org/