lunes, 27 de marzo de 2023

LOS PRINCIPIOS BÁSICOS DE LA CALIDAD SEGÚN ISHIKAWA

La obra de Ishikawa como uno de los principales valedores y contribuyentes a la Calidad puede resumirse en una serie de principios atemporales que tenidos en cuenta en los procesos de implementación y mantenimiento y mejora sirven de guía para garantizar la mejora y competitividad de las empresas a lo largo del tiempo.

Sus principales principios delimitados a través de sus obras son los siguientes:

La calidad empieza y termina con la educación

La defensa del conocimiento y propósito de los sistemas de calidad como parte integrante de la filosofía de trabajo de una organización así como la consideración de que las empresas las forman sus trabajadores implica la necesidad de que la formación se encuentra muy vinculada a cualquier proceso de implementación de un Sistema de Gestión en cualquier empresa. Los procesos los mantienen y mejoran las personas, los objetivos y actuaciones las “empujan” las personas y la calidad es “defendida” por las personas. La necesidad de que el personal de una entidad esté formado (y sea partícipe activo) de la calidad de su organización es principio básico.

Aquellos datos que no tengan información dispersa (variabilidad) son falsos

Aquí entramos en el análisis de valores y datos para garantizar la evolución de cualquier empresa y su sistema de gestión. Recordando la máxima de que “lo que no se puede medir no se puede mejorar” necesitamos tener datos en relación a los diferentes procesos que conforman una entidad y dichos valores precisan de una valoración posterior de modo que se pueda comprobar su evolución. La metodología de control y medición es básica para el posterior análisis correcto y la delimitación de acciones de mejora o corrección en este punto es donde se precisa que exista una cierta disparidad en los datos recogidos para comprobar puntos fuertes y débiles (por ejemplo en las valoraciones efectuadas por los clientes en relación a diversas cuestiones), si no existe dicha variabilidad, inherente en cualquier sistema, deben cuestionarse y replantearse la metodología de recogida de datos.

El primer paso hacia la calidad es conocer las necesidades de los clientes

Se trata del principio general básico de cualquier Sistema de Gestión de Calidad. La determinación de las necesidades y expectativas de los clientes es un aspecto fundamental para el planteamiento del trabajo de cualquier entidad. El diseño de sus procesos e incluso de su estructura viene condicionado de los artículos o servicios generados para su entrega al cliente incluyendo el método de “entrega” y por supuesto la atención de venta y post-venta asociada. Se debe recordar que un Sistema de Gestión puede ser “perfecto” desde el punto de vista de su diseño y procesos pero si “pierde de vista” las demandas de sus clientes así como sus puntos de contacto (la llamada "Experiencia del Cliente") la empresa no sobrevivirá a medio plazo.

El estado ideal del control de calidad ocurre cuando ya no es necesaria la inspección

La evolución en los últimos años de los Sistemas de Calidad desde el control de calidad basado en la inspección a los Sistema de Gestión actuales que consideran la interacción entre actividades y procesos ya era un axioma defendido por Ishikawa. La delimitación de los procesos con sus entradas y salidas y la consideración de un todo relacionado en la organización junto con la formación del personal en relación al control de desviaciones y metodologías de trabajo ha conllevado a generar una visión más global del trabajo de las organizaciones enfocando las tareas hacia una mejora de carácter más preventivo que correctivo. La figura del Responsable de Calidad como una figura de inspección ha pasado hacia su consideración como un colaborador con actitud de mejora y apoyo al resto de la organización.

Eliminar la causa raíz y no los síntomas

Considerando que Ishikawa trabajo en su famoso Diagrama se trata de uno de sus principios vertebradores de su filosofía. La necesidad de estudiar las desviaciones de los sistemas analizando su causa (o causas) inicial es un aspecto vital para garantizar la resolución de un modo correcto de los errores o fallos detectados y progresar en la mejora continua de la organización.  En no pocas ocasiones los sistemas de calidad corrigen el “síntoma” del problema (dan una pincelada) provocando la “reproducción” del problema en un futuro o su aparición en otro área de la organización. Su consideración como una de las Siete Herramientas de la Calidad y su asunción en la filosofía de Crosby dan buena fe de ello.

La calidad es responsabilidad de todos los trabajadores

Se trata de otra de las directrices básicas que con los años “ha calado” en cualquier Sistema de Gestión de Calidad. Unido directamente con el primero de los principios enunciado la mejora de las organizaciones está fuertemente vinculada con su personal y al empleo de sus herramientas por lo que la calidad debe ir vinculada de un modo estrecho en el trabajo diario efectuado. El reemplazo de la responsabilidad de los Sistemas existente hasta hace poco en el Representante de Calidad por la “distribución” de la responsabilidad global entre toda la organización es una necesidad concede a las empresas una ventaja competitiva innegable.

No se deben confundir los medios con los objetivos

Los objetivos marcados por una organización focalizan sus actividades y determinar los umbrales o límites a alcanzar. La recomendación según la ISO 9001 (versión de 2015) es que deben ser medibles y su planteamiento debe considerar un previo análisis de riesgos. Mi recomendación es que deben seguir la metodología SMART de modo que se encuentren acotados a un espacio temporal y se deba plantear las acciones adecuadas (medios) para lograr (o intentar conseguir) su consecución. Bajo estos parámetros los objetivos se convierten en la meta a alcanzar por la organización y los medios el camino y las actuaciones a efectuar para intentar garantizar la consecución del objetivo. En cualquier caso debemos considerar los recursos de la organización como punto necesario para la configuración de los medios correspondientes.

Colocar la calidad en primer término y dirigirse hacia las utilidades a largo plazo

Enlazado directamente con el principio rector de cualquier organización es decir su mantenimiento a lo largo del tiempo la “colocación” de la calidad como filosofía de trabajo en una empresa garantiza su enfoque hacia una metodología de trabajo donde se prima la excelencia y un compromiso con la mejora continua de la entidad. El trabajo por procesos, la situación de las necesidades de clientes como foco a cubrir y la proyección del futuro de la organización mediante el planteamiento de objetivos a medio y largo plazo plantean la “arquitectura vital” sobre las que se sostienen los Sistemas de Gestión de Calidad exitosos.

El marketing es la entrada y la salida de la calidad

Teniendo en cuenta que el marketing (o mercadotecnia) se ha convertido en la identificación de las necesidades de los clientes y la formulación de estrategias orientadas a captar su interés así como mantenerlo en el tiempo los Sistemas de Gestión de Calidad de las organizaciones deben considerar como su centro al cliente y deben trabajar en relación a su marca así como en todos las relaciones que la organización tiene con el cliente. La orientación de todos los procesos: comercial, prestación del servicio, atención de incidencias, observaciones, felicitaciones, etc., así como del personal que los conforman debe convertirse en la directriz rectora de la calidad. La evolución de las 4Ps del Marketing hacia las actuales 4Cs es una muestra de ello.

La Dirección no debe mostrar enfado cuando sus subordinados les presente hechos

Esta premisa vendría a ser como “no se debe matar al mensajero”. El planteamiento de un Sistema de Gestión de Calidad se basa en el principio de la mejora continua y dicho principio no puede aplicarse sin conocer que aspectos de la organización no funcionan correctamente o cual es la verdadera opinión de nuestros clientes (actuales y potenciales) de nuestros productos  y servicios. La necesidad de controlar las actividades de la organización así como sus parámetros de medición son intrínsecas a cualquier Sistema de Gestión y el análisis de desviaciones que puedan producirse así como la aplicación de las actuaciones correctas son un punto imprescindible para conseguir la mejora progresiva. La implicación de la Dirección con la calidad es un pilar fundamental para el correcto desarrollo de estos Sistemas de Gestión y la necesidad de conocer los datos correctos en los que se mueve la entidad se convierte en un baluarte imprescindible para marcar la estrategia futura a seguir por la empresa.

El 95 % de los problemas se pueden resolver con simples herramientas de análisis

La calidad no depende de analíticas excesivamente complicadas (este punto es bien conocido por los consultores que llevamos algún tiempo en esto). La correcta determinación de los procesos de cualquier empresa ya marca aquellos valores que deben ser controlados y por regla general cualquier cargo intermedio sabe “la profundidad de los números de su área”.  La elección de aquellos valores más representativos para comprobar la evolución del Sistema en el tiempo y la integración en una visión holística de todos los datos es el verdadero desafío para controlar la evolución de una empresa en relación a su calidad.

Teniendo en cuenta los problemas de la empresa actual, su situación de cambio constante y la vigencia de los planteamientos de Ishiwawa más de 60 años después de su planteamiento debemos considerar como simplemente genial la aportación de este “gurú de la calidad” tanto a su desarrollo como a su consideración como filosofía empresarial. Aspectos tan actuales como la integración del personal en el trabajo de las organizaciones, la implicación de la Dirección en los Sistemas de Gestión, la necesidad de analizar los datos, el planteamiento de la calidad como actuación de marketing y la determinación del cliente como principio y final de cualquier estrategia nos parecen ahora muy novedosos pero como se puede apreciar ya fueron explorados por uno de los grandes.

“Ninguna empresa puede ser mejor o peor que las personas que la integran.”

Kaoru Ishikawa, químico y experto en calidad japonés del siglo XX

Autor: J. Daniel Blanco

Tomado de: https://dbcalidad.blogspot.com/

martes, 21 de marzo de 2023

QUÉ ES LA ISO 31010 Y PARA QUÉ SIRVE

Si la ISO 31000 es la norma de referencia en gestión de riesgos, la ISO 31010 resulta fundamental para aplicar técnicas de identificación, evaluación y tratamiento de riesgos en una organización. 

Se trata, por tanto, de una norma más práctica, cuyo conocimiento resulta imprescindible para cualquier risk manager.

Identificar y evaluar riesgos permite a las organizaciones evitar desviaciones en la consecución de sus objetivos. Estos riesgos surgen como consecuencia de su propia actividad, por el contexto en el que actúa o por cuestiones operativas o estratégicas. Por lo tanto, la función de gestión de riesgos ayuda a reducir la incertidumbre dentro de la compañía y a convertir los riesgos en oportunidades.

El conjunto de técnicas recogidas en la ISO 31010 puede aplicarse en las diferentes fases y procesos de la gestión del riesgo, y puede ser útil para cualquier tipo de compañía, independientemente de su tamaño y del sector en el que opere.

ISO 31010 versión 2019: Novedades y estructura

La “ISO/IEC 31010 Gestión de riesgos. Técnicas de evaluación de riesgos” es una norma que nace en el año 2009. Si bien, diez años después, se publica una nueva versión: la ISO 3010:2019. Esta norma presenta 42 técnicas relacionadas con la gestión de riesgo en alguna de sus etapas. Respecto a la versión anterior, presenta las siguientes novedades:

Se amplía el número de técnicas.

Incluye algunas técnicas nuevas.

Se eliminan algunas de las anteriores.

El estándar internacional se estructura en siete puntos y dos anexos, siendo así su índice de capítulos:

  • Alcance
  • Referencias normativas
  • Términos y definiciones
  • Conceptos básicos
  • Uso de las técnicas de evaluación de riesgo
  • Implementación de evaluación de riesgos
  • Selección de técnicas de evaluación de riesgos
  • Anexo A
  • Anexo B

Los siete puntos principales de la norma se centran en las peculiaridades de las diferentes fases de la gestión del riesgo. Con ello, se persigue el objetivo de tener una mejor comprensión de los criterios que se deben considerar para seleccionar una u otra técnica.

El anexo A especifica la forma en la que se pueden categorizar las técnicas, para saber cuál es la más aconsejable en cada caso. Por otro lado, es el anexo B de la ISO 31010 el que recoge la relación de todas y cada una de las técnicas de evaluación de riesgos, indicando para cada una de ellas, una breve descripción, sus principales usos, las entradas que requiere, las salidas que ofrece, sus fortalezas y limitaciones, así como las referencias normativas asociadas.

Una norma no certificable

Al igual que ocurre con la ISO 31000, la norma ISO 31010 no es una norma certificable. Y es que, su contenido no incluye requisitos para implantar ningún sistema de gestión. Por el contrario, incluye unas directrices, técnicas y consejos que se pueden aplicar en cualquier departamento de una compañía.

De hecho, es importante tener en cuenta que la norma no suministra criterios específicos para determinar cuál es la mejor técnica o herramienta para cada situación que pueda darse, ni especifica la forma en la que deben ejecutarse dichas técnicas. De igual forma, aunque existan técnicas que no aparezcan en la norma, esto no implica que no sean técnicas válidas para la gestión de riesgos.

Criterios para la elección de técnicas de evaluación

Tal y como indica la norma, a la hora de seleccionar la técnica o técnicas de evaluación de riesgos a emplear debe considerarse, en líneas generales, lo siguiente:

  • El objetivo de la evaluación.
  • Las necesidades de las partes interesadas.
  • Los requisitos de índole legal, regulatoria o contractual.
  • El contexto y escenario de operación.
  • La importancia de la decisión.
  • Cualquier criterio de decisión definido y su forma.
  • El tiempo disponible para tomar la decisión.
  • La información disponible o que puede ser obtenida.
  • La complejidad de la situación.
  • La competencia y conocimiento disponibles o que puedan obtenerse.

Teniendo en cuenta estos criterios, el risk manager podrá seleccionar aquella de las 42 técnicas que más útil pueda resultar en cada ocasión para evaluar los riegos. Entre ellas, encontramos técnicas como la simulación Montecarlo, la técnica Delphi, el análisis de causa y efecto, o el análisis de circuito furtivo (SNEAK).

Descarga de la ISO 31010:2019 en español

La Asociación de Profesionales de la Gestión del Riesgo y la Incertidumbre en habla hispana (APEGRI) está en proceso de traducción de la norma ISO 31010. No obstante, por ahora, la norma sólo es accesible en idioma inglés o francés. Por otro lado, no se trata de una norma de descarga gratuita, sino que el acceso a la misma supone un coste. En la página web del organismo ISO es posible conocer todos estos detalles.


Tomado de: https://www.ealde.es/

TÉCNICAS PARA LA APRECIACIÓN DEL RIESGO CON ISO 31010

ISO 31010 para la Gestión de Riesgos se caracteriza por su recopilación a nivel mundial de técnicas de análisis y evaluación de riesgos. 
Sus aportaciones internacionales son posibles gracias a varios grupos de expertos en Risk Management. Por ello, es importante que el profesional de esta área domine las técnicas de evaluación de riesgos ISO 31010. 

Técnicas de apreciación del riesgo que plantea ISO 31010 en Risk Management

Entre las técnicas plasmadas en ISO 31010 para el análisis y la evaluación de los riesgos se encuentran las siguientes:

  • Tormenta de ideas o brainstorming.
  • Entrevistas estructuradas.
  • Técnica Delphi.
  • Listas de verificación o check list.
  • Análisis preliminar de peligros (PHA).
  • Estudios de peligros y operatividad (EPO-HAZOP).
  • Análisis de peligros y puntos críticos de control (APPCC).
  • Apreciación de riesgo toxicológico.
  • Estructura ¿qué pasaría si? (What it?-SWIFT).
  • Análisis de escenario.
  • Análisis del impacto del negocio (BIA).
  • Análisis de la causa principal.
  • Análisis de modo y efectos de falla (AMFE y AMFEC).
  • Análisis de árbol de fallas (FTA).
  • Análisis de árbol de sucesos.
  • Análisis de consecuencia.
  • Análisis de causa y efecto.
  • Análisis de capas de protección (LOPA).
  • Árbol de decisión.
  • Análisis de contabilidad humana.
  • Análisis de esquema de pajarita o Bow tie.
  • Mantenimiento enfocado en la contabilidad.
  • Análisis de circuito furtivo (SNEAK).
  • Análisis de Markov.
  • Simulación de Montecarlo.
  • Estadísticas y redes Bayesianas.
  • Curvas FN.
  • Índices de riesgo.
  • Matriz de consecuencias/probabilidad.
  • Análisis costo/beneficio.
  • Análisis multicriterio (MCA).

Estas técnicas han solido ser utilizadas en Risk Management en el sentido tradicional del riesgo. No obstante, ISO 31000 trata de dar ampliar el concepto de riesgo, considerando también aquellos aspectos positivos. Esta medición ha de ser útil para la Gestión de Riesgos.

La identificación, evaluación y tratamiento del riesgo debe comprender los conceptos de variabilidad, azar y mapa de objetivo. En consecuencia, hay que diseñar métodos que permitan utilizar estos términos con la única finalidad de medir.

Tomado de: https://www.globalstd.com/

martes, 14 de marzo de 2023

SIETE FRASES DE GARY HAMEL SOBRE ESTRATEGIA E INNOVACIÓN

El escritor norteamericano Gary Hamel es considerado uno de los referentes actuales del management.

Su estilo directo y enfoque revolucionario que comenzó junto a C. K. Prahalad en su publicación ´"Compitiendo por el Futuro" (1995) donde apostaba abiertamente por la innovación y el desarrollo de las capacidades de los trabajadores como fuente de ventaja competitiva para las organizaciones, marcan un enfoque diferente en relación a la gestión de recursos y planificación estratégica por parte de las empresas.

Muchas son las frases atribuidas al fundador de Strategos, sin embargo para este artículo he considerado “abordar” las siguientes siete:

“Nos gusta creer que podemos desglosar la estrategia en cinco fuerzas o 7s. Pero no se puede. La estrategia es extraordinariamente emocional y exigente”.

En este punto Hamel “entra” de lleno en todo el planteamiento subjetivo que tiene la estrategia, considerando la utilidad de las herramientas “clásicas”. El planteamiento del camino a seguir por parte de la organización depende en gran medida de sus valores y principios así como de las personas que van a llevar a cabo las actuaciones que se programan. La estrategia, en los tiempos actuales, demanda flexibilidad para considerar los cambios progresivos y principalmente la participación de los trabajadores de la organización. Tal y como define Gary Hamel su planteamiento, control, adaptación y consecución se convierte en una tarea a 
la cual hay que dedicar tiempo y recursos.
“A largo plazo, la cuestión más importante para una empresa no es lo que es, sino en lo que se está convirtiendo”.
Desde mi punto de vista puede ser una de las “sentencias” más relevantes para cualquier empresa. Debemos trabajar y planificar siempre considerando el futuro a medio y largo plazo, los cambios que se van produciendo van “moldeando” nuestros objetivos y mejoras. Las empresas deben considerar su “visión” de tal y como se consideran en un futuro ente cinco y diez años. El día a día en muchas ocasiones no nos permite trabajar sobre estos aspectos pero forma parte de los buenos líderes incluir, dentro de las programaciones a corto plazo, actuaciones para “ir situando” a sus organizaciones en el futuro en el cual desean situarse.
“Las empresas fracasan cuando invierten demasiado en lo que es a expensas de lo que podría ser”.
Esta frase resume perfectamente el interés que la innovación tiene para cualquier entidad. Las organizaciones deben apostar continuamente por el futuro, deben formar a sus integrantes, en línea con sus objetivos estratégicos, para estar preparados y sus líderes deben invertir y apostar por los escenarios que se van configurando que por dinámicas actuales. No significa “olvidar” destinar recursos al presente pero siempre se debe ir apostando por el futuro (al menos por conocerlo). Debemos ir integrando en nuestro ADN las “piezas” que configurarán nuestro negocio en los próximos años.
“Las ideas que transforman las industrias casi nunca provienen del interior de las mismas”.
La sentencia representa una llamada de atención a considerar dentro de nuestra planificación estratégica por un lado toda la información que rodea a la organización, sus partes interesadas, el medio ambiente donde desarrolla su actividad, la actuación de sus competidores (directos e indirectos) y en especial la evolución de diferentes sectores de la sociedad, aunque éstos, a priori, no tengan excesiva relación con nuestra actividad. En una sociedad tan interconectada “ciertos movimientos” pueden a la vez suponer un riesgo como una oportunidad para nuestro negocio.
“Hoy en día, ningún líder puede permitirse el lujo de ser indiferente al resto de involucrar a los empleados en el trabajo de crear el futuro. El compromiso podía ser opcional en el pasado, pero hoy en día es prácticamente todo el juego.”
Aquí se pone énfasis en el fuerte cambio experimentado en la gestión de los recursos humanos en los últimos años y en la necesidad de que todo el personal de la organización sea participe de la estrategia de la entidad. El conocimiento sobre la empresa que tienen sus empleados, su vinculación tanto con los procesos de la organización como su relación con proveedores y clientes, supone un fuerte activo de información que debe ser tenido en cuenta por sus líderes. Por otro lado su compromiso con el futuro de la entidad es un factor determinante para su participación activa en el desarrollo de los objetivos empresariales.
“Hay una lección sencilla, pero a menudo olvidada: para mantener el éxito hay que estar dispuesto a abandonar las cosas que ya no lo tienen.”
Se trata de una premisa sencilla pero tal y como comenta el autor en muchas ocasiones dejada de lado. Las organizaciones tienen tendencia a continuar invirtiendo en actuaciones que, en no pocas ocasiones, carecen de sentido y la “anclan” en una situación de inmovilidad que consume los escasos recursos de la misma. La gestión del cambio “empuja” a invertir en áreas nuevas y a evolucionar nuestros procesos para ir formando el futuro de la organización. Nuestra “agilidad” depende de seleccionar aquellas opciones que nos prepararan para situaciones de incertidumbre.
“Lo único que puede predecirse con seguridad es que, en algún momento, tu organización se verá obligada a cambiar de una forma que no tiene precedentes”.
Puede considerarse la máxima que resume el vínculo entre estrategia e innovación. Implica que debemos tener la certeza de que tarde o temprano nuestro modelo de negocio se verá afectado por los cambios y debemos prepararnos para afrontarlos y en la medida de lo posible para aprovecharlos de modo que puedan convertirse en una ventaja competitiva para la organización. Con las situaciones vividas en los últimos años esta frase ha cobrado especial relevancia.

Plantear la estrategia de una organización nunca había sido tan difícil como en los últimos años. Por un lado la incertidumbre provocada por los cambios que se van sucediendo, por otro el cambio en las relaciones entre trabajadores y directivos y por último la tremenda evolución tecnológica están imprimiendo dentro de las organizaciones la necesidad de modificar el modo en que sus líderes se enfrentan al diseño del futuro de sus organizaciones. Las entidades deben invertir en formación y en preparar sus procesos y personal para mantener unos perfiles ágiles en la toma de decisiones y gestión de cambios. 

La planificación debe ser los “más abierta” posible para incluir variaciones en al “ruta” trazada que sean indispensables. Por otro lado se abre un mundo de posibilidades donde el conocimiento y su correcta gestión muestran el “mapa de ruta” para ir avanzando.
“Nunca antes ha sido tan pequeña la brecha entre lo que podemos imaginar y lo que podemos lograr”. Gary Hamel experto de management estadounidense (s. XX y XXI).
Autor: J. Daniel Blanco

Tomado de: https://dbcalidad.blogspot.com/

MANTENIMIENTO, CALIBRACIÓN Y VERIFICACIÓN DE EQUIPOS

Dentro de la gestión del proceso de apoyo de control de infraestructura por parte de las organizaciones se encuentra la necesidad de desarrollar una secuencia de trabajo para garantizar que las comprobaciones efectuadas por parte de sus equipos de medición sean correctas y se encuentren dentro de los parámetros adecuados.

Por regla general esta dinámica se suele recoger en los Sistemas de Gestión como un punto asociado a la gestión de la infraestructura y su dinámica de ejecución suele considerarse como un apartado particular del correspondiente mantenimiento de los equipos.

El propio análisis de la infraestructura que conforma la organización nos informa de las diferentes necesidades de mantenimiento de los equipos de la empresa. De un modo básico se considera cuatro supuestos: equipos que no  precisan de mantenimiento, infraestructura que demanda un determinado mantenimiento preventivo y aquellos equipos que deben ser calibrados o verificados de un modo periódico.

En relación al primer caso se consideran equipos que por propia estructura no precisan de efectuar ningún tipo de mantenimiento bien sea por su metodología de empleo o porqué su ejecución podría ser más elevada que el propio coste de dicha infraestructura.

Por su parte el mantenimiento preventivo se considera en aquella infraestructura que por sus condiciones de uso y/o requisito normativo sea relevante su revisión y ajuste periódico para garantizar su correcto funcionamiento. La organización se suele apoyar en su experiencia así como en el manual de uso o requisitos del fabricante.

Por último el “grupo final” lo componen aquellos equipos empleados para efectuar algún tipo de medición relacionada con la operativa de la organización. Dichos chequeos pueden efectuarse a algún aspecto correspondiente a la solicitud llevada a cabo a un proveedor, durante el propio proceso de trabajo o como parte de la dinámica de expedición de un artículo o producto. En este punto las empresas tienen dos opciones, efectuar una verificación del equipo correspondiente o contratar la realización de una calibración externa de dicho equipo.

La verificación se efectúa cuando la revisión del equipo se efectúa de un modo interno por parte de personal de la empresa tomando como referencia un equipo patrón debidamente certificado para garantizar la correcta toma de datos. A modo de ejemplo esta dinámica se emplea bastante para el control de básculas cuando tenemos asociado un juego de pesas. La secuencia de verificación debe estar documentada marcando la organización los valores máximos y mínimos permitidos así como la frecuencia de realización de la revisión.

Por su parte la calibración se lleva a cabo cuando la organización no tiene capacidad para llevar a cabo una verificación. En este caso es el equipo el enviado al organismo correspondiente que es el que hace la revisión y comprobación del equipo emitiendo el correspondiente certificado que en cualquier caso debe ser revisado por un cargo responsable de la entidad.

Se debe tener en cuenta que la revisión de los equipos de medición además de considerarse como una necesidad para garantizar el correcto desarrollo de algunas actividades de la organización en muchas ocasiones tienen asociado un requerimiento legal. Sirva de ejemplo cuando envasamos un determinado artículo cuyo peso debe cumplir con un mínimo por envase y el incumplimiento de este requisito podría incumplir tanto el acuerdo con el cliente como un requisito normativo.

Como punto final y asociado a todo el proceso de mantenimiento de la infraestructura su correcta gestión y control apoya la optimización de costes empresariales evitando no conformidades y reprocesos de trabajo así como potenciales reclamaciones de clientes. El correcto desarrollo de un cuadro de “mantenimientos preventivos” suele ser un requisito relevante que solemos considerar los que nos dedicamos a la consultoría de calidad dentro de la dinámica de implementación de este tipo de sistemas en las organizaciones.

Cuando se está en medio de las adversidades, ya es tarde para ser cauto." Lucio Anneo Séneca, filósofo, político, orador y escritor romano (s. I d.C.).

Autor. J. Daniel Blanco

Tomado de: https://dbcalidad.blogspot.com/

martes, 7 de marzo de 2023

CELEBRAMOS EL DÍA INTERNACIONAL DE LA MUJER: ALMA Y CIMIENTO DE LA SOCIEDAD


 Conmemoramos el #DíaInternacionalDeLaMujer 2023

Sabemos que son cimiento y soporte de nuestra sociedad. 
Abrazo de felicitación para todas.

14 VENTAJAS INCOMPARABLES DE BPM PARA TU EMPRESA

Las ventajas de BPM influyen en todos los sectores de la empresa, beneficiando a la vez a toda la organización, como los procesos de transformación digital.

Seguramente aún no conoces todos esos beneficios, por eso, queremos mostrarte las 14 ventajas incomparables que el uso de BPM puede brindarle a tu empresa.

Para empezar, recordemos rápidamente el concepto y su importancia.

¿Qué es BPM y por qué es importante?


BPM es una disciplina gerencial que busca analizar, modelar, medir, monitorear y controlar todos los procesos de negocio para optimizarlos continuamente y poder ofrecerle más valor al cliente.

Es importante para cualquier empresa porque permite mantener el control de todos los procesos de extremo a extremo y optimizarlos constantemente de acuerdo con las necesidades del momento.

Actualmente, con el aumento de la competitividad, no caben procesos ineficientes y cualquier falla puede ocasionar la pérdida de clientes. Además, las ventajas que BPM proporciona hacen que esta estrategia sea cada vez más imprescindible para cualquier organización.

14 ventajas de BPM

1. Aumenta la productividad. BPM permite eliminar cuellos de botellas y facilita la automatización de diversos elementos dentro del flujo de trabajo, aumentando notablemente la productividad.

2. Agiliza la organización. Diseñar procesos flexibles forma parte de BPM. Esto proporciona la agilidad necesaria para adaptarse rápidamente a las nuevas demandas del mercado.

3. Reduce errores. El análisis y el monitoreo constante permiten identificar fallas en los procesos y corregirlas. Además, la automatización de procesos evita los errores humanos.

4. Garantiza el cumplimiento y la seguridad. Al adoptar BPM, se integra el cumplimiento a los procesos, ya que es más fácil implementar los requisitos regulatorios en cuanto surgen nuevas normativas. Además, previene amenazas de fraude y robo.

5. Reduce la microgestión. BPM elimina la necesidad de microgestión, ya que todos los procedimientos están bien documentados y el flujo de trabajo, o workflow, correctamente definido.

6. Identifica las deficiencias de los empleados. Con BPM, es fácil identificar las brechas de las fortalezas y habilidades de los colaboradores de la empresa, ya que, cuando el proceso se atasca en alguna etapa, puede identificarse el responsable.

7. Ayuda a aumentar los ingresos. BPM proporciona mayor productividad, más agilidad y menos errores contribuyendo a reducir costos. Además, la entrega de mayor valor para el cliente facilita el aumento de los ingresos.

8. Da mayor control y visibilidad. Los procesos son monitoreados desde el inicio hasta el fin, lo que permite medir el desempeño en cada etapa, facilitando la comprensión integral del negocio.

9. Facilita la transferencia de conocimiento del negocio. Al fomentar un modelado de procesos bien documentado de cada flujo de trabajo, es posible compartir el conocimiento más fácilmente.

10. Proporciona mayores oportunidades de mejora continua. Es más fácil hacer una mejora gradual y continua que un cambio drástico. BPM permite hacer refinamientos poco a poco, garantizando el éxito de las adaptaciones.

11. Mejora la comunicación interna. Con BPM, los procesos son más transparentes y se presentan con claridad ante los empleados, mejorando también la comunicación interna.

12. Facilita la gestión de proyectos y de riesgos. Al utilizar BPM, la gestión de proyectos es mucho más sencilla. Además, mejora el control de riesgo al dar soporte para una toma de decisiones más efectiva.

13. Aumenta la satisfacción de los colaboradores. Con los objetivos, los procesos y las responsabilidades bien definidas, los miembros del equipo quedan más satisfechos. Esto promueve un mejor ambiente laboral y mayor productividad.

14. Se enfoca en el cliente. Uno de los focos de BPM es aportar valor al cliente y, con eso, ayudar a las empresas a reconocer y responder a las nuevas demandas de los clientes, proporcionándoles directamente mayor valor.


Como puedes notar, son muchas las ventajas de BPM y la automatización. 


Tomado de: https://www.sydle.com/