jueves, 16 de julio de 2020

UNA MASCARILLA REDUCE EL RIESGO DE COVID-19 EN UN 65%, SEGÚN LOS EXPERTOS

Dean Blumberg, jefe de enfermedades infecciosas pediátricas de la Universidad de California y William Ristenpart, profesor de ingeniería química, han hablado recientemente sobre la importancia de las máscaras.

  • Usar una máscara ayuda a protegerte a ti y a los demás de la propagación de COVID-19, que se transmite principalmente por medio de gotitas.
  • Las cubiertas faciales reducen el riesgo de infección en un 65%, según las investigaciones.
  • Las partículas de aerosol que expulsamos cuando hablamos son el segundo modo de transmisión más importante - y son más difíciles de defender.

El distanciamiento social y el uso de una máscara evitan que se propague el COVID-19, pero también te protegen de contraerlo, explican dos expertos en un nuevo vídeo sobre la transmisión del coronavirus.

Una serie de nuevas investigaciones sobre el cubrimiento de la cara muestra que el riesgo de infección para quien la usa disminuye en un 65%, dice Dean Blumberg, jefe de enfermedades infecciosas pediátricas del Hospital Infantil de la Universidad de California en Davis.

"En el tema de las máscaras, me gustaría volver a empezar, porque hemos aprendido mucho", dice Blumberg. "Hemos aprendido más gracias a la investigación y a la evidencia científica adicional. Lo que sabemos ahora es que las máscaras funcionan y son muy importantes."

Blumberg y William Ristenpart, un profesor de ingeniería química, aparecieron en un reciente livestream dedicado a explicar cómo se propaga el coronavirus y cómo prevenir su transmisión.

En sus comentarios y respuestas a las preguntas de los espectadores, Blumberg y Ristenpart señalaron repetidamente que la investigación sigue apoyando los métodos fundamentales para evitar la propagación de COVID-19: Usar máscaras, mantener la distancia social y mantener las interacciones sociales al aire libre siempre que sea posible.

Cómo funcionan las máscaras para detener la propagación de COVID-19

Hay dos métodos primarios de transmisión de coronavirus, explican Blumberg y Ristenpart.

El primero es a través de gotas que un portador expulsa, que son aproximadamente un tercio del tamaño de un cabello humano, pero aún así lo suficientemente grandes como para que podamos verlas. Las máscaras crean una barrera efectiva contra las gotitas.


Nuevas investigaciones sobre las máscaras muestran que el riesgo de infección para el portador disminuye en un 65%.

"Todo el mundo debería llevar una máscara", dice Blumberg. "La gente que dice: 'No creo que las máscaras funcionen', está ignorando la evidencia científica. No es un sistema de creencias. Es como decir, 'No creo en la gravedad'.

"La gente que no usa una máscara aumenta el riesgo de transmisión a todo el mundo, no sólo a la gente con la que entra en contacto. Es toda la gente con la que esas personas tendrán contacto. Estás siendo un miembro irresponsable de la comunidad si no usas una máscara. Es como sumergirse dos veces en el guacamole. No estás siendo amable con los demás".

El segundo gran método de transmisión del coronavirus es a través de las partículas de aerosol que expulsamos cuando hablamos. Son aproximadamente una centésima parte del tamaño de un cabello humano y son más difíciles de defender. El distanciamiento social y permanecer al aire libre, donde hay más flujo de aire, son útiles, dicen Blumberg y Ristenpart.

"Los estudios en condiciones de laboratorio muestran que el virus se mantiene vivo en forma de aerosol con una vida media en la escala de horas. Persiste en el aire", dice Ristenpart. "Es por eso que uno quiere estar al aire libre para cualquier situación social si es posible. El buen flujo de aire dispersará el virus. Si está en el interior, piense en abrir las ventanas. Quieres tanto aire fresco como sea posible".

Por eso, dice, lugares como los bares son particularmente peligrosos para los aerosoles, además de la probabilidad de un distanciamiento mínimo. "Cuanto más alto hables, más aerosoles expiatorios expulsas", dice.

Otros indicadores de transmisión de coronavirus

¿Plexiglás y cubículos como protección? Los escudos de plexiglás en tiendas y restaurantes sólo ayudan un poco. Lo mismo ocurre con los cubículos de oficina. Pero después de un largo tiempo, la transmisión es posible desde los aerosoles si el flujo de aire no es bueno, dicen Blumberg y Ristenpart.

"La forma de pensar en eso es pensar en los olores", dice Ristenpart. "Si la persona al otro lado de un cubículo o plexiglás está usando perfume, eventualmente, lo olerá. Las partículas de aerosol son lo suficientemente pequeñas para viajar en el aire como los aromas. Por eso el flujo de aire es tan importante, junto con otras acciones como el uso de máscaras y el distanciamiento social".
"Sabemos que el distanciamiento social reduce el riesgo de transmisión del virus en un 90%, y el uso de máscaras disminuye el riesgo en un 65%."
 El tiempo de exposición importa: "Si pasas muy rápido por delante de alguien en una tienda de comestibles", dice Blumberg, "el riesgo de infectarse es muy bajo". Es realmente persistente y hablar lo que lo hace".

Ristenpart añade: "Es muy importante saber que sólo porque estés a 1,8 o 1,8 metros de distancia, si tienes una conversación prolongada, todavía hay un riesgo. Estos aerosoles pueden ser transportados por corrientes de aire débiles".

El contacto con la superficie es una amenaza menor: No existe una investigación precisa sobre la prevalencia de la transmisión por contacto con las manos.

"Por razones éticas, no podemos contaminar las manos de un grupo de personas, y luego hacer que se toquen la cara o la cara de otras personas", dice Ristenpart. "Pero rastrear las infecciones y seguir los eventos de transmisión muestra que las superficies o los contactos de manos no son un método primario".

Lo que lleva a los investigadores de nuevo a las gotas y partículas de aerosol como los principales métodos de transmisión.

"Sabemos por otros coronavirus que esta es principalmente una enfermedad de transmisión respiratoria", dice Blumberg. "Hay una posibilidad muy pequeña de transmisión a través de la comida o el correo o cosas así. Pero lavarse las manos siempre es bueno".

Los niños y COVID-19: Los niños son menos propensos a infectarse si se exponen, menos propensos a ser sintomáticos y menos propensos a tener un caso grave si se enferman, dice Blumberg.

"Parecen ser menos propensos a infectar a otros", dice. "Esto es diferente de otras infecciones como la gripe cuando son portadores. Esta parece ser una enfermedad mucho más adulta. Pero los niños todavía pueden enfermarse y pueden transmitirla a otros, así que es importante ser tan higiénicos con ellos como su desarrollo lo permita".

Las máscaras y el distanciamiento social son la clave

Ambos científicos dicen que la evidencia se ha vuelto aún más poderosa para el uso de máscaras y el distanciamiento social. Por ejemplo, las investigaciones muestran que alrededor del 30% de las infecciones son causadas por personas que no saben que tienen COVID-19 porque son asintomáticas o sus síntomas no han aparecido todavía.

"Así que no sabemos quién podría contagiarlas", dice Blumberg. "Sabemos que el distanciamiento social reduce el riesgo de transmitir el virus en un 90%, y el uso de máscaras disminuye el riesgo en un 65%.

"Llevar una máscara afecta a todo el mundo", dice. "Si te preocupas por tu familia o amigos, o si te preocupas por tu comunidad, usa una máscara."

Tomado de: https://es.weforum.org/

5 PASOS PARA UNA AUDITORÍA INTERNA DE CALIDAD EFECTIVA


¿Cómo realizar una auditoría interna de calidad para ISO 9001 que resulte efectiva y que no parezca un mal necesario? Esta es una pregunta recurrente para quienes trabajan en el área de calidad. 


Y lo es porque, en muchas organizaciones, este proceso suele considerarse un esfuerzo duplicado o un obstáculo que superar en el camino para la obtención de una certificación.


Para que una auditoría interna de calidad sea realmente efectiva, no basta con constatar la existencia de modelos y procesos en conformidad con los requisitos de la norma. Una auditoría efectiva supera la validación de una lista de verificación. Su principal objetivo es proporcionar la mejora continua de los procesos.


Así, los esfuerzos deben concentrarse en la identificación de oportunidades de mejora, con el fin de fortalecer y promover la innovación de los procedimientos internos en la organización.

Con base en esta premisa, comentamos estos cinco pasos para que una auditoría interna de calidad sea algo más que un examen; sino que se convierta en una herramienta capaz de aprovechar el trabajo que se ha hecho al implementar la norma ISO 9001 en la organización.

5 Pasos para una auditoría interna de calidad efectiva

Antes de iniciar el trabajo de campo, es importante definir quién realizará la auditoría, si un solo auditor o un equipo, quése auditará, a quién se comunicarán los resultados y qué mecanismos se utilizarán para asegurar la implementación y la efectividad de las acciones correctivas.

Una vez definidos estos parámetros, podemos avanzar con los 5 pasos siguientes:

1. Planificar y establecer un horario

El trabajo de auditoría se inicia con una planificación minuciosa. En este punto es preciso tener en cuenta la complejidad del trabajo, el tiempo que demanda su ejecución y los recursos necesarios para adelantar y culminar la labor.

El cronograma es fundamental para que todos los involucrados conozcan las fechas de verificación de cada proceso. Aunque las auditorías sorpresa gocen de un halo de transparencia y confiabilidad en sus resultados, lo cierto es que generan un pésimo efecto entre los empleados auditados.

Dependiendo del proceso que se audite, es bueno considerar las siguientes cuestiones:
  • ¿Existen procedimientos o procesos que por su complejidad se puedan dividir o ser auditados de forma individual?
  • ¿Existe en la organización un área o departamento que presente problemas recurrentes que justifiquen un trabajo de auditoría más detallado y profundo?
  • ¿El auditor, desde su punto de vista profesional, considera que se deben realizar más o menos auditorías?
En esta fase, también se debe definir el alcance de la auditoría interna de calidad y los objetivos de la misma. La etapa de planificación y definición del cronograma debe ofrecer como resultado un diagnóstico para dimensionar el trabajo a realizar.

2. Comprometer a la Alta Dirección y al equipo de trabajo

Sin el compromiso de la Alta Dirección los resultados de la auditoría interna de calidad pueden verse seriamente comprometidos. Los directores deben estar convencidos de la importancia de la auditoría y asignar los recursos necesarios. Además tienen que entender que son ellos los principales responsables de generar una cultura de calidad y de mejora continua en la organización.

Por supuesto, el compromiso también debe estar presente en el equipo de auditores. De nada sirve que la Alta Dirección apoye decididamente el proyecto, asigne los recursos e instruya a los empleados para que presten su máxima colaboración, si los auditores solo pretenden marcar unas casillas en una checklist.

Para que una Auditoría Interna de Calidad sea eficaz, y contribuya a la Mejora Continua, podemos seguir estos cinco pasos.

3. Realizar la auditoría

La auditoría interna de calidad se puede iniciar con una reunión entre líderes que comparten y corroboran el plan de trabajo. Después de eso, es hora de entrar en la práctica de verificación. Hay varias maneras de realizar la recolección de evidencias e información durante una auditoría. Lo más importante en esta etapa, es saber conducir el proceso en un ambiente de cordialidad, respetar los plazos establecidos en el cronograma y los flujos de trabajo de la organización.

El auditor puede elegir entre varios formatos para realizar su trabajo. Puede optar por revisar registros, analizar datos de procesos estandarizados, conversar con los empleados u observar los procedimientos en tiempo real.

EL objetivo principal es documentar la evidencia de que el proceso funciona de acuerdo con los requisitos de ISO 9001.

4. Registrar y presentar los resultados

Los resultados son el producto que se fabrica durante una auditoría. Específicamente, en una auditoría interna de calidad, podemos identificar tres tipos de resultados:
  • No conformidades: los problemas individuales, derivados de una diferencia entre los resultados y compromisos adquiridos, que son hallados durante la auditoría, deben ser documentados y clasificados como No Conformidades.
  • Acciones de seguimiento: hay que verificar que las acciones correctivas o preventivas dispuestas en auditorías anteriores se hayan completado oportunamente y hayan sido efectivas.
  • Informe general: se consolidan en él los hallazgos y acciones dispuestas para abordar esos problemas. También se detallan las acciones correctivas o preventivas nuevas que el auditor considere.
5. Hacer seguimiento de las recomendaciones del informe

Es fundamental que la entrega del informe no se considere el final de la labor de auditoría. A partir de las no conformidades y hallazgos plasmados en el informe, la organización tendrá las herramientas necesarias para identificar las causas de las no conformidades. De este modo, podrá sugerir e implementar acciones correctivas.

Una vez que las acciones correctivas y preventivas se han implementado, es recomendable realizar una evaluación de efectividad. El proceso no llega a terminar, pues, técnicamente, será un ciclo continuo. Después de todo, como lo anotamos al iniciar este artículo, el propósito de la auditoría interna de calidad es preparar a la organización para afrontar la auditoría de certificación, pero también dejar un legado para la mejora continua del sistema.


Tomado de: https://www.escuelaeuropeaexcelencia.com

martes, 14 de julio de 2020

10 CURSOS GRATUITOS QUE MICROSOFT Y LINKEDIN OFRECEN PARA ENCONTRAR EMPLEO EN MEDIO DE LA PANDEMIA DEL COVID-19

“Estos diez empleos fueron identificados porque tienen el mayor número de ofertas de trabajo y porque muestran un crecimiento estable en los últimos cuatro años".

Los datos globales de desempleo a raíz de la pandemia de covid-19 son devastadores.

En América Latina, de acuerdo a la Organización Internacional del Trabajo, 41 millones de personas quedaron desempleadas tras el impacto de la pandemia.

Y en EE.UU., donde cerca de 21 millones perdieron su trabajo, un 16% son de origen hispano, una de las minorías más afectadas.

Aunque la reactivación de ciertos sectores en algunos países ha generado nuevas vacantes, la crisis es de largo alcance. Y ha hecho que varias empresas y portales de capacitación virtual busquen la forma de reducir el alto impacto de esta crisis en las economías locales.

Por ejemplo, LinkedIn y Microsoft, mediante un análisis de software, lograron identificar cuáles serán las habilidades y, por ende, los empleos más requeridos en medio de lo que ellos mismos denominaron “la economía de covid-19”.

Esta semana lanzaron un proyecto de capacitación en línea gratuito para los 10 empleos que lograron identificar como de mayor demanda en el mercado y con posibilidad de seguir la formación por internet.

“Hemos utilizado un software conocido como Economic Graph que nos ayuda a identificar los empleos clave y las habilidades horizontales que tienen mayor demanda para de ese modo crear rutas de aprendizaje a través de cursos”, señaló el presidente de Microsoft, Brad Smith, en el lanzamiento del programa.

De acuerdo a Smith, Economic Graph recoge los datos de más de 690 millones de profesionales, 50 millones de empresas, 11 millones de ofertas de empleo, 36 mil habilidades definidas y 90 mil escuelas.

“Estos diez empleos fueron identificados porque tienen el mayor número de ofertas de trabajo y porque muestran un crecimiento estable en los últimos cuatro años, pagan un salario del que se puede vivir y requieren habilidades que pueden ser aprendidas en línea”, añadió.

De acuerdo a los análisis hechos por el software, en el corto plazo la emergencia de covid-19 continuará dando lugar a una dependencia sin precedentes de las habilidades digitales.

Por eso, trabajos como desarrollador de software, gestor de proyectos y especialista en servicio al cliente, entre otros, son los empleos que se antojan con mayor demanda en el mercado actual y futuro.

Te ofrecemos una lista de 10 cursos relacionados con los trabajos más demandados según LinkedIn y Microsoft, que además pueden hacerse de forma gratuita.

1. Desarrollador de software
Es un curso en el que se da una introducción a las habilidades de programación necesarias para ser desarrollador de software.

Además de herramientas para el desarrollo web, desarrollo de software y manejo de bases de datos, permite conocer un panorama más amplio de los empleos y empresas donde se pueden aplicar estas habilidades.

El curso dará certificación de conocimientos en JavaScript, Java, SQL, HTML, CSS, Python.

Para acceder al curso puedes hacer clic acá.

2. Representante de ventas

Otro empleo bastante requerido, de acuerdo a los análisis de Economic Graph, es el de representante de ventas.

Su estudio aborda conceptos básicos como estrategias de negociación y cierre, cómo contar una historia de un producto que resulte auténtica y cómo desarrollar habilidades para establecer un compromiso emocional con los clientes y mantener esa confianza.

El curso dura siete horas y media. Para acceder a él, puedes hacer clic acá.

3. Gestor de proyectos

De acuerdo a LinkedIn, los gerentes de proyectos son “catalizadores para el cambio”.

El curso permite aprender cómo liderar proyectos de principio a fin utilizando técnicas comprobadas de gerencia.

“La idea es que se aprenda cómo gestionar eficazmente un proyecto: a tiempo, dentro del presupuesto y que no exceda los recursos existentes”, señala la presentación.

Para acceder al contenido, puedes hacer clic acá.

4. Administrador de tecnologías de la información (TI)

Esta formación está dirigida básicamente a ofrecer herramientas para el manejo de software de redes de información, especialmente el programa Windows Server de Microsoft.

El curso, que consta de ocho módulos, se basa en la construcción de un proyecto de red sobre el modelo TCP/IP.

Es también un curso para aprender a mejorar las redes de seguridad dentro de la empresa.

Para acceder, puedes hacer clic acá.

5. Especialistas en servicio al cliente

El principal objetivo de este módulo de nueve horas de duración es saber cómo relacionarse con los clientes, incluso cuando estos se vuelven agresivos.

Se dan estrategias para escuchar, establecer buena relación con las personas a las que se les presta un servicio y manejar situaciones difíciles.

Este curso se encuentra disponible aquí.

6. Personal de soporte técnico

Es uno de los trabajos más requeridos en las áreas de servicios internos de las empresas.
El curso ofrece dos puntos: el marco teórico para crear este departamento dentro de una organización y las herramientas prácticas, partiendo de la base de Windows 10, para ponerlo en práctica.
Es una manera de absorber la terminología para el soporte IT, la instalación de software y también para la identificación de problemas dentro del sistema para el que se trabaja.
Para acceder, puedes hacer clic acá.

7. Especialista en marketing digital


Este es uno de los mercados laborales que más crece dentro del mundo de internet.

A partir de las habilidades analíticas de las personas, el curso que ofrecen ambas empresas se estructura en cómo desarrollar planes de marketing y estrategia de contenidos.

Incluye temas como análisis de posicionamiento de la marca dentro de buscadores(SEO, por sus siglas en inglés) como Google Search y trabajo con Google Analytics.

Para ver el contenido de este curso, visita este link.

8. Analista de datos

El curso de 30 horas ofrece herramientas que permiten desarrollar ideas y estrategias comerciales a partir del análisis de datos.

Sin embargo, requiere conocimientos básicos previos en matemáticas, estadística, comunicaciones y herramientas de visualización de datos.

Para acceder al curso puedes hacer clic acá.

9. Analista financiero

Este curso, de 27 horas, ayuda a desarrollar conocimientos para evaluar los datos económicos y comerciales que permitan identificar tendencias dentro del mercado.

De ese modo, permite generar recomendaciones de negocios e inversiones a un nivel básico.

El curso da acceso a técnicas para comprender estados financieros, datos económicos y profundidad analítica de la información financiera.

Para accederlo, visita este link.

10. Diseñador gráfico

El curso, de 40 horas, da las bases para la comprensión de los elementos básicos del diseño gráfico: tipografía, color y presentación.

Y permite trabajar con programas como InDesign, Illustrator y Photoshop.

Para acceder al curso haz clic acá.


Artículo tomado de: https://es.weforum.org/

COVID-19 PODRÍA REDUCIR EL PIB DE AMÉRICA LATINA EN CASI UN 10% EN 2020

El costo social y económico de COVID-19 para América Latina ha sido significativo.

  • América Latina y el Caribe han sufrido graves pérdidas sociales y económicas a causa de COVID-19.
  • La región ha tenido más de 100.000 muertes y representa el 25% del total de los casos mundiales.
  • Los daños económicos también han hecho que el PIB de la región se reduzca en un 9,4% en 2020.

América Latina y el Caribe es el nuevo epicentro internacional de la pandemia de COVID-19. El costo humano ha sido trágico, con más de 100.000 vidas perdidas. El impacto económico también ha sido profundo. La actualización del informe de las Perspectivas de la economía mundial estima que la región se contraerá 9,4% en 2020, cuatro puntos porcentuales más de lo previsto en abril y la peor recesión regional desde que se tienen datos. Para 2021, se prevé una leve recuperación del crecimiento a +3,7%.

Los países deberían ser cautelosos a la hora de plantearse la reapertura de sus economías, y permitir que los datos y los conocimientos científicos guíen el proceso.

La pandemia

Las tasas de infección y mortalidad per cápita de la pandemia de COVID-19 en la región se están acercando a las registradas en Europa y Estados Unidos; con el número total de casos en América Latina y el Caribe llegando casi al 25% del total mundial.



En este ambiente, los países deberían ser cautelosos a la hora de plantearse la reapertura de sus economías, y permitir que los datos y los conocimientos científicos guíen el proceso. De hecho, numerosos países de la región tienen elevados niveles de informalidad y están poco preparados para hacer frente a nuevos brotes de la pandemia, con una elevada ocupación de unidades de cuidados intensivos y escasa capacidad de pruebas y rastreo.

Evolución económica reciente

Los datos económicos débiles y los brotes más prolongados de COVID-19 explican las significativas revisiones a la baja de nuestras proyecciones comparado con las realizadas en abril. El crecimiento del primer trimestre fue peor de lo esperado en la mayoría de los países, en tanto que datos económicos disponibles —producción industrial, consumo eléctrico, ventas minoristas y empleo— indican que la caída de la actividad en el segundo trimestre será más pronunciada que lo proyectado en abril. La rapidez con la que continúa propagándose la pandemia sugiere que las medidas de distanciamiento social tendrán que prolongarse, deprimiendo la actividad económica en el segundo semestre y generando secuelas importantes de cara al futuro.


A pesar de las perspectivas negativas, las condiciones de financiamiento externo han mejorado en las últimas semanas, en respuesta a las medidas decisivas adoptadas por los bancos centrales de las economías avanzadas, lo que ha permitido a algunos países emitir deuda en el extranjero. Sin embargo, las condiciones financieras aún son más duras que antes de la pandemia y, es probable que sigan siendo volátiles.

Los riesgos no dejan de ser elevados. La pandemia podría agudizarse, deprimiendo la actividad económica, presionando los balances de las empresas, empeorando la pobreza y la desigualdad, y reavivando las tensiones sociales en la región. A la vez, existen riesgos al alza. Algunos indicadores de actividad en las economías avanzadas han sido mejores de lo previsto. El crecimiento mundial podría superar las expectativas, apoyando las exportaciones, los precios de las materias primas y el turismo.

Prioridades en materia de políticas

La prioridad inmediata de la política fiscal consiste en continuar protegiendo las vidas y los ingresos de las familias, lo cual, teniendo en cuenta el limitado espacio fiscal que existe en la región, requiere re priorizar de gasto y hacerlo más eficiente. Las autoridades tendrán que encontrar maneras creativas de llegar a diferentes segmentos de la sociedad, especialmente donde la informalidad es elevada. Las secuelas de la pandemia y las respuestas de política económica también causan inquietudes en torno a la sostenibilidad de la deuda a mediano plazo en varios países. Un compromiso claro a un plan de mediano plazo de consolidación fiscal y reformas estructurales que impulsen el crecimiento será clave despejar estas inquietudes.

La política monetaria debería seguir siendo acomodaticia dado las bajas presiones inflacionarias, las brechas de producto negativas y el elevado desempleo. Donde sea necesario y posible, las autoridades deberán considerar nuevos recortes de la tasa de política monetaria y medidas focalizadas en algunos mercados para respaldar la actividad económica y asegurar el adecuado funcionamiento de los mercados financieros.

Las medidas encaminadas a mantener las relaciones de empleo, como apoyo a las nóminas salariales y el financiamiento del capital de trabajo, serán importantes para evitar el cierre de empresas que en ausencia de la pandemia serian viables, reducir el desempleo a largo plazo, apoyar la recuperación, y estimular el crecimiento potencial. Las políticas de contención y mitigación deberían estar debidamente calibradas para evitar una segunda ola de la pandemia y controlar brotes locales.

Perspectivas para los países y la región



En Argentina se prevé que el PIB se contraiga aproximadamente 10 por ciento en 2020, en medio de una agudización de los riesgos. El crecimiento fue revisado a la baja debido a la prolongación de la cuarentena en la zona metropolitana de Buenos Aires, el marcado debilitamiento de la demanda externa y el deterioro de los precios de las materias primas, lo que neutralizará con creces el apoyo brindado por el programa fiscal, que permanece restringido por la escasez de opciones de financiamiento. Las incertidumbres relacionadas con el proceso de reestructuración de la deuda continuarán socavando la confianza.

Se proyecta que, en un entorno de mucha incertidumbre, el PIB real de Brasil disminuya 9 por ciento en 2020, para después repuntar un 3,6 por ciento en 2021. Las autoridades han respondido enérgicamente a la pandemia, con recortes decisivos de las tasas de interés e importantes programas fiscales y de liquidez, que contemplan transferencias directas de efectivo a los grupos vulnerables. Pero el retiro de este estímulo frenará el crecimiento en 2021, ya que la economía aún está luchando contra las secuelas de la recesión de 2015/16. En este contexto, una política monetaria acomodaticia será esencial para respaldar la recuperación cíclica, y resulta crucial reanudar el programa de reformas fiscales y estructurales del gobierno para preservar la sostenibilidad fiscal y fomentar el crecimiento potencial y la confianza de los inversionistas.

En Chile se proyecta que el PIB real disminuya 7,5 por ciento en 2020 y repunte un 5,0 por ciento en 2021. Tras los buenos resultados del primer trimestre, se prevé que la actividad económica se contraiga bruscamente en el segundo debido a las estrictas medidas de distanciamiento social y, en menor grado, al debilitamiento de la demanda externa. Para el comienzo del tercer trimestre se espera un repunte de la actividad que debería continuar en 2021, gracias a las medidas sin precedentes que se han adoptado en los ámbitos fiscal, monetario y financiero.

Colombia actuó tempranamente para limitar la propagación del virus, pero se prevé que las perturbaciones económicas relacionadas con la pandemia (incluyendo la disminución de los precios del petróleo) den lugar a la primera recesión en dos décadas. Tras un flojo primer trimestre, se anticipa que el PIB se contraiga 7,8 por ciento en 2020, pero el crecimiento debería repuntar a 4,0 por ciento en 2021 a medida que la situación sanitaria se estabilice dentro y fuera del país. En respuesta, el banco central ha recortado las tasas de política monetaria y ha respaldado la liquidez del mercado, y la regla fiscal ha sido suspendida por dos años a fin de contar con la flexibilidad suficiente para afrontar las crisis sanitaria y económica.

Las consecuencias del brote del virus en México se han visto agravadas por la caída de los precios del petróleo, la volatilidad en los mercados financieros internacionales, las perturbaciones en las cadenas mundiales de valor y el deterioro de la confianza de las empresas, como lo ya lo evidenciaba la caída registrada por la inversión antes de la pandemia del COVID-19. Se prevé que el PIB real se reduzca 10,5 por ciento en 2020, y que en 2021 solo se recupera parcialmente el producto perdido. Se espera que el banco central recorte aun mas las tasas de interés para absorber el shock en la demanda provocado por la crisis y preservar el funcionamiento de los mercados financieros. Sin embargo, la respuesta fiscal es la menor entre los países del G-20, y eso conlleva el riesgo de una contracción más profunda y una recuperación más lenta. México debe incrementar el gasto para proteger vidas y los ingresos familiares, y trazar un plan creíble de reforma fiscal a mediano plazo que amplíe el margen para la aplicación de políticas a corto plazo y que permita cerrar las brechas fiscales.

En Perú, la proyección de crecimiento para 2020 ha sido revisada sustancialmente a la baja, a -14 por ciento, debido a debilidad de la demanda externa y el período de confinamiento más largo de lo esperado han eclipsado con creces el importante apoyo económico del gobierno, y ha provocado importantes pérdidas de empleo. Una vez que se levanten las medidas de confinamiento en el segundo semestre, se prevé que la actividad económica se recupere gradualmente, y que en 2021 registre una expansión de 6½ por ciento. Sin embargo, hay riesgos a la baja significativos, vinculados a los desafíos nacionales y mundiales para controlar la pandemia.

La región de Centroamérica, Panamá y la República Dominicana (CAPRD) experimentará una profunda recesión en 2020 y una recuperación gradual a partir de 2021. El crecimiento está padeciendo los efectos directos de los confinamientos nacionales y las repercusiones mundiales por vía del comercio, el turismo y las remesas. Los impactos más fuertes de la contracción del comercio se sentirán en Panamá, El Salvador y Nicaragua; del colapso del turismo en la República Dominicana y Costa Rica; y de la disminución de las remesas en el Triángulo Norte y Nicaragua. Los factores idiosincrásicos también inciden, en particular los desastres naturales en El Salvador. Un factor paliativo es que los precios más bajos del petróleo están mejorando los términos de intercambio.

A fin de mitigar la pandemia, los países de CAPRD incrementaron el gasto sanitario y social para los desempleados y los hogares vulnerables. Donde las condiciones lo permiten, la política monetaria más acomodaticia y las garantías de crédito están facilitando el financiamiento para las empresas, y los aplazamientos del pago de impuestos y las ayudas sectoriales específicas a través del presupuesto están procurando aliviar las restricciones de liquidez en algunos países.

Las economías caribeñas han logrado aplanar la curva de contagios de la pandemia del COVID-19, pero las fuentes vitales de actividad han colapsado. El turismo se ha prácticamente paralizado y los mercados clave de donde proceden los turistas están cayendo en una recesión más profunda, por lo que la región probablemente experimentará una contracción muy drástica y prolongada de la actividad económica. Pese a que algunos países del Caribe reabrieron las fronteras en junio, se espera que los arribos de turistas internacionales retornen a los niveles previos a la crisis tan solo gradualmente a lo largo de los próximos tres años. Además, la fuerte caída de los precios del petróleo está perjudicando a los países exportadores de materias primas debido a la pérdida de ingresos fiscales y por exportaciones. La temporada de huracanes que ya está en curso presenta riesgos adicionales.



El apoyo del FMI

El FMI ha actuado rápidamente para apoyar a los países miembros a través de financiamiento de emergencia. De los 70 préstamos aprobados desde el inicio de la pandemia, por un total de USD 25.000 millones, 17 se destinaron a países de la región, por un total de USD 5.200 millones. Además, se aprobó el acceso a la Línea de Crédito Flexible para Chile y Perú, y se renovó el acceso de Colombia. Junto con México, el respaldo total brindado a la región a través de la Línea de Crédito Flexible asciende a USD 107.000 millones.

El FMI está preparado para usar su capacidad financiera, asesoramiento sobre políticas y sus recursos de capacitación para ayudar a América Latina y el Caribe a lograr una recuperación más vigorosa.

Artículos tomado de: https://es.weforum.org/

lunes, 13 de julio de 2020

CÓMO ENFRENTAR LA CRISIS DEL VIRUS SILENCIOSO

La crisis global actual es provocada por el virus SARS-CoV-2, causante de la enfermedad COVID-19, cuya infección fue identificada por primera vez en Wuhan, China en diciembre de 2019, y declarada pandemia en marzo de 2020. SARS-CoV-2 es parte de una gran familia de virus llamada coronavirus, que son causantes de enfermedades en diversas especies de mamíferos, y que ocasionalmente mutan e infectan también humanos. 

Por: Sara Benitez Majano, London School of Hygiene and Tropical Medicine Niels Ketelhöhn, INCAE Business School.*

Palabras claves: SARS-CoV-2, severidad del coronavirus, tiempos de ciclo coronavirus, tasa de infección coronavirus, letalidad coronavirus.

Para que los líderes de empresas y de los sistemas de salud tomen mejores decisiones para enfrentar esta crisis, es importante que conozcan las respuestas a tres preguntas fundamentales que desarrollamos en este artículo.

1. ¿Por qué es la pandemia del COVID-19 una amenaza tan grande para la humanidad?
Esta generación ha enfrentado epidemias de varias enfermedades infecciosas, y ninguna ha tenido un impacto tan profundo como la actual. 

¿Qué hace tan diferente al COVID-19? En general, las enfermedades infecciosas pueden categorizarse de acuerdo a tres dimensiones: transmisión, letalidad, y la susceptibilidad ante intervención con medidas de control epidemiológico.

Enfermedades como MERS y Ébola tienen altas tasas de letalidad (35% y 50%, respectivamente según OMS), pero tienen bajas tasas de transmisión (WHO, 2019; WHO, 2020). Como las personas infectadas se tornan infecciosas hasta que desarrollan síntomas, son fácilmente identificables, lo que permite que las medidas de control tradicionales contengan efectivamente estas enfermedades. En una categoría distinta está la influenza causada por el virus H1N1, que es muy contagiosa, pero tiene una letalidad baja. El Centro de Control de Enfermedades de EEUU (CDC por sus siglas en inglés), estima que el H1N1 infectó a más de 60 millones de personas entre abril 2009 y agosto 2010 en Estados Unidos, causando relativamente pocas muertes (12,469) (CDC, 2019). El virus fue tan exitoso en propagarse entre humanos, que ahora es parte de la lista de virus que causan influenza estacional.

El SARS-CoV (SARS) es posiblemente el virus más comparable al SARS-CoV-2 (COVID-19). Para ambos se estima que en una población totalmente susceptible, cada infectado genera (pre-distanciamiento social) alrededor de tres casos secundarios (el ahora famoso indicador, número de reproducción básica, R0). La tasa de letalidad de SARS es mayor a la de COVID-19 (11% vs alrededor de 2%) (WHO, 2003; Mahase, 2020), sin embargo, SARS es más susceptibles a intervenciones de control, porque los infectados con SARS son fácilmente identificables en el período infeccioso (Gandhi et al.,2020). En cambio, el virus que provoca COVID-19 parece poder transmitirse incluso antes de que comiencen los síntomas (Wei et al., 2020; Arons et al., 2020) lo que lo hace muy distinto a los virus SARSCoV, MERS-CoV, Ébola y H1N1.

Varios estudios han documentado infección en personas que no desarrollan síntomas, y esta infección asintomática tiende a detectarse más frecuentemente en personas jóvenes que en adultos mayores. Todavía no se entiende bien su rol en la propagación del virus, pero varios estudios han detectado grandes cantidades de virus viable en asintomáticos (Wei et al., 2020; Tong et al., 2020). 

La proporción total de asintomáticos es al momento desconocida y su detección depende en gran medida de la intensidad diagnóstica y criterios de elegibilidad para realizar pruebas en cada país o región.

Entonces, como es muy difícil detectar a todas las personas infectadas y capaces de transmitir el virus, las medidas de control tradicionales, como la identificación y aislamiento de personas con síntomas, no son suficientes para contener la propagación del virus. Además, las pruebas diagnósticas para la detección de infección activa que están disponibles al momento no son suficientemente confiables para detectar el virus en personas sin síntomas, y sólo funcionan en un rango limitado en el curso de la infección en aquellos con síntomas. 

Consecuentemente, la manera más efectiva para contener la propagación del virus, mientras no tengamos disponible una vacuna o tratamiento efectivos, es disminuir el contacto físico entre toda la población (infectados y susceptibles). Y esto ha generado una crisis socioeconómica además de la crisis de salud.

2. Entre los infectados, ¿cuán severa es la enfermedad?
Muchas de las características clínicas y epidemiológicas que conocemos sobre la enfermedad COVID-19 se originan en estudios realizados por China y otros países al inicio de la pandemia, sobre los cuales hay cierto nivel de incertidumbre.

Con base en esta información, conocemos que los síntomas más comunes incluyen fiebre, tos y cansancio. Otros estudios reportan síntomas atípicos y no-respiratorios como pérdida del olfato/gusto y trastornos cardiovasculares (Zheng et al., 2020), pero su papel en el diagnóstico de la enfermedad no es del todo claro.

Estudios basados sobre la muestra más grande reportada hasta el momento (44,672 casos confirmados en China hasta febrero 2020) reportan que 81% de los pacientes con COVID-19 cursaron enfermedad leve a moderada (con síntomas leves hasta neumonía leve), 14% con enfermedad severa (dificultad para respirar y saturación de oxígeno menor de 94%), y 5% con enfermedad crítica (falla respiratoria, shock o falla multi-orgánica) (Wu y McGoogan, 2020). La tasa de letalidad (o la probabilidad de muerte en casos confirmados) es 2.3% en general, y 49% en casos críticos. La tasa de letalidad reportada aumenta con la edad (8.0% en el grupo de edad 70-79, y 14.8% en los 80 y mayores), y es también más alta para personas con enfermedades crónicas pre-existentes (10.5% enfermedad cardiovascular, 7.3% diabetes, 6.3% enfermedad respiratoria crónica y 5.6% en aquellos con cáncer) (Wu y McGoogan, 2020).

“El virus que provoca COVID-19 parece poder transmitirse incluso antes de que comiencen los síntomas, lo que lo hace muy distinto a los virus SARS-CoV, MERS-CoV, Ébola y H1N1”.

Un estudio realizado en Estados Unidos encontró variabilidad en el porcentaje de pacientes con necesidad de hospitalización, cuidados intensivos, y tasa de letalidad por edad, con más altos requerimientos de servicios de salud y peor pronóstico en las personas mayores de 84 años (CDC, 2020). La relación entre la edad de los pacientes y su necesidad de atención hospitalaria y de cuidados intensivos (así como la tasa de letalidad) depende de su estado de salud general y sus condiciones de fondo, así como de la capacidad del sistema de salud de manejar las enfermedades crónicas pre-existentes y la enfermedad aguda por SARS-CoV-2.

Aún si las necesidades médicas de la mayoría de pacientes con enfermedad COVID-19 severa y crítica se relacionan a patología respiratoria aguda, una proporción sustancial de pacientes tendrá complicaciones de sus enfermedades de fondo precipitadas o no por la infección por SARS-CoV-2, particularmente en pacientes con infección nosocomial por SARS-CoV-2. Por lo tanto, factores poblacionales como la distribución de las poblaciones por edad y la prevalencia de enfermedades crónicas, son factores importantes que determinan la demanda de los servicios de salud por COVID-19 y el pronóstico de la enfermedad en cada país.

3. ¿Cuál es el ciclo del paciente de COVID-19?
Se estima que el período de incubación (número de días que transcurre desde que una persona adquiere la infección hasta que exhibe síntomas) tiene una duración mediana de 5 días (con el 99% de casos sintomáticos desarrollando síntomas antes del día 14 post-infección) (Lauer et al., 2020).

Un estudio de los primeros conglomerados de casos en Wuhan, China reporta que los pacientes que desarrollaron enfermedad severa y/o crítica, experimentaron un tiempo mediano de 7 días (rango 4-8 días) desde el inicio de los síntomas hasta tener dificultad para respirar, 8 días (rango 5-13 días) a hospitalización, 9 días hasta desarrollar síndrome de distrés respiratorio agudo (rango 8-14 días), 10.5 días (rango 8-17 días) desde inicio de síntomas a admisión en una unidad de cuidados intensivos, y 10.5 días (rango 7-14 días) hasta recibir ventilación mecánica (Huang et al., 2020). Un segundo estudio reportó una duración mediana de 7 días (IQR 3-11días) desde admisión a unidad de cuidados intensivos a muerte, en pacientes críticos fallecidos (Yang et al., 2020). La mayoría de enfermos críticos necesitarán ventilación mecánica (71% en dos estudios de pacientes críticos realizados independientemente en Wuhan, China y Washington State, EEUU) (Yang, 2020; Arentz et al., 2020). 

Una revisión de la literatura reciente (con datos actualizados hasta inicio de mayo 2020) reporta una duración de estancia hospitalaria mediana de 14 días (IQR 10-19 días) en estudios realizados en China, en comparación con una mediana de 5 días (IQR 3-9 días) en estudios realizados fuera de China; asimismo, la estadía mediana en unidades de cuidados intensivos que se reporta es de 8 días (IQR 5-13 días) en China y 7 días (IQR 4-11 días) en estudios fuera de China (Rees et al., 2020).

Los tiempos de progresión y de estadía hospitalaria dependen de la capacidad de detectar la infección, la capacidad de reconocer los cambios de síntomas que indican la progresión de la enfermedad, y de la capacidad de los servicios de salud de brindar los cuidados necesarios en forma oportuna. 

Igualmente, el tiempo entre el inicio de la enfermedad y muerte o recuperación depende de la efectividad de los servicios de salud en evitar o posponer la muerte. La tasa de letalidad debería ser más baja en unidades de cuidados intensivos modernas con disponibilidad adecuada a ventilación mecánica, oxigenación por membrana extracorpórea (Vincent y Taccone, 2020), con acceso a tratamiento farmacológico, y a personal capacitado.

También es probable que las menores tasas de letalidad se logren a expensas de estadías hospitalarias más prolongadas.

Conclusiones
Las respuestas a las tres preguntas que componen este artículo tienen implicaciones en tres niveles. Primero, a nivel individual es necesario que cada individuo entienda las características del virus, las razones por las cuáles el distanciamiento social y las cuarentenas son necesarias, y las razones por las que debemos monitorear síntomas y mantener una bitácora del contacto con otros.

Verdaderamente el primer gran reto es que la gente entienda la magnitud de esta amenaza, y que lo que está bajo riesgo es la vida propia y la de los que nos rodean.

Segundo, la crisis del coronavirus tendrá un fuerte efecto sobre las empresas. Por un lado, formas de rastreo de posibles contactos contagiosos, con trabajo remoto, con pruebas preventivas, y con el aislamiento más acentuado para los colaboradores de mayor riesgo. 

Por otro lado, la crisis sanitaria tiene un fuerte efecto en la economía y en los patrones de consumo de la población, por lo que es importante que las empresas se adapten a un entorno totalmente nuevo para mitigar los efectos
negativos y aprovechar las nuevas oportunidades. Para navegar la crisis las empresas requieren una estrategia clara y una revisión integral de las operaciones.

Finalmente, esta información es relevante para los líderes de los sistemas de salud nacionales y para los gobiernos de América Latina. Son frecuentes y costosos los errores de gobernantes que subvaloraron el ritmo de contagio, que no entendieron cuál era la capacidad instalada necesaria para atender a los enfermos críticos, que subestimaron la cantidad de camas hospitalarias, personal y equipo de cuidado intensivo que es necesario. 

El problema más grande no es equivocarse, sino no querer aprender. Y en medio de una crisis en la que se conoce muy poco al enemigo, hay que saber aprender y corregir rápido. Además del efecto sanitario y el económico, esta crisis tendrá un impacto político, porque los pueblos reclamarán a sus gobernantes las acciones que tomaron y las que hayan omitido tomar.

Referencias
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“El problema más grande no es equivocarse, sino no querer aprender. En medio de una crisis en la que se conoce muy poco al enemigo, hay que saber aprender y corregir rápido” las empresas deben prepararse para enfrentar el problema salubre creado con el virus, con nuevas prácticas de distanciamiento social, con nuevos protocolos sanitarios, con la implementación de 
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* Sara Benitez Majano. London School of Hygiene and Tropical Medicinesarabenitezmajano@gmail.com
Niels Ketelhöhn
INCAE Business School
niels.ketelhohn@incae.edu

Artículo tomado de: Web www.incae.edu/es/clacds