martes, 24 de septiembre de 2019

MOTIVOS PARA CERTIFICARSE BAJO UNA DE LAS NORMAS ISO


En casi cualquiera de nuestros artículos, aparecen referencias a alguna de las normas ISO publicadas y, evidentemente, tiene que ser por algún motivo importante.

Hoy en día, es casi imposible encontrarse con una empresa, organización, entidad, organismo u organización que no esté certificada, y más difícil es conforme más grande e importante sea la empresa.



Existen numerosas legislaciones que se han ido publicando con los años, que han tomado como referencia las normas ISO, porque para procurar el cumplimiento de buenas prácticas, reconocidas a nivel internacional, nunca es demasiado.

Es más, lo habitual cuando una empresa implementa alguna de las normas ISO en su organización y la hace partícipe de su estrategia de negocio, es la certificación.

Es decir, implementar una norma ISO ya es sinónimo de credibilidad, competitividad y calidad, especialmente, por y para el cliente, pero la certificación aporta un plus en cuanto a confianza y prestigio, que es garante de profesionalidad.

En este artículo queremos mostrarles 8 motivos de peso por las cuales una empresa debería certificarse bajo una de las normas ISO (o varias).

8 motivos por los cuales certificarse bajo alguna norma ISO

Normalización

Bajo esta puntualización, entra la base del manejo de estándares que ayuden a unificar y simplificar.

Tiene como objetivos la simplificación de la producción, la calidad y seguridad de productos y servicios, así como del fomento de la colaboración y de la compatibilidad.

Estandarizar ayuda a establecer modelos de trabajo para objetivos concretos.

Satisfacción del cliente

Como vienen indicando todas las normas ISO publicadas en los últimos años, es preciso conocer las necesidades y expectativas de los clientes.

Esto es útil para conocer los requisitos que es preciso cumplir para generar un producto o servicio acorde a lo que el cliente requiere.

En esta cuestión, hay que tener claro que la certificación no es únicamente para complacer a un cliente o para conseguir tratos con determinadas empresas, sino que es un paso más en la evolución en la forma de atender al cliente.

Optimización de procesos y de los productos o servicios

De manera similar, conseguir mejorar la forma de hacer las cosas puede extrapolarse a los procesos vinculados a la empresa.

Es decir, disponer de estándares basados en normas ISO aportan calidad tanto a la empresa, como a los procesos y productos o servicios de la misma.

Desarrollo del mapa de procesos

En relación a lo anterior, el conocimiento profundo de los procesos, el detalle en su descripción y la asignación de indicadores, permiten una óptima administración y comprensión de los procesos.

Así, el mapa de procesos es el esquema perfecto para, de manera totalmente visual, conocer las “entrañas” del negocio y conocer cómo está funcionando.

Estabilidad operacional

De igual forma, gracias al establecimiento de líneas de base mediante los estándares, y el conocimiento de los procesos, va a derivar a una estabilidad y equilibrio operacionales.

Es, por tanto, llevar un control que da lugar a dicha estabilidad y coherencia de las operaciones, ya que, como es lógico, las variaciones aportan inseguridad, lo que es un aspecto negativo de cara a la toma de decisiones estratégicas.



Incrementar la eficiencia, evitar el despilfarro y economizar

Aunque implementar una norma ISO no puede asegurar al 100% que no se cometan errores, lo que sí es cierto que se produce un incremento en la eficiencia, por lo que se evita el despilfarro en forma de desperdicio y por tanto se economiza.

Es decir, al mejorar la calidad y la eficiencia, se evita al máximo obtener un producto deficiente (desperdicio).

Además, y al hilo del anterior punto, no tendrán lugar inestabilidades por variaciones de los procesos, mejorando el rendimiento y la eficiencia, y obteniendo beneficios económicos.

Añade valor y favorece alianzas

Otra forma de entender los altos beneficios de certificarse bajo cualquiera de las normas ISO, es la posibilidad de alianzas de mayor calidad y rentabilidad, y el acceso a mercados más extensos, que dan lugar a grandes oportunidades.

Es más, la competitividad existente hoy en día, hace casi imprescindible disponer de alguna certificación que agregue valor a la organización y la haga interesante.

Prestigio e imagen de marca

Por último, y muy relacionado con el punto anterior, disponer de certificaciones siempre aporta prestigio e imagen de marca, ya que una certificación aporta confianza, credibilidad, seguridad y, sobre todo, calidad y mejora continua.

Por lo tanto, de cara a la entrada a nuevos mercados, estar certificado es casi una obligación.


Tomado de: https://www.isotools.org

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